• Los representantes de los ciudadanos aclaran su patrimonio al principio de la legislatura

Al principio de cada legislatura, la publicación de la declaración de bienes de los diputados dispara el interés de los ciudadanos por el patrimonio que admiten tener quienes elaboran las leyes que rigen a la sociedad. Es un terreno abonado para el curioseo, y en las declaraciones de los nuevos parlamentarios catalanes pueden encontrarse algunas sorpresas.

Los pisos de Viña, Bayo y Caula

Entre los diputados, como entre la población general, hay personas que ostentan un patrimonio a través de la acumulación de propiedades inmobiliarias. Hay varios casos en la lista de nuevos parlamentarios, como los de Maria Jesús Viña (ERC), que, entre viviendas, fincas rústicas, locales y garajes suma 28 propiedades -varias de ellas de escaso valor- obtenidas a través tanto de compraventas como de herencias y donaciones. La diputada socialista Helena Bayo tiene nueve propiedades con la misma variedad de orígenes. Anna Caula (ERC), flamante vicepresidenta primera de la Mesa, participa en diferentes porcentajes de seis viviendas, y especifica que una de ellas es un «despacho profesional».

La liquidez de Torrent, Artadi y Joan Carles Gallego (y la abundancia de Escarp)

Hay también diputados que declaran pocas propiedades o ninguna, pero que sin embargo tienen una liquidez envidiable. Es el caso, por ejemplo, del expresidente del Parlament, Roger Torrent (ERC), que declara poseer cerca de 250.000 euros en cuentas corrientes y otros depósitos bancarios, además del 50% de una vivienda valorada en 113.000 euros. También el de Elsa Artadi (JxCat), en las quinielas para ejercer una alta responsabilidad en el próximo Govern, que tiene 145.000 euros en sus cuentas. El número dos de los ‘comuns’ en las últimas elecciones, Joan Carles Gallego, tiene disponibles 150.000 euros, además de 55.000 euros en un plan de pensiones. La diputada socialista Assumpta Escarp tiene más de 228.000 euros en títulos públicos y fondos de inversión, además de 154.000 euros en planes de pensiones, casi 80.000 euros en cuentas corrientes y la mitad de una vivienda valorada en más de un millón de euros.

La desaparición del Jaguar de Borràs 

Es curioso comprobar también, entre los diputados que repiten en la representación pública de los ciudadanos, cómo ha cambiado su patrimonio. En el caso de Laura Borràs (JxCat), por ejemplo, dio mucho que hablar su declaración de bienes cuando, en 2019, accedió al Congreso: entonces dijo poseer un Jaguar. Pero ese coche ha desaparecido en su nueva declaración de bienes, porque la nueva presidenta del Parlament dice solo tener un vehículo, un Toyota Yaris. También el patrimonio de Ernest Maragall (ERC) parece haber decrecido. En la anterior legislatura, declaró ser propietario al 50% de tres viviendas, de las que ahora solo quedan dos, y también ha perdido peso su acumulado en fondos de inversión.

Las herencias de Sabater y Vilagrà

Algunos diputados que destacan en el número de inmuebles de los que son propietarios o copropietarios explican que su origen está en las herencias. Un caso significativo es el de la cabeza de lista de la CUP, Dolors Sabater. En su caso figura como dueña de cerca del 9% de seis fincas rústicas valoradas en conjunto en más de un millón de euros. La diputada subraya que está pagando de forma fraccionada el impuesto de sucesiones de esa herencia. También la dirigente de ERC Laura Vilagrà despunta en este apartado: declara participación, al 50% o 100%, en 11 inmuebles, garajes o locales, de los que 10 provienen de herencias. 

Los coches de Munell y los barcos de Joan Garriga

Entre los diputados también hay algunos amantes de los coches clásicos. Entre ellos está Jordi Munell (JxCat) que declara ser propietario de cinco vehículos, entre ellos un Ford Capri, un Seat 600 y un Ford Sierra. También en JxCat, Ferran Roquer declara ser propietario de un velero Beneteau Oceanis 37, y también de un amarre en Llança. El diputado de Vox Joan Garriga declara ser propietario de una embarcación, además de varios coches y motocicletas.

La estrechez de Garriga y Batet

En ocasiones, sin embargo, lo que llama la atención es la escasez patrimonial de algunos diputados. A pesar de haber sido parlamentario en el Congreso hasta hace pocos meses, con un sueldo de más de 90.000 euros anuales, el jefe de filas de Vox, Ignacio Garriga, declara tener solo 3.000 euros en cuentas corrientes. Más aún: debe además casi 1.500 euros de un préstamo personal. También sorprende, dada la holgada situación económica que se le supone a su familia, la declaración de bienes de Albert Batet (JxCat), que dice tener solo 10.000 euros en sus cuentas, y ningún patrimonio.

El silencio de Wagensberg

En el caso de algunos diputados, muy pocos, no se puede conocer de qué bienes dispone. Es el caso del nuevo secretario de la Mesa Rubén Wagensberg (ERC). Cuando se entra al apartado que debería albergar su declaración de bienes en la página web del Parlament aparece vacío.

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Illa y Aragonès, pocas sorpresas

El más probable próximo presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, no tiene una declaración de bienes especialmente llamativa. Es propietario al 100% de una vivienda valorada en 325.000 euros, tiene algo más de 6.000 euros en cuentas corrientes, casi 13.000 en fondos de inversiones y algo más de 20.000 en planes de pensiones. Eso sí: conduce un Audi Q5, un coche que también poseen otros diputados como Damià Calvet o Glòria Freixa, ambos de JxCat. El caso de Salvador Illa, ganador de las elecciones, es similar al de Aragonès. Aunque hasta ahora había sido misión casi imposible acceder a su declaración de bienes, cuando se ha publicado resulta que no es muy llamativa: tiene el 50% de un piso de 217.000 euros, 13.000 euros en cuentas corrientes y 48.000 en planes de pensiones. Conduce un Volkswagen Golf comprado en 2003. 

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