El líder del Parlamento venezolano, Juan Guaidó, recogió hoy la pelota del diálogo lanzada por el Gobierno ante la grave crisis de gobernabilidad que atraviesa el país, y la devolvió condicionada a la renuncia del presidente Nicolás Maduro.

Guaidó, que hace dos días se adjudicó las competencias del Ejecutivo y se autodeclaró presidente interino, dijo en un acto ante cientos de simpatizantes en Caracas que está dispuesto a hablar con el Gobierno de Maduro si este deja de ser “usurpador” de la Presidencia y se convocan “elecciones libres”.

“Cese de la usurpación, gobierno de transición y las elecciones libres, bienvenidos a hablar en el momento que sea, eso lo extiendo, además, al alto mando militar, a todos los funcionarios, como quieran, los esperamos en el despacho” del Parlamento, dijo Guaidó en su primera aparición desde que lanzara su desafío a Maduro.


















Esta misma jornada, Maduro, en el poder desde 2013, dijo que “siempre ha habido canales de comunicación” y que está comprometido con el diálogo “a pesar de las recientes acciones de la oposición venezolana y la injerencia extranjera”.

Según Maduro, Guaidó sostuvo una reunión con el jefe de la chavista Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Diosdado Cabello, en la que se “habló de hacer un nuevo diálogo para el país” y le pidió mantener “ese canal abierto”.


Crisis en Venezuela

Guaidó advierte: si llegara a ser detenido se estaría gestando en el país un “golpe de Estado” contra el Parlamento





Pero el dirigente de oposición aseguró que la administración de Maduro acostumbra a acudir al diálogo como recurso “cuando la presión le sube” y tras recurrir “a la represión”. “Cuando esa represión no les da resultado se convierte en falso diálogo”, sostuvo Guaidó, al señalar que los implicados en la crisis venezolana deben “tener muy claro” que no accederá a una nueva ronda de negociaciones sin antes contar con la certeza de resultados favorables.







El Gobierno de Maduro y la oposición se reunieron entre finales de 2017 y principios de 2018, pero las negociaciones acabaron sin resultados cuando ambas partes se acusaron de romper los primeros acuerdos alcanzados y el antichavismo se negó a firmar un documento de acuerdos, que consideraba lesivo para sus intereses.

Guaidó también convocó hoy nuevas protestas y cabildos abiertos, donde los dirigentes opositores se reúnen con ciudadanos para aclararles la ruta que siguen para lograr el “cese de la usurpación”. Indicó que este fin de semana se harán cabildos en los 335 municipios del país, y que la próxima semana se llamará a una marcha multitudinaria, aunque no ofreció mayores detalles. Maduro y el Supremo, al que sus detractores acusan de favorecer a su Gobierno, han pedido a la Fiscalía que actúe ante las iniciativas de la oposición.




















El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro
(Carlos Becerra / Bloomberg)

Guaidó advirtió hoy de que si llegara a ser detenido se estaría gestando en el país un “golpe de Estado” contra el Parlamento. “Se ha corrido mucho el rumor de si me van a meter preso o no (…) Golpe sería si me llevan, eso es un golpe”, dijo a modo de respuesta a Maduro, que le acusa de golpista por haber jurado como presidente interino. Añadió que hasta ahora no lo han detenido porque su actuación se apega a un marco constitucional. “Si se atreven a secuestrar el poder, a secuestrar de nuevo al presidente de la única institución legítima (…) yo les pido mantenernos en la ruta, pacífica y de manera no violenta, pero con mucha contundencia y en cada calle, rincón de Venezuela exigiendo lo que nos corresponde por la libertad, por el futuro de nuestros hijos”, dijo.

Estas declaraciones ocurren en medio de la elevada presión que afronta el nuevo mandato de 6 años de Maduro, establecido hace 15 días en medio de denuncias de “ilegitimidad”. El líder chavista se impuso con holgura en los comicios de mayo pasado, a los que no se presentó el grueso de la oposición por considerarlos fraudulentos. Por ello, la oposición considera que el líder chavista “usurpa” la Presidencia y que el Poder Ejecutivo recae en el jefe del Parlamento hasta que sean convocadas nuevas elecciones, según la interpretación que hacen de varios artículos de la Carta Magna.




















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