Más de 100.000 personas en cuarentena se están intentando hacer pasar por herederos de un príncipe africano. ¿Su fortuna codiciada? «Un palet de papel higiénico», claro. Hace semanas que se impone el esnobismo de doble capa. Es el «Apocalipsis Higiénico» que se vislumbra por internet. La nueva tendencia de ocio en confinamiento: escapismo de andar por casa.

Antes del coronavirus, la humanidad se entretenía encerrándose en habitaciones que daban escalofríos. Qué ironía. Cualquier ciudadano estándar ha salvado el mundo al menos un par de veces de algún virus apocalíptico. Era cuestión de tiempo que se pusieran manos (con guantes) a la obra.

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Primer ’crimen ilustrado’ de Twitter, ideado por Modesto García y dibujado por Javi de Castro.

Los ‘escape rooms‘ —esos juegos ubicuos de la era sin mascarilla—se adaptan a los tiempos de confinamiento. Ahora que no hay escapatoria doméstica ni para ‘houdinis’, se extiende la evasión mental. Circulan por redes enigmas diarios con el hashtag #yoescapoencasa y ya hay hasta misiones virtuales por multiconferencia.

«La respuesta ha sido increíble». Los ideólogos del Apocalipsis Higiénico aún no se lo creen. Son los responsables de The Paradox Room y Exit Room Escape. Lanzaron el juego el día 16, justo cuando empezó la cuarentena, y ya lo han jugado más de 100.000 personas, calculan. Se puede hacer en solitario a lo Colombo. Solo hace falta ordenador y mirada de ‘CSI’. ¿El objetivo? «Que la gente disfrute de un rato de dispersión», responden sus autores. Anuncian «otro estreno»  esta semana.

Hay misiones galácticas también libres de pandemias. El pasado viernes se lanzó Escape Estelar. «El primer ‘escape room’ online por multiconferencia», proclama en su web. Es lo más parecido a jugar en el mundo precoronavirus, pero sin moverte del sofá. Comparten misión entre 4 y 6 personas a la vez.

De golpe estás en una nave espacial, aunque a ratos eso parece el corrillo de ‘Sálvame deluxe’. Debes estrujar el cerebro en comuna virtual. Las coordenadas encriptadas solo se descubren de manera coral. Una hora de confinamiento que se te pasa en una galaxia muy, muy lejana.

Ya ha tenido unas 11.000 descargas, apunta Ivan Tapia, diseñador de enigmas de Cocolisto, con base en Barcelona. «En un momento en el que relacionarse es tan caro —justifica el éxito—, poder tener un momento de ocio con los amigos, la familia o los compañeros de trabajo es fundamental». La semana que viene colgará un tercer juego, además de uno infantil.

La cura del mayor virus del siglo XXI

También está a un clic «la cura del mayor virus del siglo XXI». La  ha ideado una pareja de escapistas madrileños, Carlos Puyuelo y María Balcázar, Cazadores de Escapes. «Lo hicimos por hobby, pensando que llegaría a unos cientos de personas como mucho», cuentan. En cuatro días han jugado más de 30.000. Ya trabajan en la segunda parte.

Para terminar de freír el cerebro: Hora 26, otro escape nacido del confinamiento nivel experto. A estas alturas, se puede buscar plan de huida incluso por Youtube (en el canal E-Team: a plan to scape), que se ha sacado de la manga un matrimonio asturiano. Y todo esto sin necesidad de echar mano de un mísero rollo de papel higiénico.

¿Qué engancha?  «Poder desconectar de todo lo que está pasando –responden Eulàlia y Josep—, y la excusa perfecta para hacer una videollamada con los tuyos». Si alguien intuye cómo salir de esta son ellos. Se han topado con más hecatombes que Bruce Willis en toda la saga de ‘La jungla de cristal’. Son un radar de escapes hasta en cuarentena. Eulàlia Pujades y Josep Brull (Die Heldense hacen llamar; ‘los héroes’ en alemán) han sobrevivido a más de mil ‘escape rooms’, alguno con guillotinas y radiales. ¿Que cómo saldremos de esta? «Con paciencia», resoplan. 

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