Una mujer, vestida con traje, agarrando un maletín y con algo de prisa, se pide el café en un puesto callejero. Parece la típica escena de comedia romántica neoyorquina donde una empresaria (encarnada por Kate Hudson, Sandra Bullock o Cameron Diaz) demasiado centrada en su trabajo se choca con alguien tras pedirse un café y le cambia la vida, descubriéndole el amor. Pero esta vez, ella paga el café y, con la misma rapidez con la que ha llegado, se va. No es una película romántica, ni tan siquiera es Nueva York. Es Barcelona, en News & Coffee, que abrió hace un mes en el paseo de Sant Joan.

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“Por supuesto, la inspiración de este negocio es muy neoyorquina”, explica Pablo, que junto a Davide ha creado este negocio. Es decir, traer a España los típicos quioscos y puestos a pie de calle que aquí solamente se estilan si son churrerías. De hecho, es una idea tan nueva que a primera escucha suena rara: en cuanto te pasan la dirección (paseo de Sant Joan, 17) es habitual buscar entre los locales, hasta que te das cuenta de que, literalmente, es un quiosco, de los de toda la vida, donde has comprado el diario durante años hasta que la crisis de la prensa obligó a cerrar muchos de ellos.

“Es un quiosco, no una cafetería”, remarca Pablo. La idea era que, ante el cierre de tantos, querían reinventarlo, y la solución por la que han optado los quioscos de paseo de Gràcia de convertirlos en paraditas de suvenires con flamencas, Gaudí y sombreros de mariachi no les convencía. Así pues, reformaron su estética (de la mano de Querida Studio, con ilustraciones de Robert Lönnqvist en sus paredes) y añadieron a la prensa diaria café para llevar, una combinación tan sencilla y natural que sorprende que no se haya estilado antes. “Al principio, muchos se mostraron incrédulos, pero el éxito que estamos experimentando demuestra que había demanda”.

En todo el mundo

Debido a la buena acogida, ya están pensando en ampliar su negocio y buscar otros quioscos que hayan cerrado para darles una nueva vida. “Lo mejor es que este negocio funcionaría en todo el mundo, se puede exportar a cualquier ciudad”, asegura Pablo mientras abre una noticia en su móvil sobre el cierre masivo de estos establecimientos en París.

Despertarse un domingo por la mañana, bajar al quiosco del barrio, comprar el diario, una revista y un coleccionable, típica estampa muy común en nuestra infancia y que hasta los 2000 era casi una rutina para muchos. Hasta que entró en peligro de extinción, algo que Davide y Pablo lamentan. Este espíritu, tan de barrio, tan familiar y tan compartido por personas de todo el mundo, es el que quieren recuperar. Al final, “no somos más que un quiosco que ofrece café”.

Publicaciones más ‘indies’

ida que los socios explican la historia y la misión de News & Coffee, van llegando clientes de todas las edades, desde ‘millennials’ que se fijan en las revistas que cuelgan en sus estantes (que se alejan del catálogo habitual y apuestan por publicaciones más ‘indies’) hasta ancianos del barrio de toda la vida. “Es lo más bonito, hemos recuperado un espacio para el barrio que se había perdido. Muchas veces nos agradecen que lo hayamos reabierto porque para comprar el diario tenían que subir a Tetuán o ir hasta el Born”.

LO+

Una buena alternativa para que no desaparezcan estos negocios. 

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Todavía falta mucho para que lo imiten otros quioscos cerrados.

El próximo objetivo de Pablo y Davide es habilitar su página web para poder hacer compras ‘online’. “Queremos que las revistas lleguen a todos puntos de Barcelona”, ya que, aseguran, son muy difíciles de conseguir. “Lo cual es una pena, porque la mayoría están producidas en la ciudad y promocionan talento local”, añade mientras ordena algunos de los títulos que asoman en la estantería: Metal, de moda y cultura, ‘Apartamento’ y ‘Openhouse’, ambas de arquitectura, o ‘Fuet Magazine’, de comida, entre otras.

El café que acompañan con sus revistas, además, es ecologista, sostenible y de comercio justo. A pesar de la cafeína, sus tazas no desvelarían a Greta Thunberg. “Con la moda de comer más sano, no queríamos quedarnos atrás”, añaden mientras un matrimonio de ancianos compra un diario y una veinteañera se pide un café. Una imagen que se echaba de menos: la de un quiosco lleno de vida.

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