• Formaciones extraparlamentarias y dirigentes críticos modifican sus alianzas electorales a izquierda y derecha

Tres años después del convulso otoño del 2017, el tablero político catalán se ha reconfigurado para atender a una nueva etapa, que algunos ya se aventuran a bautizar como el ‘post-procés’, en la que la gestión adelanta a la hoja de ruta independentista en las prioridades de los electores. Las encuestas llevan meses detectando este cambio y las fuerzas políticas se abonan a presentar a sus presidenciables como los gestores idóneos para tomar las riendas de la pandemia y aplacar los estragos que acarrea.

Las candidaturas del próximo 14 de febrero, algunas aún por cerrar, muestran cambios de chaquetas -y revisión de armario- y cómo formaciones sin representación se arrancaron a batallar en la contienda electoral pese al estrecho hueco para nuevos acentos parlamentarios. La extinta Convergència i Unió dejó una cola de partidos que han ido dando giros hasta esparcirse fuera y dentro del panorama electoral.

La ruptura entre JxCat y el PDECat se zanja con dos ofertas distintas -la primera a cargo de Laura Borràs, con el ‘expresident’ Carles Puigdemont como cabeza de lista no presidenciable, y la segunda con la ‘exconsellera’ Àngels Chacón, defenestrada por Quim Torra- y con una batalla judicial de por medio, pero también con el nacimiento del Partit Nacionalista de Catalunya (PNC) con Marta Pascal al frente. El compromiso con la unilateralidad de Borràs ha recabado nuevos adeptos, como Demòcrates -que mantenía una alianza parlamentaria con ERC hasta la polémica reunión con grupúsculos ultras- y Moviment d’Esquerres (MÉS), fundado en 2015 con miembros soberanistas que dejaron el PSC.

Los socialistas también han tratado de tender puentes, pero tras varias reuniones con marcas del catalanismo moderado como Lliures y Lliga Democràtica, el acuerdo se ha circunscrito a la reedición de la alianza con Units per Avançar (con Ramon Espadaler de número tres), partido que, a su vez, se acercó sin éxito al PNC. Lliures y Lliga no concurrirán finalmente a los comicios por la gran competencia que hay en un mismo espacio electoral, según fuentes de estas formaciones.

En un inicio, su pretendida «gran coalición catalanista de centro» incluía a Convergents, pero la imputación de Germà Gordó por idear y poner en marcha «una estructura para financiar ilegalmente» a CDC, según el juez, puso en jaque las negociaciones. Algunos de los miembros de este partido, como Teresa Pitarch, figuran como independientes en la lista del PDECat.

En el espacio constitucionalista destaca el arañazo del PPC a otras formaciones como Cs y Barcelona pel Canvi, con el fichaje de Lorena Roldán como número dos por Barcelona seguida por la exdirigente de Unió Democràtica y actual mano derecha de Manuel Valls, Eva Parera, como independiente. Parera mantendrá sus cargos en el ayuntamiento de la capital catalana. El PSC también se ha llevado a su papeleta como número dos por Tarragona a Rubén Viñuales, exportavoz municipal de Cs, mientras que Gemma Lienas, exdiputada de los ‘comuns’, será la número cuatro por Barcelona.

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ERC ha pescado, a su vez, a Carles Castillo, exdiputado del PSC, como número cuatro por Tarragona, en el que ha sido su único fichaje entre los dos bloques que siguen cimentados en Catalunya. El PDECat, por su parte, ha recuperado cuadros políticos de la época de CiU, como la exvicepresidenta Joana Ortega, número dos por Barcelona; el ‘exconseller’ de Economia Andreu Mas-Colell, o el expresidente del Parlament Joan Rigol, ambos a la cola de la papeleta.

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