Cerca de nueve millones de personas fallecen por culpa del cáncer cada año en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud. La oenegé Oxfam alerta de que entre diciembre y enero la desnutrición habrá causado más de cuatro millones de muertes. Los accidentes de tráfico fulminan anualmente 1,3 millones de vidas, reporta también la OMS. ¿Qué cifras hubiera alcanzado el covid-19 de no ser por las medidas sanitarias y los confinamientos aplicados en todo el planeta? El coronavirus, que lleva en su haber más de 1,7 millones de víctimas mortales, también se ha llevado por delante miles de proyectos económicos y sociales, pero incluso en tiempos tan aciagos hay briznas para la esperanza. Sirvan de ejemplo de resiliencia humana las seis mujeres cuya trayectoria acompaña estas líneas que repasan el 2020.


AROA LÓPEZ

Enfermera supervisora en el Hospital Vall D’Hebron

Es enfermera supervisora en el Hospital Vall d’Hebron, se llama Aroa López y fue quien leyó un emotivo discurso durante el homenaje de Estado a las víctimas del covid, pero bien podría llamarse María Creus, o Gemma Álvarez, o cualquier otro nombre de las profesionales que se han dejado la piel estos meses. Muchas, hasta la vida, pues el número de enfermeras fallecidas de coronavirus supera ya las 1.500 en 44 países, según el Consejo Internacional de Enfermeras. Son datos mayores que los de la primera guerra mundial y que se disparan si sumamos al conjunto de sanitarios (más de 7.000).

En España son 63 médicos y 7 enfermeros los fallecidos (y más de 90.000 contagiados) por una pandemia contra la que se enfrentaron inicialmente sin apenas material de protección. Aquel 14 de marzo en el que se aprobó el Estado de alarma el virus arrasaba residencias de ancianos y el colapso sobrevolaba los hospitales, que volvieron a disparar las alertas en la ola otoñal. Más de 1,7 millones de muertos en el mundo (más de 50.000 en el conjunto de España, más de 8.500 en Catalunya) marcarán un año al que la ciencia ha respondido con una rauda vacuna: el 27 de diciembre, Araceli Hidalgo, de 96 años, fue la primera española en recibir la inyección. Era el principio del fin de una pandemia que ha destapado el mal que hicieron los recortes asestados a la sanidad pública hace una década. En el 2009, el gasto sanitario en España fue del 6,8% del PIB. Para este año se preveía el 5,9% (el 3,9% en Catalunya), cuando la media europea es del 7,5%. «No olvidemos la lección», imploró en su discurso Aroa López, que siempre recordará cómo se tenían que aguantar las lágrimas cuando un paciente suplicaba: «No me dejes morir solo».


KAMALA HARRIS

Futura vicepresidenta de EEUU

Un solo discurso le bastó el 8 de noviembre a Kamala Harris para resumir los desaguisados de Donald Trump en cuatro años de populismo. Tras confirmarse la derrota del líder republicano, la primera mujer que alcanza la vicepresidencia de EEUU apenas necesitó 11 minutos para exponer el arduo trabajo que ella y el presidente Joe Biden tienen por delante para recuperar la «decencia» y la «verdad». «Soy la primera pero no seré la única», proclamó también. La dirigente demócrata ha abierto una rendija en el techo de cristal, pero en países como España las mujeres seguían cobrando este año un 21% menos que los hombres y dos tercios de los puestos directivos los ocupan varones.

Con el tándem Harris-Biden se aparta además a quien ninguneó la pandemia, una actitud que comparten otros populistas como el brasileño Jair Bolsonaro y con la que flirteó al principio el británico Boris Johnson, el excéntrico ‘premier’ con el que acabó sellándose el brexit. Aunque parecida en algunos aspectos, la relación ya no será la misma con la UE, que respira aliviada al ver la mano tendida de l próximo Gobierno de EEUU tras la era proteccionista y arancelaria de Trump.

También, y así lo prometió Harris, ha llegado la hora de corresponder al clamor del ‘black lives matter’ y erradicar el «racismo sistémico» que otros han hasta alentado. Los malos humos trumpistas están tan acabados como su negacionismo del cambio climático.


JACINDA ARDERN

Primera ministra de Nueva Zelanda

Jacinda Ardern ha demostrado a Nueva Zelanda y al mundo entero que otra forma de gobernar es posible. Reelegida el 17 de octubre con el 49% de los votos, lidera un Ejecutivo paritario e integrador cuyas políticas se basan en hechos y no en palabras. Ejemplo: mientras otros países hacen acopio excesivo y ponen en jaque a los menos desarrollados, una de sus últimas acciones ha sido repartir gratuitamente a las islas vecinas (Cook, Samoa, Tuvalu…) parte de los  18 millones de vacunas adquiridas para combatir el covid-19, una pandemia  a la que Ardern se encaró sin los titubeos de otros y cerrando ciudades con apenas seis contagios.

