El Santiago Bernabeu fue testigo de cómo su equipo jugó con fuego en la ida de cuartos de final de la Copa del Rey frente al Girona. Superó el Real Madrid a los catalanes con solvencia (4-2), aunque la eliminatoria pudo haber quedado vista para sentencia si los de Solari hubieran estado aun más finos de cara a puerta y no hubieran pecado de falta de concentración en momentos puntuales.

No ofreció el Madrid el nivel exhibido ante el Sevilla pero se asemejó en cuanto a intensidad y capacidad ofensiva se refiere. En clara línea ascendente, el equipo blanco parece haber recuperado algo de la autoestima perdida, esa necesaria para afrontar la segunda parte del curso todavía con mucho en juego. Que haga acto de presencia el gol, que tantas veces le ha dado la espalda estos meses, siempre ayuda.




















En clara línea ascendente, el equipo blanco parece haber recuperado algo de la autoestima perdida





Contra los catalanes su buen hacer no estuvo exento de susto cuando bajó una marcha. Jugó a dos velocidades el Madrid y a punto estuvo de pagarlo cuando sesteó en el momento de hincar el golpe definitivo a su rival. El penalti inocente de Marcos Llorente permitió a los de Eusebio empatar a falta de poco más de veinte minutos. Sólo el arrebato final de los blancos, con goles de Ramos -su segundo de la noche- y Benzema, evitó la sorpresa en un encuentro de alto voltaje, más propio de una eliminatoria a partido único. También más parecido al glorioso Madrid de Zidane, sobre todo por la manera de competirlo.







Insistía en rueda de prensa Solari de la importancia de respetar todas las competiciones por igual. La distancia de diez puntos con el Barça en la Liga y la dificultad que supone seguir encadenando Champions invita al Madrid a tomarse en serio la Copa. Por ello alineó un once reconocible con pequeños retoques. No hizo lo mismo el Girona, consciente que su objetivo es la Liga y reflotar los últimos malos resultados.


Lozano dio ventaja al Girona nada más arrancar el choque
Lozano dio ventaja al Girona nada más arrancar el choque
(Reuters)

















Volvía Marcelo al lateral izquierdo después de varios partidos sin protagonismo. No atraviesa el brasileño su mejor momento en Chamartín. Cuestionado por su bajo rendimiento, le ayudará poco haber quedar retratado en el gol madrugador de los catalanes. Un desajuste defensivo iniciado por Lucas terminó en centro de Raúl Carnero rematado de primeras por el ‘Choco’ Lozano. Fue una cadena de errores colectiva, pero es Marcelo quien sale en la foto.

El 0-1 lanzó a los blancos hacia la portería defendida por Iraizoz. Benzema, que lo juega todo con o sin dedo, asumió galones y empezó el tormento para la defensa del Girona. No tanto por sus disparos, desacertado muchas veces el francés pese a ver puerta, sino por su movilidad capital para generar peligro. Se hinchó a recibir entre líneas y a crear dudas entre la línea de tres y los carrileros rivales con pases profundos. Vinicius, de nuevo chispeante, era el gran beneficiado por su velocidad y descaro.


El arreón final de los blancos minimizó los dos goles del Girona





En una de esas acciones llegó el empate. Odriozola ganó la espalda de la defensa, condujo hasta la cocina y asistió atrás para que Lucas la empujara. Reacción rápida del conjunto blanco con muchos minutos por delante. Vivió entonces el Madrid su mejor tramo del encuentro, afincado en el área del Girona acumulando un saco de ocasiones desperdiciadas que afortunadamente para sus intereses no terminaría echando en falta.


















Tuvo que ser Sergio Ramos, a lo Panenka por cuarta vez esta temporada, quien desatascara el resultado antes del descanso. Vinicius provocó el penalti cometido de manera torpe por Lozano. Se sabe que cuando el delantero pisa el área contraria, el riesgo se dispara.


Benzema dio la tranquilidad con el 4-2
Benzema dio la tranquilidad con el 4-2
(AP)

No sería el único disparatado del encuentro. En un saque de esquina Llorente sacó un brazo innecesario dentro del área que desvió el balón. Undiano Mallenco no dudó en señalar pena máxima. Granell, con aplomo, superó a Courtois para alegría del banquillo visitante.

Había aflojado el Madrid y de repente le entraron las prisas. A diferencia de otras veces, estuvo certero para revertir la situación y no complicarse la vida. El testarazo de Ramos a centro de Marcelo y el tanto ansiado de Benzema cambió el guión en el último cuarto de hora. Aun así, el 4-2 deja con vida al Girona. Deberá mostrarse en Motilivi mucho más sólido atrás si quiere mantener vivo el sueño de una semifinales coperas.




















Ficha técnica

Real Madrid, 4 – Girona, 2





Real Madrid: Courtois; Odriozola, Sergio Ramos, Nacho, Marcelo; Casemiro (Marcos Llorente, m.59), Modric (Kroos, m.63), Ceballos (Isco, m.70); Lucas Vázquez, Vinicius y Benzema.

Girona: Iraizoz; Ramalho, Juanpe, Alcalá (Espinosa, m.46), Muniesa, Raúl García; Douglas Luiz, Granell, Borja García (Paik, m.59); Lozano (Portu, m.78) y Doumbia.

Goles: 0-1, m.7: Lozano. 1-1, m.18: Lucas Vázquez. 2-1, m.42: Ramos de penalti. 2-2, m.66: Granell de penalti. 3-2, m.77: Ramos. 4-2, m.80: Benzema.

Árbitro: Undiano Mallenco (colegio navarro). Amonestó a Nacho (45+2), Ramos (62) y Llorente (65) por el Real Madrid; y a Alcalá (35) por el Girona.

Incidencias: encuentro de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 51.000 espectadores.




















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