Desde hace ya algunos años se empieza a reconocer como merece el trabajo de los ninotaires, los dibujantes que publican sus divertidas viñetas en periódicos o revistas y que, en muchos casos, se convierten en irónicos reporteros del momento que les ha tocado vivir. A veces han sido censurados o los ejemplares han sido secuestrados (incluso en plena democracia) lo que deja bien claro que hay a quien sus chistes no les hacen gracia y resultan peligrosos para los poderosos. Si hace unas semanas celebrábamos la idea de dedicarle una exposición a Perich (que aún puede verse en Centre El Born hasta el 10 de enero), ahora se suma otra, más pequeña y modesta, para recordar a Fer, fallecido el pasado septiembre, igualmente comisariada por el compañero de ambos, Kap. Es obra del Museu Abelló de Mollet y se expone en el Centre D’Arts Santa Mònica hasta el 14 de febrero.

En Fer, l’humor amable nos presentan, para empezar, un pequeño perfil biográfico del autor, nacido en León pero instalado en Catalunya, colaborador habitual de revistas como El Papus o El Jueves, así como del diario Avui. Formó parte de una genial generación que hizo el tránsito de la dictadura a la democracia con nosotros y colaboró a expandir la libertad de prensa. Perich, Gin, Ivà o Cesc fueron algunos de sus colegas de viaje con los que rompieron viejos esquemas y denunciaron los abusos. Eso sí, siempre con una sonrisa.

De los trabajos inéditos a los más populares

Los primeros dibujos que vemos son inéditos, de cuando estudiaba en los Dominicos (1967) y el tema central es, lógicamente, la religión. Saltamos a mediados de los 70, con una democracia en pañales y donde apuntaba sus dardos a la UCD de Adolfo Suárez en la sección Ora et Labora. Muy populares fueron sus viñetas de Puticlub (El Jueves) en las que alude a temas de actualidad en aquellos años como el preservativo o la indefensión de los saharauis y en La familia (suplemento Avui, años 90), mencionaba a Josep Maria Flotats.

Una de sus series más famosas fueron las de los soldados como las Historias Furiosas de El Jueves, en las que deja claro su talante antibelicista. Poco más adelante encontraremos una pantalla de vídeo en la que se muestra una entrevista con Fer. Le siguen dos curiosidades, un Auca y el cartel de las fiestas de Sant Vicenç (ambos de mediados de los 90) y cuatro ilustraciones para la revista Don Balón en las que se reía del deporte rey.

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La actualidad y sus enseres de trabajo

Más viscerales eran sus dibujos sobre temas de actualidad (en El Punt Avui) donde dejaba a la altura del betún a tipos como Trump o Erdogan, criticaba la injusticia de la justicia, la corrupción o el franquismo, así como el desconcierto independentista en Catalunya. En la pantalla que se encuentra justo al lado van desfilando los pequeños homenajes en forma de dibujo que han hecho sus compañeros para rendirle tributo, desde caricaturas suyas a viñetas en las que se despiden de él con mucho sentimiento.

Finalmente, nos detendremos frente a dos vitrinas. En la primera pueden verse las herramientas que utilizaba para trabajar: pincel, tinta, lápiz… una acuarela sobre sus clásicos soldaditos y los enseres para trazarla, el libro L’Evangeli segons Fer y una revista sobre el premio Gato Perich, que ayudó a crear y que recibió en el 2005. En la segunda están los ejemplares del Papus con una de sus historietas, otros del Jueves con sus Historias Fermosas, una portada de esta misma publicación donde define al país con una sola palabra, Francolandia, o su libro Per aquí! Per allà!

Una muestra pequeña pero necesaria

Es una muestra pequeña, hay que reconocerlo, de la ingente obra de este artista del humor que se recorre en poco más de media hora. Podría haber sido más completa, probablemente no ha sido posible por la premura de tiempo y las dificultades de movilidad de estos últimos meses pero, pese a todo, es fantástico que se rinda tributo a estos grandes dibujantes que nos hicieron reflexionar mientras nos hacían reír. Gracias por todo, Fer.

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