Una turba vecinal desalojó el martes con violencia dos ocupaciones de locales de sucursales bancarias abandonadas en Sant Joan Despí (Baix Llobregat). Tal como captaron grabaciones de ciudadanos que publica EL PERIÓDICO, sobre las nueve de la noche, varios jóvenes asaltaron a pedradas y a patadas las cristaleras de un inmueble que había pertenecido a Caixabank y que se encuentra en la calle de Mare de Deú de la Mercè. En el interior había cuatro jóvenes de origen magrebí. Uno de ellos resultó herido al cortarse con los cristales que saltaron en pedazos y fue evacuado en ambulancia. Los otros tres abandonaron la sucursal escoltados por los Mossos d’Esquadra y entre gritos de los concentrados. El segundo ataque se produjo minutos después en otra oficina bancaria abandonada, del Banco Sabadell, frente al mercado municipal. El ocupante de este segundo local salió sin oponer resistencia al ser sorprendido por la irrupción tumultuaria.

El doble ataque del martes se gestó durante una protesta que había convocado a más de un centenar de personas frente a la antigua fábrica Chemens Graphics, una nave vacía ubicada en la calle Gran Capitán del barrio de Les Planes que alberga un asentamiento que asusta a la población. Esta concentración vecinal se lleva a cabo diariamente y, hasta la fecha, se había desarrollado sin incidentes. El martes, sin embargo, el volumen de la manifestación subió de tono y los Mossos se desplegaron para proteger la nave, en cuyo interior residen varias personas, de perfiles distintos, a quienes los vecinos consideran responsables de la inseguridad que perciben en las calles. Al topar contra el cordón policial, varios de los concentrados tomaron la decisión de asaltar otras ocupaciones ilegales. No lejos de allí había varias.

Según fuentes policiales y municipales, el ataque de las oficinas bancarias estuvo liderado por jóvenes agresivos que no son de la población. Estos «infiltrados» actuaron como agitadores que prendieron la mecha del hartazgo vecinal, que lleva tiempo en incubación. Los Mossos arrestaron a dos de ellos por delitos de atentado contra agentes de la autoridad y trabajan para identificar a más implicados. No están descartadas nuevas detenciones durante las próximas horas o días porque, según subrayan, no van a permitir que nadie «se tome la justicia por su cuenta». 

La mecha 

En el origen del malestar vecinal está la ocupación de la fábrica de Chemens Graphics, frente a la que se celebra la protesta diaria. Según todos los vecinos consultados por este diario, de su interior han surgido autores de ataques contra sus vehículos, de tentativas de allanamiento en comercios, de robos con violencia a ancianos y de peleas entre ellos que, en alguna ocasión, han terminado a navajazos. Este miércoles a primera hora de la mañana, doce horas después de la revuelta, ha sido finalmente desalojada. Aunque esta no ha tenido nada que ver. La orden judicial que ha permitido vaciarla había llegado esta semana y el operativo ya estaba previsto. En el desalojo han participado agentes de los Mossos y del Cuerpo Nacional de Policía (CNP). En el interior de la nave quedaban once personasCinco de estas han quedado detenidas por hallarse en situación irregular. Solo tres tenían antecedentes policiales por delitos de robos y hurtos.

Tras el desalojo, algunos vecinos han accedido al interior de la fábrica y han tomado algunas fotos del estado en el que se encontraba la fábrica, tras más de un año de sucesivas ocupaciones que han ido inflamando a Les Planes. «¿Que los robos que ha habido aquí no tienen nada que ver con esta ocupación? ¡Y una mierda!». Con esta vehemencia resumía el sentir general del barrio la dueña de una peluquería ubicada justo enfrente de la nave. Son dos versiones que no casan, la de los vecinos y la que mantienen fuentes policiales y municipales. Estas segundas, con datos de denuncias en la mano, esgrimen que solo se han denunciado 8 robos violentos en el lugar, casi los mismos que se produjeron el año anterior, e insisten en que varios de los ocupantes de la fábrica no delinquían y únicamente buscaban un techo. 

Les Planes

Pedro López llegó al barrio de Les Planes hace casi 60 años procedente de Córdoba. Él fue uno de los trabajadores que empleó la fábrica de José María Artigas para hacer «conos de hilo» que proveían a la industria textil. Aquella empresa cerró y la nave acabó en manos de Chemence Graphics, que hacía carteles de neón. Hace unos dos años, también esta echó el cierre y el espacio ahora es propiedad de un banco, que lo mantiene vacío. Un lugar gigantesco que ha servido de nido para personas sin hogar, entre ellas, también, algunos jóvenes que han cometido delitos. Así se engendraron los miedos que el mares terminaron en una turba. 

«Este era un barrio tranquilo, las mesas de las terrazas en la calle del Gran Capitán se extendían por la acera y costaba encontrar sitio», recuerda Fermín, que sufrió un robo violento el pasado 18 de julio. «Salía de casa a las ocho de la tarde y se acercaron tres chavales con un patinete eléctrico y me empujaron contra la pared. Me golpeé la cabeza y, mientras estaba aturdido en el suelo, me sacaron la cartera». Fermín, 71 años, muestra la denuncia y el parte médico del hospital. Vive en Les Planes desde hace 45 años, desembarcó en Sant Joan Despí procedente de un pueblo de Ciudad Real. Tanto Fermín como Pedro como el resto de vecinos insisten en que la indignación no guarda relación con actitudes racistas. También ellos fueron inmigrantes hace muchos años. 

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Una agente de la policía municipal trataba de aconsejar este miércoles por la mañana alejarse en las protestas futuras de jóvenes agresivos que no son del pueblo. Quizá algunos de ellos sí hayan venido a sumarse a su protesta por motivos racistas. Como ocurrió en el asalto de Premià de Mar del pasado junio contra una casa ocupada, los Mossos investigan si hay algo más que ciudadanos hartos detrás de estas revueltas vecinales. 

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