El fotógrafo de moda Peter Lindbergh, conocido por sus fotos en blanco y negro de estrellas y modelos, ha muerto este martes 3 de septiembre a la edad de 74 años, según ha informado su familia a la agencia AFP este miércoles.

Lindbergh, ha colaborado con muchas revistas de moda y ha participado en una gran cantidad de comerciales, convirtiendo sus fotografías en imágenes icónicas del mundo de la moda.  

«Considerado pionero en su arte, supo redefinir la fotografía de moda contemporánea y sus estándares de belleza sublimando a las mujeres de todas las edades», indicó su estudio en un comunicado. En Instagram, junto a un estudio vacío, apareció el texto: «Es una gran pena anunciar que Peter Lindbergh ha fallecido el 3 de septiembre de 2019  a los 74 años. Le sobreviven su mujer Petra, su primera mujer Astrid, sus cuatro hijos Benjamin Jérémy, Simon, Joseph y siete nietos. Deja un gran vacío».

«Siempre fuiste tan amable conmigo, mi querido Peter. Compartimos tantos mágincos momentos. Echaré de menos tu talento y tu genio. Tu sentido del humor y tu gran corazón. 

De orígenes humildes Nacido el 23 de noviembre de 1944 en Lissa, cuando esa localidad era Polonia, aunque posteriormente fue anexionada por Alemania, hijo de un vendedor de caramelos, pasó su infancia de Duisburgo y estudió bellas artes en Berlín en los años 60.

En 1978, tras un viaje en autostop a Arles, siguiendo los pasos de su admirado Vincent van Gogh, en 1978 se instaló en París, ciudad que compartía estos últimos años junto a Nueva York y Arles. Su influencia en la fotografía de la moda fue notable, al dotar a los clichés de un contenido realista novedoso para el sector.

Llevando a cabo trabajos como la portada de 1990 de la edición británica de la revista Vogue. En la que podía verse a Linda Evangelista, Naomi Campbell, Tatjana Patitz, Christy Turlington y Cindy Crawford, protagonizando una de las portadas más icónicas de la historia de la revista. Un número con el que el conocido magazine inauguraba la década de los 90, marcando el estilo y las bases de la que sería conocida como la década de las “supermodelos”. También dejó su huella en el calendario Pirelli.

Lindbergh era muy severo con el mundo de la moda, que comparaba «con una vaca que come algo, lo regurgita, lo vuelve a masticar y vuelta a empezar». Pese a ello, era frecuentemente contratado para trabajos de ese mundo, aunque él trataba de imponer sus condiciones, como los de crear una intimidad con las modelos para poder dotar de alma a las fotografías.

A lo largo de los años se fue destacando como un defensor de la mujer, que quería proteger de la amenaza de caer en estereotipos. «La imagen que se envía de las mujeres es escandalosa. Con Photoshop se crean robots, como si fuera una ventaja medir 1,80 metros y pesar 45 kilos. Esa norma nos lleva al fin de la civilización», señaló. Con esos postulados, contribuyó a la emergencia de una nueva generación de modelos a finales de los 80. 

En uno de sus últimos trabajos, Lindberhg fotografió para la revista ‘Vogue’ España a la cantante catalana Rosalía, imagen que fue portada de la edición del pasado julio. También será recordado por ser el fotógrado de la foto oficial de la boda de Marta Ortega y Roberto Torretta. También fotografió a Meghan Markle para ‘Vanity Fair’.

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