Instagram y las demás redes sociales puede ser un búmeran. Los comentarios negativos de haters y buscadores de la perfección colmaron la paciencia de numerosas celebridades, que dijeron “¡basta!” y se muestran tal cual son: con ojeras, arrugas y, en los últimos meses, también con acné.

Justin Bieber, Miley Cirus, Daisy Ridley, Kylie y Kendall Jenner, y un listado cada vez más largo no solo esquivan filtros y retoques de Photoshop sino que adhieren a movimientos de tendencias en redes como #acnepositivity o #spotcreamwin para mostrar que el acné puede existir más allá de la adolescencia, y no hay que avergonzarse de tenerlo (aunque estéticamente no sea del agrado).




















El 80% de los adolescentes de 14 a 18 años sufren de este trastorno de la piel, pero en el 12% de las mujeres y el 3% de los hombres puede persistir hasta después de los 44 años, según revela un estudio del Colegio Ibero-Latinoamericano de Dermatología (CILAD).

Más allá del aspecto estético, el problema reside en la percepción social de las espinillas y los granitos en el rostro. Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Miami revela que los adolescentes (y también un buen porcentaje de adultos) perciben a las personas con acné como nerds, retraídos, aburridos o con problemas de salud.









La piedra fundacional





Estas percepciones, sazonadas con comentarios desagradables y hasta insultos fueron los que llevaron a la blogger de belleza británica Em Ford a subir el video “Te ves desagradable” en su blog My Pale Skin, donde enseñó cómo los comentarios pasan de la crítica feroz a la felicitación conforme oculta su acné con maquillaje, para recordar que a la mañana siguiente volverán a aparecer. “Te ves hermosa. No dejes que nadie te diga lo contrario”, aconseja en este video visto por más de 30 millones de personas.





















Este post se considera la piedra fundacional del movimiento de reivindicación del acné, que se sumaba a las diversas olas generadas por la marea del ‘bodyafirmation’, donde se enrolan desde la modelo de talla grande Tess Holliday a Winnie Harlow, la primera mujer con vitiligo que desarrolla una aplaudida carrera en la moda.


Jenner antes y después





Uno de los hitos fue cuando Kendall Jenner pasó por la alfombra roja de los Globos de Oro sin apenas disimular las marcas de su acné. En medio de la exposición mediática de su presencia (con numerosas críticas incluidas) surgieron numerosas voces de fans que apoyaban que muestre sus imperfecciones sin complejos. “Que @KendallJenner aparezca y muestre su acné como una hermosa estrella es lo que todas las chicas deberían hacer”. La misma Jenner le respondió “¡No dejes que esa mierda te detenga!”.











Inclusive aprovechó el reto de los #10yearschallenge para mostrar en las historias de Instagram como era hace una década: una típica adolescente con una gran presencia de espinillas y granitos. El acné “es algo con lo que he lidiado desde que era un adolescente y me ha hecho sentir ansiosa, indefensa e insegura”, indica, y recuerda a sus seguidores que “no todo es perfecto”.




















Justin Bieber también se cansa





Otro gran apoyo a la causa lo dio Justin Bieber, quien también por Instagram posteó una historia con una foto en primer plano con diversas erupciones en su rostro. “Las espinillas están de moda”, dijo para cortar de raíz cualquier polémica absurda.











Y también sirvió para dar un giro a sus conflictos adolescentes, según confesó, que fue aprovechado por diversas firmas de cosméticos para promocionar productos para el tratamiento de esta enfermedad de la piel.


El acné puede ser artístico





El cansancio de la presión de los artistas y otros famosos por lucir una piel perfecta fue aprovechado por el fotógrafo Peter DeVito para crear arte (y de paso difusión del problema) retratando a modelos con acné. Y sin echar mano a Photoshop, filtros ni juegos de luces.

DeVito juega con pegatinas que coloca en el rostro de sus modelos, ya sea para afrontar las críticas del acné como para plantar cara a los racistas, homofóbicos o a los que critican un par de kilos de más entre los que desfilan en una pasarela.





























Caras con manchas en la piel, albinismo, verrugas y abundancia de pecas se exhiben con mensajes que dicen “el acné es normal”, “la perfección no existe” y “estoy harto del Photoshop”, además de repasar algunos mensajes hirientes que circulan por las redes, como “¿estás enfermo?” o “podrías quitarte esas manchas si quisieras”.

Cara Delevigne ha reposteado las polémicas imágenes de DeVito con reivindicación del acné, y en ellos ha añadido que “es absurdo retocar una imagen por horas para postearla donde la gente la olvide a los pocos minutos”.


Negocio en puerta





La comunidad de influencers en torno al acné se divide en dos vertientes: los que se muestran con su piel al natural, y los que aprovechan, además de aconsejar a no desanimarse ante las críticas, a cuidarse la piel y mantener su lucha para erradicar los granitos.

Kali, de @myfacestory, se hizo famosa por sus sugerencias de tratamientos para mejorar la piel, y la citada Em Ford mantiene acuerdos con la firma de cosméticos RCMA.


















El objetivo, dicen algunos de estos bloggers, es enseñar a quererse y evitar las críticas en el duro camino de aplicar cremas, maquillaje y realizar consultas al dermatólogo. “Tu piel no es tu vida, así que no la conviertas en tal”, suelen decir.































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