• La ciudad vivía el año pasado una coyuntura económica expansiva y sólida que se vio interrumpida
  • La caída del PIB de la ciudad será rotunda y se conocerá en detalle en la próxima primavera
  • La desaparición del turismo deja heridos el sector de los servicios, que reúne a un 90,7% de los trabajadores

2019 será para siempre el año anterior al de la crisis sanitaria del covid-19. Es difícil aventurar cuándo regresará la Barcelona del año pasado, que, en palabras de la jefa de Estadística y Difusión de Datos de la Oficina Municipal de Datos (OMD), Maria Jesús Calvo, vivió “una coyuntura económica expansiva, sólida y diversificada” después de un sexenio de crecimiento. Un escenario que sin duda ha cambiado, la foto antes del terremoto. La OMB ha publicado el anuario que fija los datos de la ciudad durante 2019, que sirven para recordar el punto de partida al que, con algunas salvedades, sería interesante regresar. “Podemos decir que habrá cambios en casi todos los indicadores”, afirma Calvo.

1. Actividad económica y finanzas

El anuario estadístico de la ciudad indica que la actividad económica presentó durante 2019 en Barcelona “un perfil de crecimiento sostenido” con cierta desaceleración respecto de los cuatro años anteriores. Un crecimiento superior al de Catalunya y España, de un 2,3% del PIB, cinco décimas menos que en 2018. Según el anuario, el sector servicios genera un 89,3% del PIB de la ciudad.

La realidad es muy distinta después de la pandemia, si bien es pronto para cuantificar la caída del PIB en Barcelona. Se ha hablado de entre un 9% y un 15% de desplome. Maria Jesús Calvo subraya que es algo que se conocerá con detalle en abril de 2021.

2. Renta, consumo, comercio

El anuario recoge el último dato conocido sobre la renta familiar disponible bruta, que mide los ingresos de que dispone la ciudanía para consumo o ahorro. Es de 2017, cuando esa cantidad se incrementó un 0,5%, un crecimiento que se mantenía por quinto año consecutivo. Según la encuesta de presupuestos familiares, el gasto medio de los hogares barceloneses fue durante 2019 de 35.713 euros, casi igual que en 2018. El gasto medio por persona fue de 16.254 euros, un 3,1% más que en 2018. A la vista de la interrupción laboral que la población ha sufrido este año, de los eres y de los ertes, es fácil intuir que estas cantidades se han reducido en 2020.

El porcentaje de locales vacíos bajó de un 6% a un 4% en el 2019. El incremento del 2020 será notable.

En el campo del comercio, el descalabro es evidente. En 2019, había en Barcelona 61.558 locales comerciales activos en planta baja, un 2,2% más que 2016. Los locales vacíos habían bajado del 6% al 4%. La realidad es hoy en algunos casos muy distinta. Basta con hacer un paseo por Ciutat Vella, con especial atención a la calle de Ferran, para encontrar un número de persianas bajadas que resulta alarmante. La mitad de los locales censados en 2019 correspondían al sector de los servicios. La restauración era la actividad principal del 18% de los locales. El sector ha sufrido bajas muy notables y todavía es pronto para especular sobre cuándo se recuperará.

3. Turismo y promoción económica

Uno de los aspectos que más ha cambiado la pandemia es el turismo: prácticamente ha desaparecido. La Rambla vacía es testigo de ello. Los hoteles y los apartamentos turísticos, cerrados o vacíos, también. El anuario cifra en 155.000 las plazas de alojamiento para visitantes en Barcelona en 2019: 73.173 de hoteles y apartahoteles, 58.583 de apartamentos turísticos, 10.457 en albergues de juventud. La mayoría optó por un hotel (58,5%) o una vivienda turística (33,8%), con una estancia media de 2,1 noches en el primer caso y 3,3 en el segundo.

