• Las segundas infecciones de coronavirus descritas en el mundo son «anecdóticas» pero, a la vez, están «infraestimadas»: en la primera ola no se hicieron muchas PCR

  • Los investigadores ponen el foco en quienes pierden los anticuerpos a las pocas semanas de contagiarse y corren más riesgo de volver a caer

El agosto pasado se confirmó en Hong Kong el primer caso de reinfección de covid-19 en el mundo. Hoy, siete meses después, se han reportado ya, en todo el planeta, un total de 64 reinfecciones (que han entrañado la muerte de dos personas). Son muy pocas si se tiene en cuenta que globalmente ha habido ya unos 119 millones de contagios. Además, existen otros 12.408 casos de reinfecciones sospechosas, de los cuales habrían muerto 35 personas, según el rastreador ‘Covid-19 reinfection tracker’, que se actualiza diariamente y es utilizado por investigadores y el Ministerio de Sanidad. Ocurre que, al inicio de la pandemia, en marzo de 2020, a muchas personas no se les hizo ninguna prueba diagnóstica y, por tanto, no tienen registro alguno de haber pasado el coronavirus ni se puede confirmar la reinfección.

Pero, sin embargo, sí han pasado por síntomas como la anosmia (la pérdida del olfato y el gusto), la cefalea, la tos o la fiebre: inequívocos todos ellos de covid-19. «Para confirmar una reinfección de covid-19, hay que tener una secuencia del primer virus y otra del segundo. Pero al comienzo de la pandemia no se hacía este análisis de manera sistemática», explica Roger Paredes, Jefe de Sección del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Germans Trias i Pujol (Can Ruti, Badalona) e investigador del Institut de Recerca de la Sida IrsiCaixa. Los casos de reinfecciones confirmados son pocos («anecdóticos», dicen algunos investigadores), pero también más de los estrictamente documentados.

El ‘quid’ de la reinfección

Una persona que pasó el SARS-CoV-2, el virus que causa el covid-19, puede seguir dando positivo durante varias semanas sin estar ya enferma o ser infecciosa, lo que no es lo mismo que una reinfección. Las PCR son tan precisas, que a veces detectan en el organismo restos de un virus que ya está inactivo. Pero una reinfección es algo diferente: se confirma cuando dos pruebas diagnósticas, realizadas en períodos distintos, muestran que la composición genética de cada virus es diferente en un grado que no puede explicarse mediante la evolución ‘in vivo’. «Se está infectando ahora gente que ya se había infectado hace un año, cuando no se hacían PCR», confirma Paredes.

El desconocimiento en torno a este nuevo virus que es el SARS-CoV-2 aún es grande un año después de su aparición. Por eso, para predecir cómo actuará, los investigadores miran el comportamiento de otros coronavirus que precedieron, como el SARS en 2002 o el MERS en 2012. «En estos coronavirus, muy parecidos al covid-19, hay descritos casos de hasta cuatro reinfecciones», señala este investigador de Can Ruti.

La mayoría de los enfermos de covid-19 generan inmunidad durante «un mínimo de 9 meses», pero se ignora qué ocurre después

Se sabe que la mayoría de las personas que pasan el covid-19 generan anticuerpos que duran «un mínimo de nueve meses» y que «incluso [podrían durar] años»: «Tiene pinta de que así será, como con el SARS y el MERS», apunta. Sin embargo, entre un 15% y 20% de los infectados carecen de estos «anticuerpos duraderos» y se vuelven a reinfectar. Son pacientes de todas las edades y suelen tener un «covid leve». Las reinfecciones acostumbran a producirse en un intervalo de dos o tres meses entre el primer y segundo contagio.

Además, según el Jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Vall d’Hebron (Barcelona), Tomàs Pumarola, la mayoría de las reinfecciones son «asintomáticas». «Lo infrecuente es tener reinfecciones con cuadros clínicos aparentes. La reinfección grave es extraordinariamente inusual», asegura el microbiólogo.

