La ecuación formada por la dependencia del turismo de algunos países y la escasez de vacunas del covid-19 ha sido resuelta en varios estados con una solución de dudosas connotaciones éticas al permitir a los más privilegiados saltarse su turno en la cola de la inmunización: el turismo de vacunas.

Lejos de ser una opción mayoritaria, ya se han detectado algunas iniciativas en Maldivas, Estados Unidos o Emiratos. Y hay países como Cuba en los que este turismo sanitario se plantea como una estrategia de Estado para reflotar la economía en cuando tengan lista su vacuna, la Soberana 2.

En cualquier caso, los expertos consultados no ven que sea un modelo que vaya a tener mucho recorrido por varias razones. En la mayoría de países, las vacunas las administra el Estado y primero van destinadas a su población. Al haber pocas, no queda margen para poder destinar dosis al turismo. Y cuando haya abundancia de sueros anticovid y la mayoría de la población esté inmunizada, dejarán de tener sentido este tipo de viajes.

«No es el camino», destaca Rafael Vilasanjuan, director de Análisis y Desarrollo de ISGlobal. «La solución pasa por tener altas cifras de vacunación para obtener un beneficio colectivo», añade al tiempo que rechaza esta modalidad de turismo sanitario porque rompe la equidad.

«Si prospera es porque la gente quiera viajar, no por la vacuna», sostiene José Luis Cañada, del grupo de expertos en vacunas de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica y miembro del comité científico de la Fundación iO. Y abunda en la idea de avanzar en la inmunización: «Ahora lo que es urgente es vacunar a cuanta más gente mejor. Es la mejor manera de frenar al virus porque virus que no avanza, virus que no muta».

Una posibilidad que apunta Vilasanjuan es que en los países en los que se está avanzando más en la inmunización y en los que el sector privado participa en la vacunación, como es el caso de EEUU, pueda llegar a generalizarse esta opción una vez se haya llegado a inocular a la mayoría de su población. Para sacar un beneficio económico. Pero el director de ISGlobal insiste en que estas prácticas deben evitarse, y más cuando el 80% de las vacunas se concentran ahora en tan solo 10 países del mundo. Y en otros 50 todavía no ha llegado ni una sola dosis.

Cañada, por su parte, hace hincapié en la escasez de sueros. «Somos 7.500 millones de seres humanos en el mundo. Y hay que poner doble dosis».

ESTADOS UNIDOS

Vacunación entre estados y destino Miami

El turismo médico siempre ha sido una realidad en Estados Unidos. Por un lado están los estadounidenses que van a otros países para someterse a operaciones o tratamientos no disponibles en su país o mucho más baratos; por otro los extranjeros con medios económicos suficientes que llegan aquí para aprovechar una de las medicinas más avanzadas del mundo. Con la vacuna del coronavirus, los segundos se han convertido en noticia, tanto en EEUU como en sus países de origen. Pero la pandemia ha llevado el concepto a otra dimensión, disparando el inusual «turismo nacional» de estadounidenses que se mueven entre estados en busca de la inoculación. Las habituales preguntas, sobre todo éticas, se multiplican y el foco, una vez más, está en la desigualdad del acceso a servicios médicos.

No hay datos oficiales y es difícil siquiera hacer estimaciones, porque muchos de los 50 estados -cada uno con autoridad para crear su proceso de vacunación y con suministros diferentes, a veces incluso con distintos protocolos de vacunación según condados– no mantienen registros que ayuden a delimitar el fenómeno. Pero de algunos que sí los tienen, y de informaciones de prensa o estallidos de rabia en comunidades, salen pinceladas que ayudan a entender.

Playas, palmeras y vacunas: llega el turismo inmunológico

Florida es el lugar que mejor explica el fenómeno. En diciembre el gobernador, el republicano Ron de Santis, firmó una orden ejecutiva permitiendo que se vacunara allí cualquier mayor de 65 años. Y empezaron las llegadas: una famosa abogada argentina, un famoso presentador de televisión mexicano, ricos venezolanos, canadienses, europeos…  Uno de ellos fue el brasileño Rivaldo, el exjugador del Barcelona. El empresario colombiano Luis Fuentes, de 65 años, explicó su experiencia a la revista ‘Semana’. «Todo fue muy organizado. Luego me dieron una tarjeta de vacunación a fin de presentarnos en 21 días para la próxima dosis. En Colombia no hay seguridad de que estas medicinas lleguen pronto».

Pero también viajaron a este estado ciudadanos del resto del país. La indignación de los locales obligó a poner coto y a finales de febrero se empezó a exigir prueba de residencia, ya fuera temporal o de quienes han convertido Florida en su segundo hogar (algo habitual en un enclave que además de destino de jubilación es también refugio para quienes huyen en invierno del frío). Pero según datos publicados este mes, al menos 82.000 personas que no son residentes se contaban entre los más de dos millones de inoculados.