8,5 millones de turistas pasaron por los hoteles de Barcelona en el 2019

La ocupación de las plazas superó el 80%. 8,5 millones de visitantes estuvieron en hoteles el año pasado, con un saldo de 21,4 millones de pernoctaciones. Cifras que no se repetirán este año y que está por ver cuando se van a reeditar. Nadie sabe a ciencia cierta cuándo volverán los turistas. Cierto es que una parte de la ciudadanía celebra el fin del turismo masivo, pero por ahora no se vislumbra una fuente económica alternativa que llene su vacío.

4. Trabajo y tejido productivo

La cifra de barceloneses en paro en 2019 suponía un mínimo histórico: 69.047. Era un indicador de que la situación era positiva. La tendencia se rompió bruscamente por la pandemia. Y si bien en otros casos será necesario un tiempo para comprobar la evolución, en este caso ya se conoce el descalabro: en octubre pasado, en Barcelona había 92.445 personas en paro. La tasa de paro era del 7,8% entre las mujeres y del 9,1% entre los hombres. Cifras que tenderán a peor. El sector servicios reunía a un 90,7% de los trabajadores, y dentro de este colectivo destacan tres epígrafes que suponen el 27,6% de los empleados: las actividades relacionadas con el comercio, el transporte y la hostelería. Tres de los ámbitos más castigados por los efectos de la crisis sanitaria, por lo que los datos de 2020 serán sin duda mucho peores. El anuario indica que de media, en este caso con datos de 2018, los barceloneses cobraron 30.807 euros, un 1,8% más que el año anterior. La brecha salarial sigue viva y supuso un 21,2%: el salario medio de las mujeres fue de 27.203 euros y el de los hombres de 34.534 euros.

5. Sanidad y salud pública

Los barceloneses hicieron durante 2019 un total de 8.409.716 visitas al médico: 4.554.982 al médico de familia, 659.673 al pediatra, 204.622 al odontólogo, 2.853.707 a un servicio de enfermería, 136.730 a un trabajador social. Son apartados que tienen toda la pinta de ver reducida la cifra, ya que durante el confinamiento nadie acudía al médico y posteriormente las visitas a especialistas se anularon o se espaciaron. En general, se extendió la idea de era mejor no acudir a centros hospitalarios si no era imprescindible. Con el tiempo se han ido recuperando los tratamientos habituales, pero la cifra de 2020 será sin duda inferior a la de 2019. Otra cosa es la cifra global de visitas, que podría incluso aumentar, por la razón más evidente: la irrupción del covid-19.

En Barcelona en 2019 hubo 7.419 incineraciones y 6.885 inhumaciones. En el momento más intenso de la primera ola, Barcelona anunció que estaba a pocos días de suspender las cremaciones por lo elevado de la demanda y que se disponía a enterrar cuerpos para incinerarlos más adelante. Al final no fue necesario.

6. Bienestar social

El escenario de la atención social es de los que más se modificará de 2019 a 2020 en Barcelona. No porque no hubiera dificultad, sino porque resulta obvio que se está multiplicando. El año pasado 8.507 personas cobraban la renta garantizada de ciudadanía en la capital catalana, en la que seis centros de día atendieron a 3.328 personas sintecho. En los 18 comedores sociales se atendió a 14.002 personas y se sirvieron 479.731 comidas. 91.841 personas recibían atención social domiciliaria.

Que los comedores sociales atienden a más gente en la actualidad es algo que ha saltado a la vista de todos los barceloneses. Las colas se han duplicado y se han abierto distintos servicios adicionales. Por otra parte, 31.506 personas llamaron al teléfono de la esperanza en 2019. No sorprendería que la cifra de 2020 fuera superior.

7. Transportes y circulación

La movilidad de Barcelona se ha visto influenciada a la baja por la crisis sanitaria. El ayuntamiento empezó a recortar espacio al vehículo privado con el argumento de garantizar la distancia social. Acuñó el urbanismo táctico y anunció una apuesta de futuro de ampliación del modelo de la supermanzana en el Eixample. El covid-19 conllevó el incremento del uso del transporte individual: desplazamientos a pie, en bicicleta, en el coche (que ha subido del 24% al 47% del total), en detrimento del colectivo.

