• CCOO y ANPE recuerdan que los grupos reducidos han contribuido este año a contener el virus en las escuelas y que en septiembre la pandemia no habrá terminado

Si algo ha funcionado ¿para qué cambiarlo? Es la pregunta que se hacen los sindicatos de enseñanza tras conocer que los planes del Gobierno y las comunidades autónomas para el curso que viene pasan por aumentar el número de alumnos por aula a los niveles previos a la pandemia. CCOO y el sindicato independiente ANPE califican la decisión de “error sanitario y educativo”.

El próximo mes de septiembre, la epidemia estará, presuntamente, más controlada. Pero no finiquitada. Volver a llenar las clases implica, a juicio de las centrales, un riesgo sanitario innecesario y un error educativo. Los alumnos y las alumnas han vivido una situación excepcional: el curso pasado, las clases presenciales terminaron en marzo y este año, a pesar de que los colegios han estado abiertos y han sido un espacio seguro frente al covid-19, no se ha alcanzado la normalidad académica. Con este panorama, los sindicatos están convencidos de que el año 2021-22 no puede arrancar como si la pandemia no hubiera existido.

Los planes iniciales del departamento que dirige Isabel Celaá era mantener los grupos reducidos. Un máximo de 20 en infantil y de 25 en primaria. En secundaria no se hablaba de un número en concreto, pero si de la importancia de mantener la distancia entre pupitres (1,2 metros en lugar de 1,5 para garantizar la presencialidad de todos los estudiantes). El ministerio repartió a las autonomías un borrador que así lo explicaba. Sin embargo, las comunidades apostaron por modificar el redactado para especificar que el máximo de alumnos no será un número concreto sino que “estará acorde con las ratios establecidas en la normativa”.

Las ratios están definidas por ley: 25 alumnos en primaria y 30 en secundaria. Un decreto permite a las autonomías la posibilidad de aumentar en un 10% ese máximo. Esa será, pues, la situación del curso escolar 2021-22. Si la pandemia está controlada y se puede decir que reina la ‘nueva normalidad’, los grupos podrán interactuar en actividades al aire libre, ya sea durante los recreos del patio o en actividades deportivas.

Un paso atrás

“Los colegios han sido espacios seguros frente al covid. Al contrario que muchos países, en España las puertas de las escuelas han estado abiertas. Y eso ha sido un gran logro que se debe, entre otros motivos, al estricto cumplimiento de las normas sanitarias: mascarilla, grupos reducidos, ventilación y distancia. Si todo eso ha funcionado, ¿por qué vamos a dar un paso atrás y apostar por la inseguridad sanitaria?”, se pregunta Francisco García, secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO.

El confinamiento en particular y la pandemia en general ha aumentado la desigualdad entre alumnos. “Los más desfavorecidos son mejor atendidos en grupos reducidos. El ministerio tenía que haber liderado ese cambio y no permitir la flexibilización de las ratios”, insiste García tras recordar que para que la presencialidad en las aulas sea completamente segura se tienen que renovar los contratos a los 37.000 docentes de apoyo que ha habido en el curso 2020-21. “De hecho, necesitaríamos más. Necesitaríamos unos 71.000 profesionales de la docencia”, concluye.

Tras reunirse con las autonomías y con Sanidad, Celaá presentó la noche del miércoles el acuerdo para el próximo curso.Tras recordar los generosos fondos europeos destinados a sanidad, educación y políticas sociales (10.000 millones de euros), pidió a las autonomías mantener el profesorado extra contratado este año para, entre otros objetivos, desdoblar las clases y formar grupos más reducidos. Los sindicatos, sin embargo, sospechan que las autonomías harán caso omiso, a pesar de que algunos territorios, como Madrid, se comprometieron hace meses a mantener en el futuro las ratios de la pandemia, una promesa que realizó la presidenta, Isabel Díaz Ayuso (PP).

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“Relajar medidas es muy precipitado. Tenemos un claro déficit de aprendizaje en nuestros escolares. Venimos de un año muy duro y muy complicado. Los coles han estado abiertos, pero en muchas familias ha habido confinamientos preventivos y los alumnos más mayores han sufrido la semipresencialidad. En septiembre no estaremos en un escenario normal. De hecho, todavía no se han vacunado al 100% de los docentes. Y los alumnos, tampoco. Hay planes para inmunizar a los estudiantes de la ESO, pero, de momento, solo es un anuncio”, concluye la secretaria de Comunicación del sindicato independiente de profesores ANPE, Sonia García.

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