“Estamos en lados opuestos, son muchas nuestras diferencias. Tantas como la distancia que media entre el liberalismo reformista y el populismo antiliberal. Entre el patriotismo integrador y el antipluralismo. Entre la economía abierta y el proteccionismo autárquico. Entre la vocación europea y atlantista y el aislacionismo. Entre el interés general y el oportunismo demagógico”. Las palabras se las dedicó el líder del PP, Pablo Casado, al de Vox, Santiago Abascal, en la moción de censura que este defendió en octubre de 2020. El PP votó un contundente ‘no’ a la propuesta de la ultraderecha y aquel discurso marcó un hito en la relación entre los dos partidos. Una ruptura, como se dijo entonces. Y lo cierto es que, aunque sus alianzas territoriales han resistido y aguardan incluso sellar su primera coalición de gobierno, en las votaciones del Congreso no están tan unidos como cabría esperar.

En lo que llevamos de legislatura, no han presentado ninguna iniciativa conjunta, algo que sí han hecho PP y Ciudadanos. Según los datos recopilados por EL PERIÓDICO, Vox ha brindado su apoyo a casi todas las proposiciones de ley y no de ley del PP que se han votado en el Pleno. En concreto, han pulsado el botón verde en la toma en consideración de diez de las once propuestas legislativas de los populares. El único voto en contra fue al plan jurídico alternativo al estado de alarma que llevaron a la Cámara en noviembre de 2020, que provocó una buena bronca entre los dos partidos cuando la ultraderecha lo calificó de “conjunto de tonterías”.

La ultraderecha apoya casi todas las proposiciones de ley y no de ley del PP en el pleno, pero los populares dan el sí solo la mitad de las de Vox

Sin embargo, el apoyo que Casado encuentra en los 52 diputados de Vox no tiene camino de vuelta. Los populares han apoyado menos de la mitad de las iniciativas legislativas de la ultraderecha, tres de las siete propuestas debatidas. Vox se quedó solo defendiendo su ley de violencia intrafamiliar, tampoco contó con el apoyo del PP en su reforma de la carrera militar. Los azules se abstuvieron en la modificación de la ley de partidos. Las proposiciones no de ley no han corrido mejor suerte. El PP ha apoyado cinco de las diez que Vox ha llevado al Pleno, se ha abstenido en tres y ha votado contra otras dos. 

Un ejemplo ilustrativo se ha vivido la última semana en el Congreso. La ultraderecha se quedó sola defendiendo dos iniciativas sobre inmigración frente a una Cámara unánime al tacharla de “xenófoba” y “racista”. Sin embargo, el PP sí contó con el apoyo, aunque insuficiente, de los diputados de Vox en su iniciativa de crear una Autoridad Independiente para la Recuperación Económica. 

Frente no tan unido contra el Gobierno

El estallido de la pandemia permitió un hito en la Cámara que apenas si ha vuelto a verse un puñado de veces: la unanimidad en una votación. La primera prórroga del estado de alarma contó con el apoyo de todos los grupos, pero fue la única. Vox se instaló en el ‘no’ a partir de la segunda, mientras que el PP votó a favor las tres primeras, cambió después a la abstención y acabó votando dos veces en contra. También eligió la «abstención técnica» en la prórroga al segundo estado de alarma frente al ‘no’ de Vox.

En los decretos del Gobierno, los dos partidos han votado distinto en el 52,8% de las veces

Aunque los dos partidos pugnan por erigirse en la verdadera oposición al Gobierno de coalición, ni siquiera en este punto son un frente muy unido. En las votaciones de la convalidación de los 72 decretos leyes del Ejecutivo, el 52,8% de las veces han votado distinto, frente al 47,2% en los que el sentido de su voto ha coincidido. La principal causa es una ultraderecha instalada en el ‘no’ (29) o la ‘abstención’ (30) pero que se resiste al sí a cualquier medida de la coalición PSOE-Unidas Podemos (13). En el caso del PP, ha apoyado la mitad de los decretos del Gobierno (36), aunque se ha opuesto a aquellos más ideológicos y a sus medidas estrella.

Hay excepciones a la regla. Vox salvó el decreto de los fondos europeos con una abstención que evitó que el no de ERC -y del PP- acabara por tumbarlo. También apoyó medidas urgentes para el empleo agrario o el reparto de subvenciones de la ‘X solidaria’ de las empresas entre entidades del Tercer Sector, frente a la abstención del PP, aunque en estos casos su voto no era determinante.

Las dos formaciones cerraron filas contra los presupuestos generales del estado. En cuanto al resto de proyectos de ley, Vox ha votado en contra del 60%, mientras que el PP solo se ha opuesto al 34%. El PP ha votado a favor del 40% frente al escueto 18% al que Vox ha dado su apoyo. 

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Ese halo de ‘partido de estado’ con el que PP pretende distinguirse de Vox toma fuerza en las renovaciones de órganos constitucionales. Populares y socialistas han pactado nuevos nombres para varias instituciones. La última, la del Tribunal Constitucional, enervó a Abascal hasta el punto de acusar a Casado de “dar oxígeno al Gobierno”. Pactar con Sánchez, sí; pero lo justo: es la presencia de Vox, precisamente, la que impide a los populares acordar con el PSOE la renovación del CGPJ, más de tres años después de que haya vencido su mandato. Aun así, hay temas en los que las dos formaciones mantienen una profunda sintonía: los indultos a los líderes del ‘procés’, la mesa de diálogo Gobierno-Generalitat y la posición sobre Catalunya.  

La derecha, frente al muro del Congreso

El muro frente al que se topan las derechas en la Cámara Alta es más sólido de lo que pudiera parecer. En lo que llevamos de legislatura, ni PP, ni Vox, ni Ciudadanos han logrado que el Pleno apruebe ninguna de sus propuestas de ley. El Congreso ha rechazado 10 del PP, 7 de Vox y 4 de Ciudadanos. Tampoco han conseguido aprobar ninguna de sus proposiciones no de ley, que sirven para expresar la posición de la Cámara pero no vinculan al Gobierno: el pleno ha rechazado 14 del PP, 10 de Vox y 4 de Ciudadanos. En cuanto a las mociones, los naranjas han tenido más suerte y han logrado aprobar 4 de las 15 presentadas, pero los populares no han sacado adelante ni una solo de las 35 que se han debatido, y la ultraderecha, ninguna de las 27.

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