La comisaría de Raccoon City, la ciudad ficticia donde transcurre Resident Evil, es uno de los escenarios más icónicos de toda la historia de los videojuegos. Aquellos que hace veinte años las pasaron canutas mientras recorrían sus estrechos pasillos llenos de zombis, quizá todavía hoy se estremecerán al recordar las muchas “sorpresas” que aguardaban en aquel edificio. Con Resident Evil 2, Capcom no tan solo logró consolidar el género del terror en los videojuegos, sino que también creó un decorado virtual que sigue grabado a fuego en la memoria de quienes lo sufrieron. Dos décadas después, la compañía japonesa abre de nuevo las puertas de su comisaría a toda una nueva generación de jugadores con el lanzamiento del ‘remake’ de este clásico para PlayStation 4, Xbox One y PC.


















Lo primero es lo primero; este “nuevo” Resident Evil 2 es un ‘remake’, ¡pero vaya uno! En esencia, el juego es el mismo que hace veinte años, es decir, la historia de Leon Kennedy y Claire Redfield en su intento de escapar de la citada comisaría, pero el título que hoy llega a las tiendas no se contenta únicamente con unas leves mejoras. Lo primero que llama la atención es el renovado apartado visual, un despliegue gráfico espectacular que aprovecha y exprime la potencia de las actuales consolas. Solo hace falta ver cualquiera de los tráileres del juego que Capcom ha ido publicando para constatar que sí, es la misma historia, pero parece rabiosamente nueva.









El modelado y las animaciones de los protagonistas, el enfermizo nivel de detalle de los zombis y demás criaturas, la maravillosa —y angustiosa— iluminación, los miles de detalles que pueblan cada rincón de escenario. Podría seguir alabando el tremendo acabado gráfico de este Resident Evil 2, aunque sería un poco absurdo hacerlo cuando a partir de hoy YouTube se va a ver inundada de ‘gameplays’ sobre el juego. Lo que sí puedo aportar es mi visión acerca de la aproximación que ha tomado Capcom con esta puesta al día, un aspecto en el que es necesario destacar cómo el juego dirigido por Kazunori Kadoi y Yasuhiro Anpo ha logrado encontrar ese equilibrio entre respetar la obra original y actualizarla al mismo tiempo.




















Sobrevivir a la comisaria de Raccoon City volverá a ser el gran objetivo
Sobrevivir a la comisaria de Raccoon City volverá a ser el gran objetivo
(Capcom)

La tecnología de hoy permite hacer cosas que hace veinte años eran impensables. Así, mientras en el título original el jugador tenía que lidiar con las pobres perspectivas que ofrecían los fondos en dos dimensiones de la época, ahora puede escudriñar con total libertad cualquier detalle del escenario gracias a la cámara libre. El cambio en la perspectiva y el hecho de que el jugador pueda mover libremente la cámara cambia casi por completo toda la jugabilidad.

Un buen ejemplo es el enfrentamiento contra el Licker, uno de los monstruos más terroríficos que ha dado el medio interactivo. Mientras en el juego original encontrarse con esta horrible criatura casi siempre acababa de dos formas posibles (escapando o vaciando el cargador de la escopeta), ahora este encuentro puede desarrollarse de forma totalmente diferente si uno es capaz de moverse por el escenario sin hacer demasiado ruido. Es algo que ya se podía hacer en el juego original, pero que gracias las mejoras en el control del ‘remake’ este encuentro es mucho más fácil a la vez que arriesgado.




















Por el contrario, también hay cosas que no han cambiado nada, como es el caso de los rompecabezas. Como hijo de los Resident Evil más clásicos que es, este ‘remake’ está trufado de esos puzles anticuados con llaves, cetros, joyas y medallones varios que tan absurdos parecen hoy en día. Sin embargo, no desentonan tanto como uno podría esperar porque, en realidad, son más una excusa para hacer que el jugador tenga que moverse de un lado para otro, que puzles en el sentido estricto. No es que se le esté perdonando por el hecho de llamarse Resident Evil 2, o por hacerle una concesión a ese retorno a los orígenes, es que, directamente, el juego no sería lo mismo sin sus puzles de la vieja escuela. De hecho, se podría decir que toda la comisaria de Raccoon City es un enorme rompecabezas en el que cada habitación es un nodo que conecta con el resto y, esto, es casi tan importante en este juego como todos sus muertos vivientes.




















La renovación gráfica del 'remake' es total
La renovación gráfica del ‘remake’ es total
(Capcom)

Evidentemente, el paso del tiempo también ha afectado a los zombis. Ahora no tan solo son más terroríficos gracias a su representación hiperrealista, sino que también son más resistentes. Harán falta unos cuantos disparos a la cabeza para tumbar al más débil de ellos, pero también es posible optar por otras estrategias, como disparar a las piernas para que caigan al suelo. Los desmembramientos están a la orden del día casi tanto como el poco disimulo de Capcom a la hora de jugar con el gore más salvaje. No es el mismo tipo de terror casi cinematográfico de Resident Evil 7, pero sí uno basado en la preocupación constante de falta de munición. La gestión del inventario sigue siendo otra de las claves de un juego, un sistema de mecánicas que veinte años después sigue funcionando como un reloj suizo y que se disfruta cuando, a pesar de todas las dificultades, tienes sensación de control.




















Claire  Redfield en el 'remake' de Resident Evil 2
Claire Redfield en el ‘remake’ de Resident Evil 2
(Capcom)

Resident Evil 2 consigue dar miedo gracias a la cuidada representación visual de su mundo y sus criaturas, transmitir esa sensación de agobio constante a través de sus mecánicas de juego, pero no hay que hay que olvidar aquello que verdaderamente aterroriza, el sonido de unos pasos a nuestras espaldas. Que se activen todas nuestras alarmas porque hemos escuchado un ruido es algo constante en el juego. El sonido binaural del juego, especialmente si jugamos con cascos, consigue que sintamos que siempre estamos rodeados de posibles peligros y este es otro los puntos clave en los que Capcom no ha escatimado recursos.

Para conseguir que este retorno a la comisaria de Raccoon City sea del agrado tanto de los nuevos públicos como de los veteranos, Capcom ha implementado tres niveles de dificultad que intentan adaptarse tanto a aquel jugador sin experiencia en la saga, como a aquel que busca un reto (y guarda partida con cintas de tinta). Con sus dos rutas alternativas el juego puede alcanzar las 20 horas de duración, un tiempo en el que despliega su absurdo argumento de apocalipsis zombi propia de las peores películas de serie B, pero también sus equilibradas mecánicas de juego, rotundas y adictivas como pocas. En una época en la que la cultura popular constantemente recurre al pasado, podría parecer que este Resident Evil 2 no deja de ser otro ‘remake’, pero lo cierto es que otro gallo cantaría si todos los ‘remakes’ fueran así de contundentes.




















El ‘remake’ de Resident Evil 2 consigue un equilibrio perfecto entre el respeto hacia aquello que hizo grande al juego original y la espectacular puesta al día de su presentación visual y sonora




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