«No sé qué decir, no sé… » La voz de Ricky Rubio se quebraba por la emoción. «Es increíble, el corazón de este equipo no tiene límites», apuntaba Sergio Llull, igual de emocionado que todos sus compañeros. «Cuando peor pintaba la cosa pusimos el carácter y el corazón», ha añadido el jugador de la selección española tras colarse en la final del Mundial de baloncesto en China después de quebrar la resistencia de Australia en dos agónicas prórrogas.

«Dos prórrogas, dos… Es increíble. Todavía no me lo creo», ha explicado Llull. «Son momentos de mucha emoción, me toca pensar en los chavales que jugaron en las ventanas, en mi familia, en toda la gente que ha confiado en mi equipo. Me acuerdo de mi hermana», ha añadido luego el jugador del Madrid. 

«Este equipo no se rinde nunca» (Llull)

«Hemos jugado con el corazón, pero también con la cabeza. Hemos defendido muy bien, no hemos dejado de creer, este equipo no se rinde nunca. Es muy importante esa experiencia en partidos tan igualados», ha indicado Llull. «Llegar a una final de una Copa del Mundo es algo increíble», ha añadido Rudy. «Hay mucho trabajo, mucho trabajo, muchas horas, muchas horas.. Pero, al final, todo da su recompensa», ha sentenciado Ricky.

Marc, Ricky y el gen

Fue LLull quien indicó dos de las claves del épico triunfo español. Dos que eran tres. «Marc ha estado descomunal, se ha echado el equipo a las espaldas y Ricky también. Y cuando la cosa parecía que estaba más difícil que nunca salió el gen ganador, el gen competitivo de este equipo».

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