• Los valores internacionales son el cuarto activo favorito de los inversores minoristas españoles, dos de cada diez invierten en ellos.

Las fronteras ya no existen. Las tendencias, los productos e incluso el dinero viajan de un lado a otro del mundo en cuestión de segundos. La globalización ha hecho que se pueda invertir en un fondo de Wall Street o en una empresa que cotiza en el Nikkei (índice de referencia del mercado japonés) sin necesidad de coger un avión. Antes de empezar a mirar cómo va la bolsa de otros mercados es bueno tener en cuenta una serie de factores como la divisa, la economía de ese país o la tributación.

En España, todavía queda un empujón para que el mercado extranjero tenga el mismo peso en las carteras que el nacional. Por el momento, los valores internacionales son el cuarto activo preferido por los inversores minoristas españoles, el 26% invierte en ellos, según el estudio de la plataforma eToro El pulso del inversor minorista. En segundo lugar están los criptoactivos (35%) y en tercero, la renta fija nacional (el 28%).

Para los inversores minoristas españoles el mercado nacional es mercado ‘amigo’. El 47% de ellos invierte en valores nacionales. El informe refleja que abrir fronteras es más común entre los más jóvenes, ya que solo el 30% de los inversores de 18 a 34 años confía en el mercado nacional frente al 60% de los mayores de 55 años.

De cara a los próximos meses, los encuestados mantienen su ranking de preferencias, con los valores nacionales en primer lugar (el 35% de los inversores minoristas afirma que invertirá en ellos), seguidos de los criptoactivos (33%), valores internacionales (24%) y renta fija nacional (19%).

Diversificación geográfica

A pesar de que el mercado internacional no es el activo preferido de los inversores minoristas españoles, hay que tenerlo en cuenta, no solo por el potencial que puede tener sino por una diversificación geográfica. Almudena Mendaza, directora para Iberia de Generali Investments Partnerts, califica como «necesidad» valorar las inversiones en distintas regiones geográficas y matiza que ya no solo «por ese efecto diversificador, sino también por aprovechar las oportunidades que ofrecen los activos financieros a nivel global».

Rafael Juan y Seva, presidente de Finletic, explica que diversificar a la hora de invertir es imprescindible, ya que «no siempre existe una sincronización perfecta y, cuando alguna zona va mal, otra a la que le afectan otras circunstancias, puede ir bien». Por ello insiste en que en un mundo cada vez más globalizado, invertir únicamente en tu país «carece de sentido»: «Privaríamos al inversor de participar de manera amplia del crecimiento de muchas empresas».

Otra de las ventajas en la que coinciden ambos expertos es que invertir fuera de España hace que el inversor pueda participar del crecimiento y «bondades» de las mejores empresas del mundo. El presidente de Finletic explica que España, en el universo de inversión, pesa más o menos el 1%, esto es, «si invertimos todo nuestro patrimonio en España, se dejaría de lado el 99% de las oportunidades, lo cual no tiene sentido».

Rodrigo Yagüe, profesor de OBS Business School y vicepresidente de RS Corporate Finance, va más allá y explica que si el inversor busca rentabilidad, tiene un perfil de riesgo alto y quiere invertir en renta variable «ha de saber que las rentabilidades que ofrecen los activos nacionales son de media mucho menores a las rentabilidades que ofrecen otros activos extranjeros (tanto europeos como americanos como emergentes)».

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Información para empezar

«No es fácil saber cómo empezar en el mercado internacional sino se tienen capacidades de análisis», asegura Mendaza, por ello, considera que una de las mejores maneras de salir al mercado internacional es a través de un fondo de inversión de carácter global, ya que «están gestionados por expertos que conocen y tienen la capacidad de analizar los activos y las compañías». El profesor de OBS Business School añade que cuentan «con una fiscalidad favorable». Rafael Juan y Seva coincide en el fondo como vehículo inversor para el mercado internacional, pero advierte que hay que hacerlo de manera estructurada en diferentes regiones económicas del mundo, de acuerdo con su representatividad.

Yagüe también apunta a comprar acciones extranjeras directamente, aunque para ello se tendrá que hacerlo a través un bróker y cumplir con los requisitos que exija cada bolsa en particular. Para el experto hay una tercera opción que es invertir en fondos indexados que lo que hacen es replicar a un índice, «y, a largo plazo, también resulta una opción interesante para inversores novatos».

Las personas que inviertan en el extranjero deben ser conscientes que en renta variable se enfrentan a la complejidad de los movimientos en los precios de los activos, los cambios regulatorios de cada país, volatilidad de divisas, resultados macroeconómicos, política monetaria, etc.

«Habitualmente, los inversores erróneamente centran sus esfuerzos en optimizar la rentabilidad, más que gestionar el riesgo. Esto es, buscar productos que permitan obtener altas rentabilidades con el menor riesgo. Esto no es realista», asegura el presidente de Finletic. Insiste en que la parte más importante es identificar los objetivos y necesidades a satisfacer, así como las limitaciones existentes.

Rodrigo Yagüe explica que si se decide a invertir directamente en valores a través de un bróker o un banco, la mayoría de ellos suelen aplicar comisiones más altas para operar en mercados internacionales que en el mercado nacional si se opera desde España.

La tributación

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Más allá de conocer los mercados internacionales y cómo invertir en ellos, hay que tener en cuenta también la tributación. El modelo 720 lo deben presentar a Hacienda todas las personas que dispongan de más de 50.000 euros en bienes en el extranjero en total incluyendo cuentas, depósitos, derechos, seguros y rentas, valores, bienes inmuebles y derechos sobre ellos. El incumplimiento está sometido a fuertes penalizaciones. El Gobierno ha comunicado que rebajará las sanciones después de que el Tribunal de Justicia Europeo lo haya declarado ilegal.

Dependiendo del producto financiero se declarará de una forma u otra. El régimen general para la tributación de las acciones extranjeras es similar al régimen fiscal de las acciones nacionales donde se tributa en el IRPF en la base del ahorro. «La única peculiaridad está en el cobro de dividendos, el cual está sujeto al convenio de doble imposición vigente entre España y el país donde cotizan las acciones», apunta Yagüe. Dicho país aplica la retención allí establecida para dividendos, la cual se devuelve (con límites) al realizar la declaración de IRPF en España, a fin de evitar la doble tributación. En España, los bonos, obligaciones, intereses o dividendos recibidos tributan como rendimiento de capital mobiliario mientras que las acciones, los fondos de inversión, fondos indexados, derivados, inmuebles y sicavs tributan como ganancia patrimonial.

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