La marca alemana Porsche, en su evolución hacia la “Fábrica de Impacto Cero”, está empleando una nueva superficie tecnológica capaz de absorber el dióxido de nitrógeno en la fachada de la nueva planta en la que se fabricará el Taycan, el primer coche eléctrico de la firma.

La superficie que se está poniendo a prueba está realizada de aluminio recubierto con dióxido de titanio. Dicho recubrimiento actúa como catalizador y se encarga de descomponer las partículas absorbidas de contaminantes en agua con sustancias inocuas y nitrato cuando se expone a luz solar y a baja humedad en el aire.


Vista aérea de las instalaciones de Porsche en Stuttgart-Zuffenhausen, donde se producirá el Taycan, el primer modelo eléctrico de la marca.
Vista aérea de las instalaciones de Porsche en Stuttgart-Zuffenhausen, donde se producirá el Taycan, el primer modelo eléctrico de la marca.
(Porsche)

















Por ahora, se trata de un proyecto piloto que Porsche está probando en un área de 126 metros cuadrados, lo que supondría el espacio de unas diez plazas de aparcamiento. Según la información extraída hasta la fecha, el beneficio medioambiental de este diseño ya es equivalente al que realizarían tres árboles.

Tal y como explica Albrecht Reimold, miembro del Consejo de Dirección de Porsche AG como responsable de Producción y Logística, “si la evaluación de los resultados confirma nuestras expectativas, nada se interpondrá en el camino para utilizar esta tecnología en otros edificios y superficies”.









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