Acabó de la peor manera posible el 2020, el año donde el Barça se autodestruyó. Terminó a oscuras el equipo de Koeman sin poder agarrarse a la tibia luz que desprendía Dembélé, regalando puntos allí por donde pasa. Volaron dos del Camp Nou con su empate ante el Eibar ratificando que más que una temporada de transición será un curso lleno de dolor porque el pasado es tan desastroso como el presente. Futuro no se adivina. Una noche llena de malas noticias porque Braithwaite falló un penalti, el equipo se aleja de la Liga, si es que algún día la pudo pelear, y hasta Coutinho se lesionó. A Griezmann se le esperaba la noche en que no estaba Messi. No se presentó. Ni para tirar el penalti.

Estremece el Camp Nou. Silencioso, lúgubre. Viejo ya. Hace años, décadas incluso que necesita una renovación urgente. Como el Barça, un equipo más decadente aún que su propia decadencia. Estremece observar que Braithwaite es quien decide tirar el penalti. Y tirarlo tan mal que la pelota no fue ni entre los tres palos. Estremece también que se tenga que jugar con tres centrales (Mingueza-Araujo-Lenglet) en un once donde las estrellas dimiten. Ni rastro de Griezmann. ¿Coutinho? Suplente. Como en Valladolid. ¿Messi? En la grada, recién llegado de su Rosario natal saludando con alegría a Ansu Fati. Ambos mirando desde fuera el triste partido de sus compañeros. Alegría es lo que falta desde hace tiempo a un equipo que no tiene presidente. Ni tampoco rumbo.

Carrusel de fallos

De ahí que la fórmula que funcionó en Valladolid no le salió luego nada bien una semana después en ese desértico estadio donde todo era horrible. El fútbol. El penalti fallado. El esquema. El carrusel de pases fallados que iban ensuciando todavía más la fría noche barcelonesa donde el Eibar tenía el partido donde realmente quería. Tiritando de frío como andaba Leo en la grada. Todo resumido en la desastrosa tarde que vivió Braithwaite, el dueño del ‘nueve’. El retrato, en realidad, del caos que rodea al club.

En el danés, honrado y trabajador, comprado hace casi un año del Leganés, un equipo que está ahora en Segunda División, queda resumido el descalabro del Barça. Falló un penalti. Ni acertó a dirigir el balón entre los tres palos. Se marchó directamente para alivio de Dmitrovic. No se estaba ni en el minuto 10 del partido. Y fue Braithwaite quien debía asumir esa responsabilidad ante la mirada complaciente de Griezmann, De Jong, incluso Pjanic… Erró el danés y el equipo, al que le costaba horrores salir con el balón controlado desde atrás para sortear la presión del Eibar, entró en depresión. De nuevo, otra noche para el olvido en un 2020 donde el Barça entró en autodestrucción.

El año en que el club implosionó. Con tres entrenadores (Valverde, Setién y ahora Koeman) y dos presidentes (Bartomeu dimitió tras impedirle a Messi marcharse del Camp Nou y Carles Tusquets está al frente de la Comisión Gestora) para un club que no sabe donde va. Basta verlo jugar. Un día tranquiliza en Valladolid; otro desquicia en en su duelo con el Eibar. En los primeros 45 minutos, el equipo de Mendílibar remató más (seis tiros, dos a puerta) que el propio Barça (cuatro y solo uno a la meta vasca). Números para ilustrar el desconcierto azulgrana, donde Araujo fue el más solvente. No es de extrañar que el joven uruguayo debiera tomar un Ibuprofeno para aliviar tanto dolor de cabeza que le provocaba la incontable cantidad de balones aéreos que debía sacar desde el área de Ter Stegen.

Reapareción de Dembélé

Mendílibar, que se conocía bien la libreta de Koeman en Pucela, reajustó a su Eibar de tal manera que generó un cortocircuito en los azulgranas. 

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Tan mal lo vio el técnico del Barça que ordenó calentar a Dembélé cuando se llevaba media hora de insulso juego. Y en el descanso intervino Koeman en la pizarra. Quitó a Dest, alineó una defensa de cuatro, sacó al francés y dejó a Mingueza de lateral derecho, más amarrado que nunca a la zaga. Y entonces llegó el tradicional grosero error defensivo. Cada vez más de chiste. Un fallo de Araujo dejó solo a Kike García delante de Ter Stegen para adelantar al Eibar después de fallar previamente el Barça una doble ocasión: primero Dembélé y luego De Jong. Otro minuto trágico para los azulgranas, que generó una intervención directa más de Koeman. Sacó a Griezmann y Pjanic, ordenando un 4-3-3, con extremos, dejando a Dembélé anclado en la derecha, mientras Trincao se ubicaba en la izquierda. Tres sistemas diferentes en 70 minutos, síntoma de la desubicación del Barcelona, además de la necesidad del técnico de arreglar tanto caos. Con Mingueza, por ejemplo, rematando dentro del área del Eibar, en otro gesto que delataba la desesperación, con el Barça terminando con 10 por la lesión de Coutinho. Abandonó cojo el estadio con pinta de seria lesión en la rodilla izquierda. Cojo va el equipo de Koeman sin pinta de tener arreglo. Siendo Dembélé el único que entendió que era tener liderazgo, algo que no asumió nadie más en un equipo desnortado. 

Ficha del partido

FC BARCELONA: 1

SD EIBAR: 1

Barça: Ter Stegen (5), Mingueza (5), Araujo (4), Lenglet (4), Dest (4), Junior (6), Pjanic (4), De Jong (5), Pedri (5), Griezmann (3) y Braithwaite (4).

Entrenador: Ronald Koeman (4)

Cambios: Dembélé (7) por Dest (m. 46);  Coutinho (4) por Pjanic (m. 65); Trincao ( 5) por Griezmann (m. 65); Busquets (s.c) por Lenglet (m. 81); Riqui Puig (s.c) por Pedri (m. 89) 

Eibar: Dmitrovic (6), Pozo (5), Burgos (5), Bigas (6), Rafa Soares (6), Diop (7), Sergio A. (6), Kadzior (6), Edu Expósito (5), Inui (6) y Kike García (7).

Entrenador: J.L. Mendílibar (7)

Cambios: Muto (4) por Kike García (m. 73); Oliveira (4) por Burgos (m. 73); Recio (s.c.) por Kadzior (m. 81); Cubero (s.c.) por Diop (m. 90)

Goles: 0-1, Kike García (m. 57); 1-1, Dembélé (m. 67); 

Árbitro: Alberola Rojas (4), castellano-manchego

Tarjetas amarillas: Sergio A (m. 75), Recio (m. 83)

Estadio: Camp Nou.

Espectadores: 0

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