Veinte años después, el Repsol Honda Team vuelve a alinear el dúo más potente, talentoso y ambicioso de la parrilla, el llamado ‘dream team’ de MotoGP. Con aquel lujoso tándem de los noventa Doohan-Crivillé presente en el Auditorio Repsol, en Madrid, apadrinando a la nueva pareja de baile, Marc Márquez y Jorge Lorenzo iniciaron oficialmente, con mucho respeto y de muy buen rollo, su convivencia bajo el mismo techo de Honda y la petrolera española. Una coexistencia que, de no torcerse, debería prolongarse por dos años como mínimo, en los que Alberto Puig, el jefe del equipo, espera que sus pilotos vuelvan a monopolizar la categoría reina, como hicieron Mick y Àlex.


















Se unen en el Repsol Honda Team los dos pilotos que han dominado 8 de los 9 últimos años en la cilindrada reina, el pentacampeón Márquez (2013, 14, 16, 17, 18) y el tricampeón Lorenzo (2010, 12, 15). Entre los dos suman 12 títulos mundiales, 138 victorias y 268 podios. Una barbaridad. La pareja más exitosa del campeonato. El ‘dream team’ de MotoGP como ya se les ha bautizado. Aunque la denominación no le gusta nada a Marc Márquez. “No me gusta esto del dream team. El dream team lo es si llegas a final de año y ganas”, comentaba el piloto de Cervera. Pero ambos aceptan el envite de compartir gallinero, con una vecindad altamente competitiva como mejor revulsivo y elemento motivador para los dos.









Relación de amor-odio

Lorenzo pronostica que la rivalidad con Márquez hará que los dos mejoren





En el Auditorio Repsol flotaba en la ambiente la duda sobre los efectos de esta rivalidad interna que nace, entre dos pilotos muy ambiciosos y de mucho carácter, que en el pasado reciente (sólo hay que remontarse a Aragón, septiembre 2018) han tenido encontronazos en la pista y fuera. Ambos lo afrontan como un reto. “Esto puede aportar mucho de positivo: que estemos dos campeones juntos nos hará crecer, aprender cosas nuevas, que el otro no se relaje, que dé más de sí… El pique es algo natural entre los dos, que nos hará ser mejores. Me acuerdo de Prost y Senna: cuando Prost se retiró, Senna dijo que le echaba de menos. Es una relación de amor-odio que nos hará mejorar. Yo me retiraré antes y esta rivalidad le hará crecer y ser mejor cuando le toque enfrentarse a sus próximos rivales”, pronosticaba Jorge Lorenzo, con un aparatoso vendaje protector de la muñeca izquierda recién operada.


















Para Márquez, la convivencia difícil es un asunto más ficticio que real. “Se exagera todo, lucharemos por el mismo objetivo, dentro del equipo los dos queremos lo mejor para el Repsol Honda Team, tendremos nuestros más y nuestros menos, pero será una buena señal porque querrá decir que estamos luchando por victorias”, señalaba el de Cervera, también convaleciente de su operación en el hombro izquierdo. “Honda debe tener dos pilotos que pueden ganar. Es la ley del motociclismo: el primer rival es el compañero de equipo, que tiene las mismas armas y es la referencia. Nos ayudaremos mutuamente sin saberlo: ambos haremos crecer el nivel. Y nos ayudaremos a incrementar la velocidad. Hay que ganarse el respeto en la pista”, añadía el catalán.


Michael Doohan y Alex Crivillé han hecho de padrinos en la presentación de Márquez y Lorenzo
Michael Doohan y Alex Crivillé han hecho de padrinos en la presentación de Márquez y Lorenzo
(J.p.gandul / EFE)



















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