Todos los escenarios alternativos al pacto del PP con los ultras encierran una enorme complejidad y parecen poco plausibles

El órdago del líder del PP, Pablo Casado, con las elecciones anticipadas en Castilla y León en busca de un ha dejado un escenario plagado de minas al actual presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco. Los populares han obtenido 31 procuradores en las Cortes autonómicas, por lo que la investidura se puede convertir en un calvario para el candidato del PP si no logra convencer a Vox de que se queda fuera del Ejecutivo regional.

Para analizar las opciones que tiene Mañueco para mantenerse en la Junta de Castilla y León, hay que tener en cuenta que necesita mayoría absoluta (41 votos) en la primera votación o mayoría simple (más votos a favor que en contra) en una hipotética segunda vuelta. Si quiere garantizarse la elección a la primera, requeriría el ‘sí’ del PSOE (28) o de Vox (13), dado que la suma de todas las fuerzas minoritarias no le permitiría llegar a los 41 diputados necesarios.

Si el candidato popular opta por la segunda vuelta, el abanico de opciones es más amplio, pero también mucho más complejo. Para empezar, porque la abstención solo de Vox no le valdría para neutralizar los votos en contra, que serían 37 frente a 31 a favor.

En caso de fracasar la entente con Vox, Mañueco podría explorar la vía de la abstención de los 28 procuradores del PSOE, que le daría la investidura al estilo de la que consiguió Mariano Rajoy en 2016, y que propició la dimisión de Pedro Sánchez como líder socialista. No obstante, PP y PSOE han rechazado ya esta opción porque les perjudicaría para sus respectivos intereses.

La posibilidad de una alianza del PP con todos los partidos minoritarios, a excepción obvia de Unidas Podemos, tampoco es factible porque la suma del PP con UPL, Soria Ya, Por Ávila y Ciudadanos se quedaría a dos escaños de la mayoría absoluta. En segunda vuelta, los ‘síes’ serían 39 y los ‘noes’, 42.

Finalmente, otra carambola muy complicada pero que matemáticamente daría la investidura al PP sería una abstención conjunta en la segunda vuelta de Vox, UPL, Soria Ya, Ciudadanos y Por Ávila. Serían 31 ‘síes’, 29 ‘noes’ y 21 abstenciones. Obviamente, más allá de lo que cada una de las fuerzas minoritarias pudiera pactar a cambio con Mañueco, esta vía las obligaría a pagar el precio de alinearse con la ultraderecha para ayudar al PP.

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El Estatuto de Autonomía de Castilla y León establece que si ningún candidato ha conseguido ser investido presidente después de dos meses desde la primera votación, las Cortes regionales se disolverán automáticamente y se convocarán nuevas elecciones. El reloj está en marcha.

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