El Hospital de Can Ruti tiene en estos momentos unos 250 pacientes sospechosos de estar reinfectados de covid-19. La mayoría, advierte Paredes, no logra confirmarse. «Solo tenemos una confirmación genómica y 10 casos altamente probables», dice. Ese caso confirmado de reinfección es Ramon Valls, médico del Hospital de Palamós que se contagió en marzo de 2020 y después en agosto. Es la única reinfección registrada en España, de momento, por el Ministerio de Sanidad. En Catalunya no hay un registro específico de reinfecciones de covid-19.

«Las reinfecciones de covid-19 están infraestimadas. Por eso hay que extender la secuenciación de los virus», defiende Paredes. Según el informe ‘Enfermedad por coronavirus, covid-19’ del Ministerio de Sanidad, actualizado por última vez el 15 de enero y que se remite a un estudio poblacional en Reino Unido, la variante británica (más contagiosa) no causa mayor número de hospitalizaciones ni reinfecciones que la de Wuhan.

Anticuerpos: preguntas y respuestas

La incógnita en torno al SARS-CoV-2 es, en estos momentos, la inmunidad. ¿Cuánto tiempo duran los anticuerpos tras haber pasado el virus? ¿Y cuánto los generados por la vacuna? «Miramos a otros coronavirus y recuerdan a lo que vemos ahora: cuanto más grave es una infección de covid-19, más altos son los anticuerpos que genera una persona y más tarda esta en volver a caer», señala Isabel Sola, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Centro Nacional de Biotecnología.

«Ningún coronavirus ha vuelto 15, tres o cinco años después. Hay inmunidad y sabemos que protege, al menos, durante unos nueve o 10 meses. Durante cuánto tiempo van a proteger es la incógnita», añade Sola, quien califica de «anecdótico» el número de reinfecciones de covid-19 en este último año.

Cuanto más grave enferma una persona, más inmunidad genera y más protegida está ante a una reinfección

Pero la inmunidad no depende solo de los anticuerpos, sino que tiene también otra rama: la respuesta celular. Si los anticuerpos son, según define Sola, «proyectiles disueltos en la sangre que reconocen el virus y lo neutralizan», la respuesta celular viene dada por aquellas células capaces de identificar las otras células infectadas («las fábricas de virus») y «destruirlas». «La suma de ambas ramas [anticuerpos y respuesta celular] termina siendo muy eficaz -destaca esta investigadora del CSIC-. Los anticuerpos son muy fáciles de medir porque están por toda la sangre y basta con un pequeño pinchazo. Pero para la respuesta celular se necesita más sangre y una tecnología más compleja».

Todo esto sirve para explicar que la protección ante un virus o ante una reinfección del mismo no viene dada solo por los anticuerpos, sino por la función de unas células, más difíciles de medir pero que también ofrecen un tipo de protección que no siempre se calibra. «Aunque los anticuerpos bajen -son muy altos al mes y luego se reducen progresivamente-, eso no quiere decir que dejes de estar protegido: tu inmunidad tiene recuerdo. Todo apunta a que la inmunidad [frente al covid-19] es duradera», apunta Álex Soriano, Jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic (Barcelona).

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Por eso, es «posible» que la inmunidad contra el coronavirus «no dure de por vida», pero sí que «quede algo» en el organismo que haga que la segunda infección sea «más leve». Ocurre con los resfriados, por ejemplo. Pero con otros virus, como el dengue, las reinfecciones son más malignas. «En coronavirus, algo así no se ha descrito nunca», precisa.

En todo caso, para saber cuánto va a durar la inmunidad ante el covid-19 falta algo que por ahora los investigadores no tienen: tiempo. «No ha pasado el tiempo suficiente desde la primera oleada. Y, precisamente porque no sabemos con certeza por cuánto tiempo una persona va a estar protegida, no podemos abandonar las medidas de protección», zanja esta investigadora.

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