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Skin ★★★

Dirección: Guy Nattiv

Reparto: Jamie Bell, Danielle McDonald, Vera Farmiga, Bill Camp

Título original:  ‘Skin’

País: Estados Unidos

Duración: 118 minutos

Año: 2018

Género: Biográfica

Estreno: 6 de marzo del 2020

Inspirado en el caso real de Bryon Widner -un ‘skinhead’ que abandonó el supremacismo blanco, y que para ello tuvo que borrar lostatuajes que le decoraban la cara-, el cuarto largometraje de Guy Nattiv trata de erigirse en un texto esencial sobre el racismo, pero lo hace de forma torpe y superficial; su título resulta de lo más apropiado -en castellano, piel- para una película que no trasciende la epidermis.

En primer lugar, Nattiv evita retratar el conflicto interno de su protagonista, retratándolo no como alguien envenenado de creencias tóxicas sino solo como un tipo atormentado que apenas necesita un empujón hacia el buen camino; asimismo, ignora la ironía inherente a un personaje que, tras juzgar a los demás según su apariencia, es pagado con su misma moneda; y, a lo largo del metraje, se fija insistentemente en el proceso de borrado de los ‘tattoos’ faciales -a cámara lenta, en plano corto, con música de Vivaldi de fondo- pero en ningún momento le saca jugo dramático.

En cualquier caso, el gran problema de ‘Skin’ es que banaliza la ideología terrible que da sentido a su propia existencia. Su descripción de los rituales supremacistas es previsiblemente -y quizá inevitablemente- estereotipada, y las únicas razones que se le ocurren para explicar el comportamiento de los neonazis son infancias abusivas, la falta de un lugar al que pertenecer o la simple estupidez; en ningún momento se pregunta qué los distingue de esa mayoría de personas que, en circunstancias parejas, no emprenden la senda del odio; y no se molesta, por último, en explorar las repercusiones del arrepentimiento. Dado el auge que la xenofobia está experimentando en todo el mundo, sobre el papel una película como esta resulta del todo pertinente; lástima que ‘Skin’ se conforme con predicar a los conversos, diciéndonos simplemente que el racismo es malo.  

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