Turismo de vacunas parecido se ha producido en Ohio, donde se sabe que al menos 30.000 de los inoculados han llegado desde otros estados. También en Arizona, donde una responsable sanitaria pública llegó a decir que la vacuna estaría disponible «para todos» y luego el gobernador, que tuvo que pedir más suministros ante la escasez de dosis, aseguró que se ocuparía de todos sus «visitantes de invierno». También han llegado turistas de vacunas a Nueva York, Nueva Jersey, Colorado, Connecticut, Hawai, Wisconsin…

La legalidad del fenómeno no está demasiado en cuestión. Técnicamente las vacunas son propiedad federal, con lo que es difícil aplicar a rajatabla requerimientos locales de residencia. No hay una ley que regule este tipo de viajes interestatales. Y como no hay un mecanismo generalizado para validar la dirección del inoculado se dan condiciones que fomentan este turismo de vacunas.

La neblina, en cualquier caso, se intensifica ante los dilemas éticos. Habitualmente quienes pueden permitirse viajar para vacunarse son también quienes tienen condiciones personales y laborales que les exponen menos a un virus que ya ha sacado a la superficie dolorosamente muchas desigualdades socioeconómicas y sanitarias.

«Los turistas de vacunas están usando su poder para crear una oportunidad injusta para ellos mismos», le decía a ‘The Guardian’ desde la Universidad de Nueva York el doctor Kyle Ferguson. «Hay fallos de diseño que la gente está explotando, aprovechándose de puntos débiles de esos sistemas. Cuando viajan están usando recursos, tanto dosis como mecanismos de inoculación, que se habían destinado a una comunidad diferente». IDOYA NOAIN (Nueva York)

CUBA

Oferta de «playa, mojitos y vacuna»

Como si fuera un capítulo complementario de la histórica disputa política entre Estados Unidos y Cuba, la isla quiere poner a su industria biotecnológica al servicio de la recuperación económica después de un año de enormes pérdidas. Por eso, si llega a buen puerto la última fase de pruebas de su vacuna Soberana 2, La Habana se propone ofrecer como atractivo a los eventuales turistas latinoamericanos e, incluso, estadounidenses, la posibilidad de vacunarse sin costos adicionales. «Playa, mojitos y vacuna. Todo en el mismo lugar. ¿Qué te parece esta oferta? ¿Viajarías a Cuba para vacunarte?», invita el canal televisivo venezolano, Telesur, como si se tratara de una publicidad turística.

El llamamiento se apoya en declaraciones del director del Instituto Finlay de Vacunas de La Habana, Vicente Vérez. «Ciertamente estamos planeando producir hasta 100 millones de dosis… los turistas tendrán la opción, si lo quieren, de vacunarse en Cuba, también».

Dos jóvenes en un hotel de Varadero, uno de los principales centros turísticos de Cuba.

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Alejandro Ernesto / Efe

En la actualidad, los ensayos clínicos que se realizan en La Habana involucran a 44.000 voluntarios de entre 19 y 80 años. El Gobierno ya ha enviado a Irán 100.000 dosis de Soberana 2. El director general del Centro de Inmunología Molecular (CIM), Eduardo Ojito Magaz, ha explicado que todo el producto necesario asociado a la fase tres de los ensayos ya ha sido fabricado y liberado. Para agosto, en pleno verano caribeño, la isla debería contar al menos con las cantidades requeridas para inmunizar a su población, de 11,2 millones de habitantes. «Luego seguiremos produciéndolas, a fin de suministrarlas a otros países amigos», ha manifestado al diario oficial ‘Granma’ el presidente del grupo estatal BioCubaFarma, Eduardo Martínez. Además de Soberana 2, los científicos locales trabajan en Abdala, Soberana 1 (en fase 2) y Mambisa (en fase 1).

En este contexto, algunas agencias de viaje ya han comenzado a prepararse para promover el turismo inmunológico. «Nos estamos capacitando y preparando para impulsar estos planes, lo vemos como una gran oportunidad, una luz al final del túnel, ya que la gente quiere viajar, quiere disfrutar la vida», ha asegurado Raymundo Flores, director general de la mayorista Universe Travel en Ciudad de México. ABEL GILBERT (Buenos Aires)

EMIRATOS ÁRABES UNIDOS

Paraíso para las élites

La polémica vacunación de las infantas Elena y Cristina en Emiratos Árabes Unidos (EAU) puso al país en el foco mediático. Pero las familiares del rey emérito no son las únicas que han usado su privilegio para inmunizarse. Son muchos los miembros de la élite que hacen uso de sus contactos en esta monarquía del Golfo Pérsico para recibir sus dosis. Como destino de lujo, Emiratos ofrece a millonarios, aristócratas y empresarios el nuevo más preciado pasaporte, pero también busca atraer a nómadas digitales con el reclamo de la vacuna.

Un nuevo programa en Dubái ofrece un visado de un año para vivir y trabajar en la ciudad emirato. Pero está destinado a aquellos que cobren al menos 5.000 dólares al mes, un sueldo superior a los 4.232 euros. Una de sus ventajas es la obtención de la vacuna contra el covid-19 de forma gratuita. La inmunización en EAU, por lo tanto, se reserva a aquellas personas con elevados recursos económicos. O con contactos.

