• La implicación de España, el apoyo al Gobierno y el papel de la OTAN abren una brecha entre partidos pese a la condena unánime a la violencia

Las bancadas del Parlament observan con distintas lupas la guerra abierta en Europa. Los enfoques en el hemiciclo sobre la ofensiva militar rusa en Ucrania son distintos, pero todos los grupos salvo Vox y la CUP pactaron un escueto texto en forma de declaración de la Junta de Portavoces que condena «las acciones bélicas desatadas por Rusia contra el territorio de Ucrania” y considera la invasión como «una violación flagrante del Derecho Internacional», por lo que piden «asumir responsabilidades».

El texto también apuesta por una reacción común de la Unión Europa desde la óptica diplomática y pide volver a los Acuerdos de Minsk, que pusieron fin a la guerra en el este de Ucrania en 2015. Pero, ¿en qué se focaliza cada uno de los ocho partidos de la Cámara catalana más allá de la condena unánime a la violencia?

Los socialistas condenaron la agresión de Rusia y mostraron su total apoyo al gobierno ucraniano. En esta línea, lamentaron el rápido avance las tropas rusas “en una agresión armada en clara y flagrante violación de las normas más básicas del derecho internacional” y reclamaron que haya unidad entre los miembros de la Unión Europea para que la respuesta sea conjunta, compartida y firme ante una invasión “unilateral” que atenta contra la seguridad europea. 

Los republicanos cargaron contra el envío de tropas porque “viola el derecho internacional y los Acuerdos de Minsk”, por lo que pidieron que se vuelva a esta legalidad. “Defendemos el derecho al ejercicio de la autodeterminación de los pueblos y creemos que las fronteras de Europa son modificables, pero nunca bajo amenazas, chantaje e invasión militar, sino en base a procesos democráticos y acuerdos políticos”, matizaron en una comunicado sobre la entrada de tropas en el Donbass. Más allá de apostar por la vía democrática, defendieron una actuación conjunta de la Unión Europa con “sanciones efectivas y no indiscriminadas contra la población rusa” y se reafirmaron en su oposición a que España se implique militarmente

Los posconvergentes rechazaron la violencia por las consecuencias “nefastas” que produce y alegaron que Ucrania es “un Estado soberano y no se puede amenazar ni cuestionar su existencia”. Así, solicitaron una respuesta conjunta de la Unión Europea “sin fisuras” e insistieron en que “el no respeto a la autodeterminación es el origen de muchos conflictos que se ahorrarían si se respetara la decisión de los ciudadanos de vivir en un estado o de crear uno nuevo, en las circunstancias recogidas en los tratados internacionales y sin amenaza del uso de la fuerza”.

Los anticapitalistas pusieron el foco en su rechazo al papel de la OTAN y de la Unión Europea. En un comunicado, argumentaron que su denuncia se extiende a las acciones militares “que sufre el pueblo de Ucrania por parte de Rusia y la OTAN, así como el papel que ha tenido la UE, especialmente desde la crisis de 2013”. “Hacemos un llamamiento al diálogo y al retorno a las vías diplomáticas entre todas las partes», señalaron. En esta dirección, los cuperos reclamaron la «retirada de tropas y equipamiento militar de la OTAN de las fronteras rusas y el cumplimiento de los pactos de desarme incumplidos por los Estados Unidos desde los años 90″ para la distensión y la pacificación de la región. Además, denunciaron la “responsabilidad” de los Estados Unidos y de la OTAN “como fuerzas imperialistas” en este y otros conflictos como Afganistán, Irak, Siria o Libia. 

Los ‘comuns’ se centraron en exigir un alto al fuego inmediato y llamaron a la retirada de las tropas rusas en Ucrania. Con todo, abogaron por una desescalada militar y de tensión de todas las partes por el sufrimiento que puede provocar en la población, así que solicitaron que se atengan a la Carta de Naciones Unidas para encauzar el conflicto por vías pacíficas y democráticas. Por último, recordaron la obligación de España de aceptar las solicitudes de asilo, instando al Ministerio del Interior “a no discriminar por motivo de huida del reclutamiento militar y a reconocer las solicitudes de protección internacional”. 

Los naranjas cerraron filas con el Gobierno y muestran su apoyo a favor de una respuesta conjunta en el marco europeo. El fin es que España “tenga una voz firme y de liderazgo a fin de alcanzar una respuesta decidida y contundente a la agresión militar a Ucrania”. Más allá de esto, exigieron que se abra un canal de ayuda humanitaria de emergencia entre España y Ucrania “para acelerar la llegada de material de extrema necesidad” como cascos, chalecos, gasolina, dispositivos de comunicación por satélite o recursos económicos. 

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Los populares apoyaron al Gobierno en su respuesta coordinada dentro del marco de la Unión Europea y piden el cese de la invasión. Así, en el PPC compartieron lo dicho por la cúpula nacional en este asunto condenando el ataque a Ucrania y pidiendo una respuesta “contundente” junto a la OTAN. También mostraron su solidaridad con el pueblo ucraniano. 

La extrema derecha emitió un comunicado en el que manifestaba “la más rotunda condena ante la violación de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania”. Así, rechazó esta invasión militar y reclamó a Putin que detuviera “inmediatamente” para volver a la vía de la diplomacia. Ahora bien, los ultras se negaron a firmar la declaración parlamentaria «junto a aquellos partidos que promueven abiertamente la violencia y los ataques a la unidad nacional» porque, a su juicio, «la defensa de la paz y la soberanía de las naciones pasa por el rechazo al separatismo”.

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