La pandemia redujo la movilidad, pero incrementó el uso del coche por temor al contagio

La reducción de la movilidad (llámele teletrabajo) rebajó la contaminación de marzo a octubre. En noviembre los niveles ya son superiores a los de 2019.

8. Edificios, viviendas y mercado inmobiliario

Barcelona albergaba en el 2019 813.009 viviendas de 78 metros cuadrados y 60,6 años de antigüedad de media. El año pasado se firmaron se firmaron 51.294 contratos de alquiler y 13.409 de compraventa en la ciudad, en la que el coste medio del alquiler era de 979 euros. El mercado inmobiliario ya había igualado en septiembre del 2020 el número de operaciones del mismo mes del 2019 en España y Catalunya, si bien es probable que no se haya alcanzado el mismo volumen económico. La compraventa de segunda mano ha ganado terreno a la de obra nueva, algo lógico tras meses con la construcción detenida o ralentizada.

9. Población

La población ha estado aumentando en Barcelona durante los últimos años. Según el padrón, el 1 de enero pasado vivían en la ciudad 1.666.530 personas, 16.000 más que en 2018 (más o menos las mismas que en 1965). 874.423 eran mujeres y 792.107, hombres. Del total, 821.041 eran nacidos en Barcelona y 463.857 en el extranjero. 119.326 nacieron en el resto de Catalunya. Por comunidades autónomas, 69.025 residentes en la capital catalana nacieron en Andalucía, 38.415 en Castilla y León, 28.444 en Aragón, 26.043 en Galicia y 18.570 en Castilla la Mancha, entre otras.

Entre la población extranjera, que suponía un 21,7% del total,125.459 eran europeos, la mayoría italianos; 123.223, americanos, la mayoría colombianos. 463.857 barceloneses de 2019, el 27,8% del total, nacieron en el extranjero. De ellos, 128.117 tienen nacionalidad española y el resto extranjera.

Sostiene Maria Jesús Calvo que en 2020 ha habido “mucho movimiento demográfico, en emigración e inmigración”, pese a que durante unos meses, los del confinamiento, estuvo paralizado. A partir de mayo próximo se conocerá con detalle la evolución del padrón. Uno de los cambios posibles se debe a la población que se ha empadronado en segundas residencias.

En la Barcelona de 2019 nacieron 12.560 personas y murieron 14.401. Es de prever que la cifra de fallecidos se incrementará, a la vista de que se cuentan en la ciudad, aproximadamente unos 4.000 muertos por Covid-19. Como curiosidad, los nombres más frecuentes en 2019 en Barcelona eran Maria, Montserrat y Marta para las mujeres y Antonio, José y Jordi para los hombres. En cuanto a los recién nacidos, los nombres elegidos más frecuentes fueron Júlia/Julia, Emma y Martina, y Marc, Jan y Àlex/Álex. El cuarto en la lista de los nombres más elegidos para los niños es Leo. Quizá caiga en el futuro inmediato si Messi acaba en el Manchester City o en el PSG.

10. Seguridad

Los hechos delictivos registrados en Barcelona en 2019 ascendieron en 226.150. Por lógica, la pandemia minimizará ese número de una manera contundente. Durante el confinamiento, la delincuencia presencial prácticamente desapareció en Barcelona (en Catalunya cayó un 74%), y subieron las ciberestafas. Incluso durante la desescalada los números han sido muy inferiores a los del año pasado: los hurtos, el principal delito, más de la mitad del total, han bajado casi un 60%, y los robos con violencia o intimidación, un 35%.