Vista aérea de la playa de Jumairah, barrio residencial para las clases adineradas de Dubái.

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Jorge Ferrari / Efe

«Las autoridades quieren limitar el número de gente que viene a los Emiratos a vacunarse porque buscan priorizar a las personas que se quedan aquí«, explica Nerea Robles, «no a quienes vienen, se vacunan y se van». Esta expatriada catalana de 25 años tiene cita para vacunarse la semana que viene en Dubái, donde trabaja. «Muchas empresas ofrecen la vacuna en la misma oficina para toda la plantilla», relata Robles.

La oferta de dosis de manera privada ha facilitado que oligarcas, políticos y millonarios puedan inmunizarse sin pasar por los servicios de salud pública ni cumplir los requisitos. Como hicieron las infantas, el asesor del Gobierno del Reino Unido, Ben Goldsmith, y su esposa o el director ejecutivo de Softbank, entre otros. 

En segundo lugar en número de población vacunada a nivel mundial, los Emiratos ya han vacunado a la mitad de sus 10 millones de habitantes. «Hay tiendas de vacunación en todos lados; hay lugares en los que llegas con el coche, sacas el brazo por la ventanilla y en menos de 10 minutos ya estás vacunada», describe Robles.

Aunque el turismo de vacunas aún se reserva a una élite muy reducida, muchos prevén que Emiratos se convierta en el paraíso de la vacunación cuando acabe de inmunizar a su población. Con el lento desarrollo de la vacunación en la UE solo es cuestión de tiempo de que aquellos que se lo puedan permitir viajen hasta el Golfo para inmunizarse y disfrutar del lujo. ANDREA LÓPEZ-TOMÀS (Beirut)

MALDIVAS, TAILANDIA Y BALI

Corredores de seguridad

El turismo de vacunas requiere un ecosistema idóneo para brotar: un país con un sistema sanitario precario, sin campañas de inoculación avanzadas ni la inmunidad de rebaño a la vista y con unas desigualdades sociales notables. No extraña que la India acunara el fenómeno. La compañía de viajes Zenith Holidays, con sede en Calcuta, reclama la paternidad y nadie ha encontrado huellas anteriores a su anuncio de noviembre: «Conviértete en uno de los primeros en conseguir la vacuna contra el coronavirus. Tan pronto como se venda la vacuna Pfizer en Estados Unidos, estaremos en condiciones de llevar a un selecto grupo de clientes VIP».

Tentadora oferta: vuelo de ida y vuelta, cuatro días y tres noches con desayuno incluido y el primer pinchazo por apenas 2.000 dólares (1.691 euros). Contemplaban un centenar de viajeros y el millar de llamadas recibidas en unos días aconsejaron ampliar las opciones: estancias más largas para recibir la segunda dosis, vuelos a Rusia o al Reino Unido en febrero para disfrutar de San Valentín… «Buscamos a gente que quiera conocer un nuevo país y recibir la vacuna, es la combinación perfecta de ocio y protección para toda la familia», aclaró Manoj Mishra, director de la agencia. Fue la desesperada medida para reflotar una industria que languidecía y pronto se sumaron agencias de Bangalore, Mumbai…

Un comerciante en su tienda de artículos para turistas en Sanur, Bali, Indonesia, la semana pasada.

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Efe

Maldivas ha seguido la senda cuatro meses después. El Gobierno ha anunciado el programa ‘Visita, vacuna y vacaciones’ para devolver la vida a sus cientos de islas. El plan prevé que los turistas se vacunen tras aterrizar y esperen una decena de semanas en sus playas de agua cristalina hasta el segundo pinchazo. La iniciativa, pues, no persigue el turismo de ocio fugaz sino ofrecer una paradisíaca oficina en tiempos del trabajo remoto. También la desesperación ha motivado el plan: el archipiélago abrió sus puertas en julio pero las llegadas apenas han alcanzado el 40% de la era precoronavirus. El Gobierno ha vacunado ya a un tercio del medio millón de habitantes y será uno de los primeros países en alcanzar el pleno. El programa fue presentado en el Parlamento por el ministro de Turismo, Abdullah Mausoom, que acudirá a ferias del sector en Rusia e India para promocionarlo.

La comatosa salud económica de los países más dependientes de los visitantes extranjeros está acelerando los trámites para abrir las fronteras sin descuidar la salud. En Tailandia, cuyo PIB se nutre en casi una quinta parte del turismo, el Gobierno ha encargado un estudio sobre certificados de vacunación que permitirá viajar a sus nacionales y, a la vez, acortar la cuarentena de los llegados desde las disuasorias dos semanas actuales hasta tres días más digeribles.

También Bali, el destino turístico más célebre de Indonesia, contempla un corredor de seguridad para los vacunados de China, Singapur, Malasia, Corea de Sur y Japón. Las iniciativas se estudian asimismo en organizaciones supranacionales. La Asean, que agrupa a una decena de países del sudeste asiático, debatió la semana pasada la aprobación de un certificado de vacunación parecido al pasaporte digital que prepara la Unión Europea. ADRIÁN FONCILLAS (Pekín)

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