El distrito de Sant Andreu se estrenó el lunes con la recogida de basura puerta a puerta, un método que se ha demostrado que multiplica el reciclaje pero que requiere de unos cambios de hábitos que mancillan algo tan sagrado como el acto de sacar la porquería a la calle. Muchos vecinos, cinco días después, siguen sin tener muy claro qué deben hacer, y muchos otros, a pesar de haber entendido la dinámica, lo consideran una idea nefasta. Y esto no ha hecho más que empezar, porque en octubre se añadirá una segunda horneada de vecinos de Sant Andreu y a finales de año se sumarán los de Horta. A principios de 2022 será el turno de los de Sant Antoni. Este viernes, los indignados por el proyecto se manifestarán delante de la sede del distrito. Repasemos el conflicto en claves.

Todo empieza en febrero de 2018 con la prueba piloto en el casco antiguo del barrio de Sarrià (8.844 habitantes), donde en los primeros compases la idea tampoco encajó porque eso de tener que sacar determinada basura en unos días y horas concretos, o el hecho de tener que depositarla en el portal de casa, no acaba de convencer a los vecinos. La cosa se fue calmando y tres años después ya forma parte de las liturgias diarias, con un porcentaje de reciclaje que roza el 55% cuando la media de la ciudad está en el 38%. Por las calles todavía aparecen bolsas inapropiadas con la correspondiente pegatina que recuerda al propietario que o bien se ha equivocado de fecha (tocaba plástico y orgánico y has sacado cartón) o bien ha mezclado cosas que no concuerdan (pieles de plátano en la bolsa de los envases). El ayuntamiento debió pensar que si la cosa había funcionado en Sarrià, ¿por qué no iba a hacerlo en otros barrios de la ciudad? Quizás ahí está el primer error de cálculo.

Uno de los aspectos más criticados por los vecinos de Sant Andreu quejosos con la medida es la desinformación. Aseguran que el ayuntamiento no les ha tenido en cuenta. Consultado por este diario, el consistorio ha tenido a bien resumir cómo ha ido el proceso de participación. Según fuentes municipales, esto es lo que se ha hecho en estos últimos meses.

– Se han realizado 555 reuniones con presidentes de comunidad para explicar el nuevo sistema.

– Se han entregado kits de recogida puerta a puerta al 83% de las viviendas (4.341 de un total de 5.446).

– También se han repartido en 456 de los 493 establecimientos que están dentro del perímetro de esta primera fase en Sant Andreu.

– Se han atendido 1.300 llamadas telefónicas, 300 mensajes de texto y 300 correos electrónicos. –

– Se ha creado una comisión de seguimiento en la que están representadas asociaciones de vecinos y de comerciantes.

Pero más allá de la desinformación (se quejan, además, de que solo se ha tenido en cuenta a una de las tres asociaciones vecinales del entorno), una vez puesto en marcha, el sistema ha generado problemas de distinta índole.

Bajar las bolsas sin el cubo

Los vecinos reclaman al distrito de Sant Andreu que nos les obliguen a bajar la basura dentro del pequeño contenedor marrón habilitado para la recogida puerta a puerta. Para su tranquilidad, en Sarrià son muchos los vecinos que no bajan la bolsa de basura orgánica dentro del cubo, y el camión se la lleva igualmente. Aunque en Sarrià no hay chip, así que hasta que no se elimine el ‘tag’, si es que se retira algún día en Sant Andreu, parece que el cubo no está en discusión. Aunque tras cuatro días es muy pronto para hablar de cambios. Lo que sí se reforzado, asegura un portavoz municipal, es el número de informadores en la calle.

A muchos vecinos no les parece nada bien que el consistorio sepan qué marca de supositorio, de condones o de tampones usan en casa. Eso es lo que sucede, puesto que cada bolsa lleva un chip identificador que sirve para poner nombre y apellido a las basuras irregulares. La intención seguro que es buena, la de la poder advertir de que algo no se ha hecho bien. Pero en el fondo de la cuestión subyace el inevitable debate sobre el derecho a la intimidad de los residentes. El consistorio, por su parte, garantiza que «jamás» se abre ninguna bolsa y que, en cualquier caso, se hace para poder informar a los propietarios de cara a futuras entregas. En Sarrià, por cierto, no se ha establecido el sistema del chip, y el análisis de la basura se realiza por zonas.

La bajada de basura debe hacerse entre las 20 y las 22 horas, y algunos vecinos reclaman poder ampliar este horario. La idea del consistorio, sin embargo, es romper con el concepto de contenedor de ciudad convertido en un vertedero abierto las 24 horas del día. De ahí que se solicite hacerlo cuando el sol cae y la actividad social también disminuye. El consistorio asegura que es pronto para hablar de ampliarlo, y que en cualquier caso es una decisión que deberá tomarse cuando haya un margen suficiente de tiempo que permita replantearse ciertas cosas. En Sarrià, por ejemplo, el distrito se pasó seis meses ajustando detalles.

Los vecinos que no comulgan con el proyecto también consideran que la recogida puerta a puerta, por decirlo sin tapujos, es una guarrada. Es decir, que es insalubre, que tener la calle repleta de bolsas de basura a merced de cualquier animal, de cualquier patada de un gamberro, no es una buena idea. A través de las redes sociales han compartido infinidad de fotos y videos de calles de Sant Andreu repletas de basura que no ha sido recogidas porque no era el día correspondiente.

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Punto fijo de recogida de sanitarios

Los desechos sanitarios (tampones, compresas, pañales, discos de lactancia…) los recoge un vehículo itinerante que durante el día va parando por distintos puntos del distrito. Los vecinos consideran que su vida ya tiene suficientes horarios y citas personales y profesionales como para tener que añadir el momento de bajar la bolsa para depositarla en el camión. Por ello solicitan establecer un punto fijo de entrega de este tipo de residuos.

La recogida puerta a puerta ya no es una prueba piloto, así que está descartado que el ayuntamiento se eche atrás. Entre otras cosas, porque la Unión Europea tiene una serie de exigencias vinculadas al medio ambiente que obligan a replanteara todo el sistema de recogida de residuos. En 2020, el porcentaje de reciclaje debía estar en el 50% y la ciudad está hoy en poco más del 38%. En 2025 tendrá que ser del 55% y en 2030, del 60%. Curiosamente, dentro del Área Metropolitana de Barcelona solo hay dos municipios que cumplan con ese requisito. Son Torrelles de Llobregat y Tiana, curiosamente, los dos municipios en los que ya impera esto de los lunes el plástico, los martes el cartón y el papel, los miércoles….

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