Las cosas han cambiado mucho desde las primeras semanas de estado de alarma, cuando Nando Cruz publicó en EL PERIÓDICO la magnífica serie formada por diez canciones para levantar el ánimo en los momentos duros del confinamientodiez canciones para enloquecer en los balconesdiez canciones sobre confinamientos que reflejan el nuestro y diez canciones para las rutinas del confinamiento.

Para no alargarnos: la rabia ha ido ganando terreno al buen rollo. Tanto por la presión que ejerce sobre nosotros el propio confinamiento como por la escabechina laboral que se está produciendo, el naufragio sanitario que a muchas personas les ha tocado ya vivir y la desigualdad que la crisis pone de manifiesto en toda su crudeza.

Tranquilos: las canciones vuelven un vez más en nuestro socorro y nos ayudan a entender y expulsar la ira que vamos acumulando.

‘I wanna be your dog’, The Stooges (1969)

La máxima expresión del autodesprecio y la pulsión masoquista de Iggy Pop al frente de los Stooges debería ser hoy en día himno para millones de confinados que vemos cómo la vida de perro es mejor que la nuestra. Vecino con perro y por ende con licencia para salir a la calle, escucha la súplica de Iggy, que es la mía, y ponme el collar al cuello para dar una vuelta a la manzana: «Ahora / quiero / ser / tu perro». Por otro lado esto se veía venir tras la agresiva toma de parques y calles por parte de perros y propietarios a los que, cuidado, no digas nada si el can suelta un Niágara de baba sobre tus magdalenas, que te la juegas. 

‘Slow death’, Flamin’ Groovies (1972)

Los siempre pintureros Flamin’ Groovies (Dany Mihm a la batería con chupa de cuero tachuelada , Cyril Jordan con el cigarrillo en el calvijero de la guitarra…) en una de sus cimas, que también es una de las cimas del rock and roll. Los versos iniciales ponen los pelos de punta ahora: «Llamé a la doctora / por la mañana / tenía fiebre / era un aviso. / Ella dijo: ‘No hay nada que te pueda recetar / para mantener tu obsceno saco de huesos vivo'». El narrador de la canción es un drogadicto, claro, pero ¿han tenido que llamar al doctor últimamente? Al menos al fulano le responden rápido. En los teléfonos de Salut pierdes horas, literalmente, para que te digan más o menos lo mismo. Por lo demás, exhibición de Roy Loney con doble maraca en cada mano. Una imitación casera al día y nos mantenemos en forma.

‘No more heroes’, The Stranglers (1977)

La canción tiene un formato aséptico y se limita a preguntarse qué pasó con los héroes. Si bien el estribillo, poniendo el número en el contexto punk en el que nació, permite argumentar que se trata de un rechazo de la figura del héroe. Estamos de acuerdo con esta interpretación. No queremos más héroes. Ni siquiera sanitarios. Con un sistema que funcionara y por tanto hiciera innecesarios los heroísmos estaríamos más que satisfechos. ¿Héroes? Nunca más. 

‘People who died’, The Jim Carroll Band (1980) 

Electrizante réquiem de Jim Carroll por los amigos muertos. En circunstancias truculuentas, sí, a menudo relacionadas con las drogas, motivo por el que no pudo decirles adiós en su momento. ¿Les suena?

‘The payback’, James Brown (1973)

James Brown reclama resarcimiento en este hito del funk. Aunque en la segunda estrofa aparece una historia de infidelidad a nadie se le escapa la clave racial de la canción. Y nos introduce James Brown en el siempre cenagoso territorio de la venganza. 

‘Un poco de diente por diente’, Andrés Calamaro (2000)

Calamaro desatado. El mejor Calamaro. La canción se aplica a la dictadura militar en Argentina, pero no hay motivo para no aplicarla a cualquier injusticia flagrante con efectos en la vida colectiva. Por ejemplo: ¿algún gobernante catalán tiene derecho a decir ni mu después de haber alargado durante más de una década los criminales recortes de Artur Mas, especialmente en Sanidad? «Entre tanta canción de amor / yo quiero una de justicia y rencor».

‘La historia de Juan Castillo’, Los Chichos (1974)

Frenemos. La venganza suele tener consecuencias negativas, igual que el atraco a mano armada, una opción que siempre nos quedará en la tierra laboral quemada poscoronavirus, pero desaconsejable. Nos lo recuerdan Los Chichos en este monumento rumba-rock.

‘Eat the rich’, Motörhead (1987)

Lemmy Kilmister y compañía proponen una solución de futuro caníbal: «Cómete a los ricos». El problema es que con la superconcentración de la riqueza y la superexpansión de la pobreza darían para pocos días. Hey, la canción es solo una figura poética para expresar un hartazgo que viene de lejos, no hay que tomarla al pie de la letra.

‘El jorn dels miserables’, Lluís Llach (1974)

Antes de abrazar el independentismo burgués como causa única, Lluís Llach tenía sangre en las venas, vaya que sí. La canción parece escrita ahora (aunque no por el Llach de ahora). Suscribimos todas y cada una de sus palabras, especialmente los versos: «Quanta ràbia que tinc /potser cal ser gos des d’ara / quanta ràbia que tinc / i no vull pas oblidar-la». Apoteósicas pieza e interpretación.

‘Uptown babies don’t cry’, Max Romeo (1976)

Qué voz la de Max Romeo, qué acompañamiento el de los Upsetters y qué producción la de Lee Perry. Nunca la denuncia social había sido tan dulce. Dedicada a todos los niños pobres enjaulados en pisos de vergüenza y descolgados de la educación por falta de recursos. Para que no olviden que, como siempre, esta crisis se cebó en ellos. «Los niños de la zona alta no lloran / No saben lo que es el hambre / Los niños de la zona alta no lloran / No saben lo que es el sufrimiento / Tienen papi y mami / montones de juguetes para jugar / niñera y abuelita / montones de amigos con los que estar». Todo sigual, Max.

Bonus track 1: ‘Hey pijo’, MC Randy & DJ Jonco (1989)

Título seminal del hip hop español, incluido en el recopilatorio ‘Rap’in Madrid’ (1989). Nos vino a la cabeza el fin de semana de confinamiento de las escapadas a las segundas residencias de la Cerdanya y el Empordà. ¿Pero esta gente qué se ha creído?

Bonus track 2: ‘Fight the power’, Public Enemy (1989)

Prodigio rítmico cuyo título deberíamos tatuarnos (casi) todos en la frente ahora que tenemos un atisbo de lo que significa ser negro en Estados Unidos. Combate el poder. Siempre.

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