El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha puesto este miércoles en valor las políticas progresistas ante los retos globales que se avecinan durante su intervención en la Foro Económico Mundial celebrado en la localidad suiza de Davos. En un discurso de poco más de 15 minutos, Sánchez ha hecho una cerrada defensa de conceptos como el europeísmo, la lucha contra el cambio climático o las políticas feministas, ideas que ha considerado claves para afrontar retos como el aumento de la desigualdad, la “cuarta revolución industrial” o la irrupción de “nacionalismos populistas.

De hecho, el discurso ha supuesto un alegato total de las políticas de izquierdas. Sánchez se ha manifestado en contra de aquellos que ven agotado el modelo progresista. “Al contrario. Los progresistas son los únicos que siguen explorando caminos que pueden llevarnos a un nuevo pacto social prometedor”, ha proclamado. En este sentido, ha situado las políticas de izquierdas como el mejor camino entre planes “conservadores y proteccionistas, incapaces de ver el mundo como un espacio que nos pertenece a todos”, y un “modelo neoliberal” que, a su juicio, trajo la gran recesión y solo “ofrece un mundo cada vez más hostil para los débiles”.




















No olvidar la crisis






Un presidente español no intervenía en Davos desde que lo hiciera José Luis Rodríguez Zapatero en 2010. Y lo ha hecho con una alocución en la que ha alertado del riesgo de haber olvidado las consecuencias de la crisis financiera de 2009. “Corremos el peligro de olvidar lo sucedido, lo que hemos sufrido y lo que prometimos cambiar”, ha defendido Sánchez, que ha lamentado que algunas de las “debilidades” del actual modelo del “capitalismo financiero” no se hayan encarado.

A consecuencia de la crisis, Sánchez ha considerado que ha aumentado la desigualdad a nivel global y que ello favorece el aumento de la “desilusión con los gobiernos” y, en consecuencia, el incremento del “autoritarismo y el populismo reaccionario”. Frente a ello, el presidente español ha abogado por poner la economía “al servicio de la gente”. “Crecimiento, sí, pero para mejorar la vida de las personas y mejorar el bienestar. Crecimiento, sí, pero al mismo tiempo aprendiendo a crecer”, ha subrayado. En este punto, ha recalcado que si no se hubiera olvidado que la economía debe estar “siempre al servicio de las personas”, quizás no habrían “llegado tan lejos los populismos nacionalistas”.









Sánchez, a punto para su intervención
Sánchez, a punto para su intervención
(Markus Schreiber / AP)

En paralelo, Sánchez ha señalado como principal reto de las actuales sociedades la llamada “cuarta revolución industrial”. A su juicio, el fenómeno de la digitalización, combinado con la globalización, está “cuestionando la existencia misma de los estados nacionales”, así como “redefiniendo el concepto de fronteras”, poniendo en duda la propia “noción de soberanía” y creando nuevos retos para “la gobernanza global”. Como ejemplos ha citado problemas como la tasación de los nuevos negocios tecnológicos o los peligros de la brecha digital en países en desarrollo. Sánchez ha llamado a contrarrestar los miedos que existen actualmente a las nuevas tecnologías pero también a la globalización, al feminismo, a la lucha contra el cambio climático o al reto demográfico. Y, para ello, ha considerado esencial que “política y economía vayan de la mano”.




















Defensa de la política económica española






El presidente también ha aprovechado el discurso para presumir de sus políticas y de la solidez de la economía española. Ha recordado que España sigue contando con previsiones positivas de crecimiento, por encima de países como Francia, Italia o Alemania, y ha vaticinado que el país será capaz de crear 330.000 puestos de trabajo. Ha añadido que la economía española tiene “bases sólidas” gracias a que el sector financiero “ha reducido sus riesgos” y al control del déficit público.

Tras defender su proyecto de Presupuestos, ha dedicado igualmente parte de su discurso a valorar su plan estrella de transición energética y ha considerado que España se encuentra en “una posición privilegiada” para liderar este cambio a nivel mundial.

Asimismo también ha puesto en valor el europeísmo de España y ha ratificado la apuesta de su gobierno por reforzar la cohesión de la UE. Incluso posteriormente, a preguntas del conductor del acto, Sánchez ha considerado el Brexit como “una oportunidad” para que la Unión apueste por una mayor integración. En este sentido, ha defendido “reforzar la unión monetaria y económica” con nuevas políticas como un seguro de desempleo a nivel comunitario, consensos en materia de inmigración o la apuesta por un mercado único de la energía.




















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