• Brindar en la intimidad con los convivientes es garantía para evitar una tercera ola en enero
  • El riesgo de una nueva oleada es que llegaría sin tener aún a la población vacunada

En la segunda temporada de ‘The Crown’ se reproduce una apasionante conversación entre la entonces joven Isabel II y su madre, en la que ésta le lanza una advertencia clave: “No hacer nada es el trabajo más duro de todos y requerirá todas tus energías». Se refería la reina Madre a la exigencia de imparcialidad y en los capítulos posteriores se comprueba como de complicado es para la soberana británica sujetarse a esta regla. Un consejo tan difícil de seguir y tan importante como lo será pasar estas Navidades sin hacer nada, el equivalente al quedarse en casa que recomiendan el Gobierno y los expertos.

No hacer nada más que brindar en la intimidad con los convivientes sería la garantía de que España no sufrirá la temida tercera ola en enero, pero una cosa son las recomendaciones y otra la realidad de lo que va a suceder. La normativa aprobada por el Gobierno y las autonomías, al permitir los viajes para celebrar las fiestas con familiares y allegados, deja un margen tan amplio que casi todo el mundo va a poder ir a todas partes sin margen para el control. La ampliación de seis a 10 personas en los ágapes es también otro coladero imposible de vigilar. 

Resignación

Una cierta resignación parece haberse instalado entre algunos expertos que ya ven inevitable la nueva oleada. “Es casi seguro que la incidencia va a subir en enero. Lo que habrá que ver es cuanto, pero hay pocas dudas de que se incrementará por las fiestas”, señala el exsecretario general de Sanidad, José Martínez Olmos.

Como España fue el primer país europeo en sufrir la segunda ola y ya la tiene en fase de control, puede ser de los primeros en sufrir la tercera. Con un agravante. Llegaría antes de que la primera tanda de vacunaciones pudiera contribuir a controlarla. De este peligro advirtió el pasado jueves el portavoz técnico del Gobierno en la pandemia, Fernando Simón, para quien en otros países del entorno la nueva oleada podría “solaparse” con capas importantes de la población ya inmunizadas. Jugarían con ventaja.  

No deja de llamar la atención que se da por descontada la tercera ola cuando la segunda aún está lejos de haber remitido del todo. El último ‘semáforo’ de Sanidad clasificaba en situación de alerta 4 (riesgo extremo) a ocho comunidades autónomas y a siete en alerta 3 (riesgo alto). Solo Canarias y Galicia se libraban. Cuando se empezaron a relajar las restricciones en mayo pasado toda España habría sido calificada en situación de riesgo bajo o sin riesgo. Un aumento de los contagios en las próximas semanas podría desbordar unos hospitales aún saturados.

Responsabilidad individual

Dada la laxitud de las normas y la dificultad para controlar su cumplimiento, el Gobierno ha puesto toda su esperanza en la responsabilidad individual. Dicen los sociólogos que cuando hay que emitir una opinión sobre un problema complejo que no dominamos solemos secundar a los políticos, partidos o famosos con los que tenemos más afinidad. Para los que aún duden sobre como van a pasar las fiestas, la mejor guía puede ser en este caso los científicos implicados en la lucha contra la pandemia. Hemos preguntado de ellos como van a pasar la Navidad y el resultado ha sido muy clarificador.

Ni uno solo piensa en reunirse con más de seis personas y todos los asistentes serán familiares de parentesco estrecho. Los hijos y sus parejas, como mucho. Si viajan desde lejos, se harán pruebas o pasarán cuarentenas. Casi ninguno se moverá de su comunidad autónoma. No habrá ni uno solo de los polémicos allegados y los más ancianos tampoco estarán presentes. Son conscientes de que son los más vulnerables. “¿Cómo podría perdonarme si a consecuencia de la Navidad infecto a mi padre?”, se preguntaba otro científico, el biofísico especializado en la modelización de la epidemia, Daniel López Codina.

Conectar por videollamada

Gemma del Caño, farmacéutica y divulgadora científica, da con una solución para mitigar la nostalgia. “Vamos poner las pantallas en la mesa para conectarnos todos por videollamada«, contaba. Por Navidad siente a Zoom en su mesa.

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Con el ordenador también se podrá conectar con los únicos países del mundo que celebrarán la Nochevieja en multitud porque han tomado medidas muy drásticas contra la pandemia desde el primer día. Son estados como Australia y Nueva Zelanda que están en las antípodas geográficas y en la gestión del virus.

El castillo de fuegos artificiales de Sídney que cada 31 de diciembre da el pistoletazo de salida al nuevo año se mantiene aunque con un límite de aforo y será transmitido por ‘streaming’ como es habitual. Aquí aún será de día pero puede ayudarnos a no hacer nada. Isabel II no lo logró del todo y la monarquía se tambaleó por ello en más de un momento. Ver o revisitar ‘The Crown’ tampoco es una mala opción para una Navidad sin Navidad.

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