Los efectivos de la Brigada de Salvamento Minero se encuentran ya a casi dos metros del punto del pozo de Totalán (Málaga) en el que se cree que se encuentra Julen
, el niño de dos años que lleva doce días desparecido. Tras más de 15 horas a sus espaldas, la Brigada de Salvamento Minero, ayudada de guardias civiles y bomberos se han visto obligados a realizar por el momento dos

microvoladuras
debido a las condiciones del terreno.

Los
ocho mineros
empezaron hacia las seis de la tarde del jueves a excavar la galería que debe unir el túnel paralelo con el pozo en el que se cree que se encuentra Julen.




















Miembros del equipo de rescate de Julen trabajan junto al pozo
Miembros del equipo de rescate de Julen trabajan junto al pozo
(Handout / Reuters)

Han tenido que hacer de momento dos microvoladuras





Para las dos microvoladuras que según la Delegación del Gobierno han tenido que realizar de momento se ha precisado la intervención de la Guardia Civil. Efectivos de este cuerpo policial forman parte del equipo de rescate junto a los mineros y un equipo de Bomberos del Consorcio Provincial de Málaga. Este grupo está formado en total por 26 efectivos, en concreto por ocho efectivos de la Brigada de Salvamento Minero, diez guardias civiles –ocho especialistas de Montaña y dos de Actividades Subacuáticas– y ocho bomberos del Consorcio.







En tandas de dos, los mineros iniciaron el descenso para empezar a excavar manualmente el jueves sobre las 17.33 horas y se espera que los trabajos duren aproximadamente unas 24 horas. Bajan de dos en dos en la cápsula diseñada por el director técnico del Consorcio Provincial de Bomberos de Málaga, Julián Moreno; y fabricada por dos herreros malagueños.


El punto más crítico





Santiago Suárez, exdirector de la Brigada de Intervención Minera de Asturias, ha explicado que “falta otro punto crítico que es cómo comunicar la galería con el punto donde se encuentra” el niño. En una entrevista en Onda Cero, ha dicho que se debe tener “mucho cuidado” en ese momento “crítico”, y ha resaltado como un dato “positivo” que el terreno en el que trabajan los mineros a setenta metros de profundidad es duro, lo que evita posibles derrumbamientos aunque ralentiza el avance hasta el pozo, distante unos cuatro metros.


















”Lo de los cuatro metros es un poco orientativo, porque no hay ningún tipo de dato sobre el lugar al que se dirigen”, ha añadido el exdirector de la Brigada, antes de señalar que “estamos ya próximos”, pero “no hay unas coordenadas” y el menor puede estar “un poco menos o un poco más” lejos de lo que prevén.


Condiciones de los mineros





Estos especialistas, considerados un cuerpo de elite, cavan la galería horizontal desde la ventana abierta en uno de los tubos, a la profundidad establecida, con palas y martillos neumáticos de aire comprimido. También llevan mascarillas, detectores de oxígeno y están en contacto con el operativo vía telefónica.




















All copyrights for this article are reserved to Portada

Quantcast