El coronavirus no ha servido ni para mitigar las malas noticias medioambientales. Tras el espejismo de los confinamientos, urbes como Barcelona ya superaron en noviembre los niveles de contaminación previos al bicho y los incendios hicieron estragos en California tras arrasar Australia en enero.  Ahora EEUU volverá a los Acuerdos de París contra el calentamiento global, pero pocos como Ardern han exhibido ya políticas contundentes en ese sentido. Nueva Zelanda plantará  mil millones de árboles en 10 años, y tiene estipulado por ley que la energía del país esté completamente basada en las energías renovables de aquí al año 2035, poniendo fin del todo a los gases de efecto invernadero en el 2050.


NÚRIA SOTO

Impulsora del sindicato ‘Riders por derechos’

Mientras muchos negocios bajaban la persiana  por culpa del coronavirus, más de 15.300 currantes como Núria Soto se echaban a la calle con la bici y una mochila a la espalda para repartir de todo y a todas horas.

La economía ha zozobrado como pocas veces en el 2020 y solo China parece que podrá evitar los números rojos de entre las grandes potencias. España  prevé una caída del producto interior bruto del 11,2% y aferra sus esperanzas a los 140.000 millones de euros en seis años previstos en los fondos europeos. Más de 63.000 millones de euros han dejado de entrar en el país por la debacle turística. Más de 740.000 personas se han visto afectadas por ertes y el año acaba con 3,8 millones de parados al tiempo que colectivos como el de los ‘riders’ no dejan de expandirse sin que por ello vean bien reguladas sus condiciones .

Solo el 10% de estos repartidores son mujeres, pero pocos hombres han sido tan valientes para explicar su situación como Núria Soto, una de las impulsoras de ‘Riders por derechos’. La mesa del diálogo social , con la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, al frente, tendrá que reglamentar una figura que, según los tribunales, equivale a un falso autónomo

No será la única patata caliente para el Gobierno en el 2021, pues el teletrabajo y las pensiones también han pedido tanda este año que acaba, aunque durante muchos días los titulares se los llevaran las fusiones bancarias que tanto está reclamando el Banco Central Europeo. Se encarriló la de CaixaBank y Bankia, pero acabó fracasando la del BBVA con el Banc Sabadell.

MICHAELA COEL

Productora, guionista y actriz

En un año que deja el listón muy alto a la ciencia ficción para que pueda sorprendernos, una de las pocas cosas positivas en el universo de la cultura ha sido el ascenso imparable de las mujeres en el audiovisual. A sus 33 años, la productora, guionista y actriz Michaela Coel es una de las que ha alzado la voz y la mano para cerrar después el puño con ‘Podría destruirte’, la segunda mejor serie del 2020 tras ‘Mandalorian’, según los críticos de EL PERIÓDICO. En 12 capítulos, Coel relata sin artificios ni convenciones (y sin renunciar a pinceladas de humor muy punky) el abuso sexual que ella misma sufrió, porque la infame violencia machista sigue viralizándose sin que ni la pandemia haya podido erradicarla . Es más, el confinamiento de marzo a junio multiplicó el martirio de algunas víctimas. 

Las restricciones coronavíricas han catapultado el ‘streaming’ y han dejado en la uci a las salas de cine. Warner ha anunciado que estrenará, de momento en EEUU, todos sus títulos de 2021 a la vez en su plataforma HBO Max y en la gran pantalla. El ‘streaming’ crece también a pasos agigantados en teatros y auditorios y se perfila como solución de continuidad para la música en directo, tal vez la más perjudicado por el covid-19. menor ha sido el daño para el sector del libro. Las librerías cerraron tres meses durante el primer confinamiento. Sant Jordi no pudo celebrarse como Dios manda ni a la de dos, pero los vendedores calculan que ‘solo’ perderán un 20% de la facturación respecto de 2019. Ni el virus puede destruirles.

Muchos no se dieron cuenta de la magnitud de la pandemia hasta que en marzo se aplazaron hasta el año siguiente los JJOO de Tokio (solo se habían pospuesto en 1916, 1940 y 1944 por las guerras mundiales). El mundo del deporte ha comprobado lo triste que es tener que competir sin aficionados en los estadios o con solo un puñado de ellos diseminados por las gradas. 

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Lo único que no ha variado en el 2020 ha sido que Rafa Nadal y Lewis Hamilton siguieran ganando pese a todo, porque por lo demás se han producido cambios hasta en la implicación social de los deportistas. Y Naomi Osaka es un claro referente de esa nueva hornada de atletas que ya no callan ante las injusticias. Asestando un doble revés al ‘trumpismo’, la ganadora del último US Open se presentó en cada uno de los siete partidos del torneo luciendo una mascarilla con el nombre de una víctima negra de la violencia racista y policial en EEUU. Tampoco ha tenido reparos en expresar sus preocupaciones ante la gestión de una pandemia que empezaba a expandirse el 26 de enero cuando un accidente de helicóptero puso fin a la vida de Kobe Bryant. Diez meses después era otro mito el que fallecía. Se trata de Diego Armando Maradona, el astro argentino que brilló más en el Nápoles que en el FC Barcelona, club que ha pasado un 2020 de pesadilla.

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