Era un fichaje sorprendente. Jordi Majó, excandidato en las elecciones del 2003 y precandidato en el 2015, se incorporaba a la lista que lidera Víctor Font tras desechar la posibilidad de participar otra vez en estos comicios. El acuerdo fue anunciado a primera hora de la mañana. Pero más sorprendente resultó el comunicado tres horas después en el que se anunciaba la ruptura entre ambas partes.

Un fichaje visto y no visto. Majó no ha durado ni un día en el proyecto de Font. «Hemos tenido conocimiento de expresiones manifestadas por Jordi Majó en las redes sociales que son absolutamente incompatibles con los principios de Sí al futur, basados en la más escrupulosa cultura democrática», se argumento desde la candidatura de Víctor Font.

Borró su cuenta de Twitter

La respuesta de Majó llegó minuto después. «Han descubierto que no soy un independentista radical», ha dicho a la Cadena Cope. «Soy una persona normal. Tengo una ideología determinada y pienso que se ha hecho mucho mal a Catalunya. Y he criticado a políticos por determinadas actuaciones», ha añadido.

«Son unas elecciones al Barça, no políticas»

Jordi Majó, excandidato en el 2003

«Son unas elecciones al Barça, no políticas. Es curioso que me acusen de antidemocráticos ellos, que no aceptan quien piensa diferente», ha subrayado Majó, indicando que en el club «no solo se equivocan los que dentro sino también algunos precandidatos. No se dan cuenta de que 140.000 socios tiene diversas ideologías. Lo que más me sorprende es que lo descubran esta mañana».

Una experiencia fracasada

Iba Majó a aportar su experiencia en el ámbito económico, empresarial e institucional en una futura junta si ganaba Font. Y fue él, precisamente, quien dio el paso de llamar para unirse al proyecto del empresario de Granollers. «A diferencia del resto de integrantes del consejo de ‘Sí al Futur’, con quien hace tiempo que se está trabajando, fue el mismo Jordi Majó quien, recientemente, propuso incorporarse a nuestro proyecto», ha recordado ese comunicado del adiós.

Pero esos comentarios en las redes sociales (Majó ya ha cerrado incluso su cuenta de Twitter) ha provocado su despido fulminante, con tiempo apenas para participar en un par de programas radiofónicos como miembro del proyecto ‘Sí al Futur’, quien no ha querido precisar el contenido de esos mensajes

.»Ante esta situación –prosigue la nota- Sí al futur ha decidido dar por totalmente acabada la vinculación de Jordi Majó con la precandidatura. Renunciamos a su incorporación».

Laporta no lo quiso

Majó, tras varias consultas, había optado por no acudir a la lucha por la silla que ha dejado vacía Josep Maria Bartomeu, y sumarse a la plataforma de Font. “He hablado con la mayoría de precandidatos, aunque Laporta, por ejemplo, no me dio respuesta y he decidido ponerme a disposición de Víctor Font”, había indicado Majó (70 años), recalcando que este “ha construido un proyecto sólido, de gran consistencia y con un potente equipo”.

Pero el equipo de campaña de Font ha encontrado mensajes que les han disgustado profundamente, a la vista de la reacción tajante. Boda y divorcio. Todo en apenas tres horas, con el consiguiente desgaste que eso genera en el proyecto de Font.

Nueva sede

Laporta inauguró su sede electoral (en Ronda Sant Antoni, 41, de Barcelona) con un breve parlamento a su equipo de campaña y voluntarios remarcando de nuevo el verbo estimar (amar) como motor principal que impulsa su deseo de presidir otra vez el Barça tras la etapa entre el 2003 y el 2010.

«Estimem el Barça no es una frase publicitaria surgida de un laboratorio de ideas, sino la afirmación de todo lo que hacemos y lo que estamos haciendo desde hace mucho tiempo», dijo Laporta, antes de subrayar que prevalecerá su actitud «optimista y positiva» tanto en la campaña como si llega a la presidencia, guiada por «la humildad, vocación de servicio, perseverancia y valentía».

Majó apareció como la tercera vía en el 2003. Lluís Bassat, que era el gran candidato a ganar las elecciones, quedó solo tras reunir 16.412 votos. Insuficientes para atrapar a Joan Laporta, quien conquistó la confianza de 27.138 socios, y puso en marcha el círculo virtuoso del Barça, accediendo a la presidencia. Majó acabó tercero tras obtener 2.490 votos (4.82%) superando a Josep Martínez Rovira (2.388), Josep Maria Minguella (1.867) y Jaume Llauradó (987).

Luego, el nuevo aliado de Font desapareció de la escena azulgrana hasta el 2015, cuando presentó otro proyecto. Pero no alcanzó las firmas, llegando a revelar incluso que Laporta le había quitado a Eric Abidal, que debía ser su secretario técnico. Al final, el francés terminó siendo el ejecutivo del área deportiva que escogió Bartomeu.

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Font, según ha explicado en una nota oficial, había decidido “sumar el talento y la capacidad de Jordi Majó” para su junta directiva en la que “aportará su experiencia en el ámbito económico, empresarial e institucional”. Además, el empresario de Granollers recalcaba que Majó es, ya desde el 2015, el promotor de la idea de aplicar el voto electrónico en la dinámica del club.

Todo quedó dinamitado con otro comunicado. El segundo del día para romper toda vinculación entre Font y Majó.

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