• La Comisión Europea tiene previsto destinar hasta mil millones por la vacuna desarrollada por Oxford

  • El documento revela que las dos plantas de la farmacéutica en el Reino Unido también deben producir para la UE

La Comisión Europea ha publicado este viernes el contrato que suscribió con AstraZeneca el pasado 27 de agosto y que obliga a la farmacéutica a proveer más de 300 millones de vacunas contra el coronavirus a los Veintisiete. El texto, sin embargo, oculta deliberadamente varios párrafos jugosos que la CE ha hecho lo imposible por ocultar. Por ejemplo, suministrando una primera versión en formato PDF de 41 páginas con casi un centenar de tachones.

La primera versión, sin embargo, era accesible gracias a una función del programa con el que se difundió, el Acrobat Reader de Adobe. Posteriormente, la CE cambió el documento que tenía en su web y lo sustituyó por un PDF del mismo documento pero con imagenes escaneadas, lo que hace imposible leer las partes ocultas. Este diario ha podido acceder a algunas de esas partes, y esto es lo que revelan.

El coste inicial para la UE

El contrato con Astra Zeneca prevé que la UE invierta más de mil millones de euros en la vacuna de la Universidad de Oxford y Astra Zeneca. Lo desglosa de la siguiente forma: un primer pago de 336 millones de euros, del que se habrían abonado dos terceras partes, 224 millones, la primera semana de septiembre, y otros 112 millones, 20 días después.

Este pago corresponde a la producción de las primeras 300 millones de dosis, y a una opción sobre otras 100 millones de dosis más. El precio supone que AstraZeneca las produzca «no profit and no loss» (sin beneficio pero sin pérdida). El coste de esta producción viene de toda una retahíla de conceptos contables que detalla el contrato de forma oculta en 19 apartados y que incluyen desde los costes laborales a los de producción, coste de materiales, limpieza y reciclado, royalties, impuestos, almacenamiento o distribución. Muchos de estos no están detallados en costes y el contrato ya prevé que pueden ser variables, por lo que prevé un máximo previsto: 870 millones de euros más una diferencia posible del 20% por arriba o por abajo.

Es decir, como el contrato prevé que AstraZeneca ni pierda ni gane, la farmacéutica puede añadir cuantos gastos tenga que no estén contemplados o que sean superiores a las estimaciones iniciales. Eso sí, tendrá que justificarlo, detalla el texto.

Otro de los puntos qué oculta el contrato es el porcentaje exacto que se ha estipulado que paguen cada uno de los estados y cuánto corresponde directamente a las arcas de la Comisión. Sí explica que los estados se harán cargo de los gastos de distribución, empaquetado, transporte de la vacuna para sus territorios así como del almacenaje de las dosis en sus territorios.

También borra los plazos de desistimiento y de resolución de conflictos, que están entre los 20 y los 30 días, según el supuesto.

El tiempo previsto para la pandemia

La mayoría de los plazos temporales del contrato publicado han sido borrados.

Los autores del contrato, que se redactó en agosto del 2020, consideraron que el 1 de julio del 2021 la pandemia ya habría pasado al recuerdo y montaron todos los plazos del contrato en torno a esa fecha. Así, han ocultado que estaban previstas entregas antes de finales del 2020, que el primer gran contingente debía recibirse en el primer trimestre del 2021 y que los 300 millones están firmados que se hayan entregado antes del 30 de junio del 2021.

Así, para el 1 de julio (otra fecha oculta), la CE ya no tiene opción a pedir los 100 millones de dosis adicionales al precio pactado inicialmente (el de coste), si no es porque «legítimamente» se vea que la pandemia no ha terminado.

Y también han borrado que todo el contrato tiene una duración de cinco años.

Otro de los puntos borrados en el contrato de la UE es qué empresas van a producir los materiales necesarios para ensamblar la vacuna. Solo deja visibles los países. Así se sabe que hay fábricas en Francia, Bélgica, Italia y el Reino Unido, y que esta última tiene dos factorías, así como una tercera que produce el principio farmacológico. Este también se produce en Italia y Alemania. Pero el Reino Unido acumula el grueso de la producción.

En la versión del contrato publicada se omite que AstraZeneca tiene obligaciones contractuales preexistentes sobre la propiedad intelectual de la vacuna, pero que tampoco especifica. La parte publicada obliga a la farmacéutica a notificar a la Universidad de Oxford cualquier tipo de información que vaya a compartir con la Comisión Europea y sus estados miembros, así como el conocimiento que adquiera durante su fabricación y almacenaje.

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Pero el secreto mejor guardado del documento, el que ningún sistema permite ver, es la previsión inicial de plazos de entrega de las dosis fabricadas por meses, y el precio estimado para cada una de las partidas. El cuadro final del contrato ha sido convenientemente censurado. Así lo define también la opción de Acrobat Reader Pro que permite ocultar informaciones de los documentos: ‘Censurar’.

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