• Entre el 2016 y el 2018 se duplicó el número de personas de menos de 30 años que dormía en las calles de la capital catalana dada la falta de salidas de los menores no acompañados al cumplir los 18

  • Las entidades critican que la pandemia llegó como un tsunami y les cogió con los deberes sin hacer (con un plan estatal contra el sinhogarismo sin presupuesto y una estrategia catalana en el cajón).

La juventud de los dos hombres muertos de frío en las calles de Barcelona este lunes, ambos menores de 40 años, duele pero no sorprende a los educadores que trabajan con el colectivo, que lleva algunos años alertando del incremento de jóvenes sin hogar en la capital catalana. Y no es solo una percepción. Entre 2016 y 2018 se duplicó el número de personas de menos de 30 años que dormía en las calles de Barcelona. Mientras que en 2016 fueron 136 jóvenes los que durmieron al raso en la que se presenta al mundo como ciudad refugio, en 2018 lo hicieron 292 (239 hombres y 57 mujeres) según datos del informe ‘Qui dorm al carrer a Barcelona?’ publicado por el Ayuntamiento de Barcelona. El director del centro de acogida ASSÍS; Jesús Ruiz, señala que ese incremento tiene muchas causas. La evidente, la dificultad para acceder a la vivienda, pero también otras, como la falta de recursos de salida para los menores que migraron siendo niños y al cumplir la mayoría de edad se quedaron en la calle, sin techo, red ni permiso de trabajo.

Personas durmiendo en la calle

Falta de una visión global 

«La pandemia nos ha demostrado que vamos tarde. Nos ha llegado una crisis sanitaria y social como un tsunami y no habíamos hecho los deberes. Existe un plan estatal de lucha contra el sinhogarismo 2015-2020 que nació sin presupuesto y una estrategia catalana consensuada con las entidades y redactada desde el 2028 en un cajón. Si hubiéramos llegado a este momento con estas políticas desarrolladas quizá otro gallo cantaría. Es necesaria una visión más global como país para dejar de trabajar desde la emergencia”, resume con conocimiento de causa Ruiz.

Personas durmiendo en la calle

Incremento del 72% en 10 años

La precariedad extrema de la vivienda y del mercado laboral hacía, mucho antes de la pandemia, que centenares de personas vivieran al borde del abismo y entraran y salieran de la calle, cuando conseguían algún trabajo que les permitiera pagarse una pensión. Con la actual crisis sanitaria y económica, no solo les es imposible salir, sino que nuevas personas han caído en ese abismo. Según datos de Arrels, hay 4.200 personas sin hogar en Barcelona, de las que 1.239 duermen en la calle. La cifra de las 2.452 personas que durante 2018 durmieron en algún momento en la calle (recogida en el citado estudio del consistorio) supone un incremento acumulado de un 72% en 10 años. De un 45,3% si se toman solo las cifras de un día concreto, pese al incremento de un 80% de las plazas en albergues en la ciudad.

Problema europeo

El crecimiento más destacado es el de hombres extranjeros de nacionalidad comunitaria, que han pasado de 343 en el 2008 a 933 en el 2018. Entre ellos, el país de origen más común es Rumanía (438). 

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Esperanza de vida 20 años menor

“Vivir en la calle mata. por el frío, por el calor, por estar expuestos a todo tipo violencia…”, señala el director de Assís. La media de edad de las personas fallecidas en la calle en la capital catalana es de 62 años, según Arrels (máxima conocedora de esta realidad, ya que cada año celebra un acto de homenaje a las personas en esta situación fallecidas); mientras la esperanza de vida española es 20 años superior. Un estudio del Observatorio Hatento, observatorio español de delitos de odio contra las personas sin hogar, revelaba en el 2015 que una de cada dos personas sin hogar han sufrido un delito de odio (un 47%). 

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