La diplomacia francesa ha puesto sobre la mesa el temor de que, tras Ucrania, Putin tenga la intención de invadir Moldavia y Georgia. El ministro francés de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, no ha dudado en calificar al presidente ruso de «belicista» y ha mostrado su preocupación por «lo que pueda pasar después». «Estamos preocupados», ha dicho el jefe de la diplomacia francesa en referencia a los dos países de la antigua esfera soviética. De hecho, la República de Moldavia, que tampoco es miembro de la OTAN, declaró el jueves el estado de emergencia en cuanto se consumó el ataque a la vecina Ucrania.

Ucrania, por su parte, va mucho más allá al asegurar que las pretensiones de Putin pasan por bloquear Kiev y crear un corredor terrestre a la anexionada península de Crimea y la región separatista de Transnistria, en Moldavia.

«El plan está ya claro: el principal objetivo de la operación es bloquear Kiev y crear un corredor terrestre a la península de Crimea y la autoproclamada región de Transnistria», ha señalado el Ejército ucraniano en su cuenta de Facebook. «Con tal objetivo, se introdujeron paracaídas tácticos; hasta 200 soldados rusos desembarcaron en el aeródromo de Hostomel», a 35 kilómetros de Kiev, ha informado el Ejército.

El «compromiso inquebrantable» de la UE

La UE, por su parte, ha asegurado que seguirá cooperando «estrechamente» con sus vecinos y reitera su «apoyo inquebrantable» y su «compromiso» con la soberanía y la integridad territorial de Georgia y de la República de Moldavia, también exintegrantes de la antigua esfera soviética.

Noticias relacionadas

Moldavia, con tres millones de habitantes, se constituyó como Estado independiente a principios de la década de 1990. Como ocurre en la región ucraniana del Donbás -con los enclaves proDonetsk y Lugansk-, hay un enclave separatista secundado por Moscú, conocido como Transnitria, donde Rusia tiene desplegadas tropas de forma permanente. La presidenta de Moldavia, Maia Sandu, pro-occidental, ha intentado acercar el país a la órbita europea en un difícil equilibrio con Putin, del que se sabe a merced.

Durante las últimas décadas, Rusia se ha dedicado a respaldar regímenes prorrusos más allá de sus fronteras para contrarrestar la creciente influencia europeísta. Ha sido el caso del régimen prorruso en la región disidente de Moldavia, Transnistria. En 2008, lanzó una invasión en Georgia en apoyo de los gobiernos separatistas de Osetia del Sur y Abjasia, dos provincias con gran población de habla rusa. En el 2014, Rusia arrebató Crimea a Ucrania y comenzó a apoyar una insurgencia de separatistas prorrusos en la región ucraniana del Donbás.

All copyrights for this article are reserved to Portada