La explanada exterior del tanatorio de el barrio de El Palo de Málaga donde se celebraba esta mañana el funeral de Julen se ha quedado pequeña. Centenares de personas se han acercado a esas instalaciones para arropar a los padres del niño, José y Victoria, que prácticamente no se han movido de ese lugar desde que les fuera entregado, a las cuatro y media de la tarde de ayer, el cuerpo del niño.

En ese tanatorio se respiraba esta mañana una calma tensa (familiares y amigos del pequeño han estado muy pendientes de los movimientos de los periodistas) y se ha hecho evidente un incremento de presencia policial. A la docena de agentes de la Policia Local de Málaga destinados ayer a ese servicio, esta mañana se han sumado al menos dos furgonetas de la Policía Nacional. Los agentes de ese Cuerpo permanecen en el interior de los vehículos en la misma puerta del tanatorio, mientras que la prensa ha sido ubicada en una área alejada, al otro lado de la calle que da acceso a esas instalaciones.






















Momentos de tensión






El funeral estaba previsto para las doce y media de esta mañana. Una hora más tarde, Julen ha sido enterrado en el cementerio que hay pegado a ese tanatorio junto a su hermano Óliver, apuntan conocidos de la familia, fallecido en 2017 cuando tenía sólo tres años de una muerte súbita.







La tensión acumulada los últimos trece días por el angustioso rescate de Julen es como un polvorín a punto de explotar. A media tarde de ayer se vivieron ya en ese tanatorio momentos de violencia y tensión cuando un pariente del niño (algunas fuentes apuntan que sería el dueño de la finca donde se abrió sin permiso el pozo que engulló a Julen) irrumpió por sorpresa en la zona reservada a los periodistas para retirar escaleras de aluminio sobre las que estaban subidos algunos fotógrafos para tener un mejor campo de visión. Las escaleras volaron casi dos metros para caer en un patio interior. El mismo hombre cogió también un trípode de una cámara de televisión, que golpeó con mucha fuerza contra el suelo. Una escena que duró sólo unos segundos y en la que estuvieron a punto de sumarse otros tres familiares de Julen, a los que la policía local cortó el paso.




















La familia, muy pendiente de los movimientos de la prensa






El estado de ánimo de la familia del niño ha dado un giro de 180 grados desde que empezaron a correr hace unos días bulos y suposiciones sobre lo ocurrido el día que Julen cayó en ese estrecho agujero. Informaciones desmentidas, la gran mayoría, por la Guardia Civil. Aunque el entorno de Julen sería plenamente consciente de que una vez sea enterrado el cadáver del niño (hasta ahora la prioridad era su rescate) se va a acelerar la investigación para aclarar las muchas incógnitas aún no resueltas en este caso.

La ilegalidad del pozo y su defectuoso sellado está ya probada. Falta, sin embargo, por determinar quién es el responsable de que ese agujero estuviese abierto o mal sellado. Las versiones entre el pocero que lo abrió y el pariente de Julen, dueño de esa finca, no coinciden. Aunque lo que más seguiría extrañando en este momento a los investigadores es cómo pudo formarse el tapón de piedra y tierra
bajo el que quedó atrapado Julen, a 71 metros de profundidad de ese pozo. Y tampoco se ha dado todavía un explicación coherente al hecho de que ese material estuviese muy compactado, lo que impidió aspirar en las primeras horas esa tierra, lo que habría agilizado mucho el rescate.


















Todo esto, y algunas cosas más, es lo que tendrá que aclararse después de que los restos de Julen descansen en paz.


La investigación determinará quién es el responsable de que el pozo estuviese abierto







El furgón que transporta el féretro con el cadáver de Julen, Daniel Pérez / EFE
El furgón que transporta el féretro con el cadáver de Julen, Daniel Pérez / EFE



















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