11. Justicia

La crisis sanitaria, que lo paró todo, también paralizó la justicia. Los juicios suspendidos han generado un retraso global de los procesos, con un colapso especialmente intenso en los juzgados de lo social, por los ertes y los eres, y de lo mercantil, por las empresas fallidas. Algo menor, pero también sustancial, es el parón de los juzgados de familia: el confinamiento provocó más demandas de divorcio pero la acumulación y los retrasos han dificultado divorciarse. Tras el cierre de la Modelo, Barcelona estaba el año pasado en un mínimo histórico de población carcelaria: 981 personas presas entre Wad Ras y la Trinitat, 611 españoles y 370 extranjeros.

12. Educación

La enseñanza no universitaria agrupaba en Barcelona en 2019 a 251.441 alumnos, 20.134 profesores en 1.224 centros. El 14% de los alumnos son extranjeros y el 42% está matriculado en un centro público. La enseñanza universitaria contaba con 226.448 alumnos, el 54%, mujeres. 170.829 estudiaban un grado, 41.238 un máster y 14.381 un doctorado.

No hay motivo para que las cifras de alumnos cambien mucho, quizá con la probable salvedad de los másteres, con un porcentaje significativo de alumnado extranjero. Lo que es evidente es cómo ha cambiado la educación: los alumnos de la enseñanza no universitaria pasaron meses conectando online con sus colegios, aunque en esta segunda ola son los que más han aguantado la crisis sanitaria. Los niños volvieron al colegio y allí siguen, pero los universitarios volvieron a casa el 15 de octubre, y no tienen fecha de retorno a las aulas. Con la dificultad que eso supone para dar y recibir clases.

13. Sociedad del conocimiento

Según el anuario, más del 94% de los hogares tenían en 2019 conexión a internet, fija o móvil. Un 91% de hogares tenían ordenador. El uso de internet está generalizado en el 96% de los hogares y el correo electrónico, en un 87%. Es probable que la aceleración súbita del teletrabajo incremente esos porcentajes.

14. Cultura y Espectáculos

Otro sector al que la pandemia ha dejado herido es el de la cultura y los espectáculos, que debe de soñar con recuperar algún día las cifras de 2019, cuando las 40 bibliotecas públicas de la ciudad recibieron 6.729.140 de visitas e hicieron 3.436.920 préstamos de libros. Ahora están abiertas con un 30% de aforo máximo.

12.700.769 personas visitaron museos en Barcelona el año pasado. 1.661.156 personas fueron al del Barça; 1.609.373, al Aquarium; 1.161.755, al Born Centre de Cultura i Memòria, y 1.072.887, al Museo Picasso. Los espacios de interés arquitectónico recibieron a 11.657.779 visitantes. El primer puesto de esa lista es para la Sagrada Família, con 4.717.796 visitantes, seguido del Park Güell, con 3.154.349.

Las 163 salas de cine que había en Barcelona (165 en el 2018, 172 en el 2016 y 187 en el 2015) exhibieron 1.050 películas que tuvieron 6.035.480 espectadores (5.818.970 el 2018), con 40.833.057 euros de taquillaje. Los 55 espacios de artes escénicas presentaron 1.183 espectáculos con 12.088 funciones, 2.307.416 entradas vendidas y 2.543.028 espectadores. A la cabeza de la clasificación, el Liceu, con 249.376 espectadores, seguido del Teatre Victòria, con 233.297, y el Tivoli 231.608.

El mundo de la cultura ha protestado amargamente por los cierres y limitaciones de aforo sufridos en los últimos meses, que a menudo han sido denunciado como injustos. El balance de 2020 será sin duda negativo, y ya se ha llevado algunos proyectos por delante, como los Cinemas Méliès.

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 15. Deportes

Barcelona disponía en 2019 de más de 1.900 espacios deportivos públicos y 200.000 barceloneses están abonados a instalaciones municipales. Tanto los gimnasios públicos como los privados han vivido etapas de cierre y de limitación de aforo. El deporte federado de los niños ha interrumpido sus competiciones, con lo que hace tiempo que no se puede llevar a los menores a ese partido de básquet o fútbol, con el bocata posterior. Por otra parte, el fútbol profesional ha seguido, pero se acabó ir a los estadios.

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