Científicos norteamericanos han descubierto cómo las vacunas diseñadas a partir de ARNm, los modelos de los laboratorios Pfizer y Moderna, podrían tener un efecto de protección total contra el virus durante mucho más tiempo del inicialmente esperado.

Varios inmunólogos de la Universidad de Washington en St. Louis, en Estados Unidos, encargados de esta investigación, señalan que la inmunidad al virus será válida durante años.

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Insisten, eso sí, en que la base del estudio es el contexto sanitario actual, donde las mutaciones del virus, que es lo que a la larga pueden convertirlo en mucho más peligroso, están controladas por la estrategia de vacunación actual.

Se venía considerando desde hace algunas semanas la más que probable situación de que los vacunados con dosis basadas en ARNm (Pfizer y Moderna) no necesitaría ese refuerzo de dosis extra que sí sería necesario en los grupos poblacionales a los que se les ha inoculado vacunas con otra base médica como la de Johnson & Johnson.

El estudio, que ha sido publicado en la revista científica Nature, ha sido dirigido por Ali Ellebedy, inmunólogo de la Universidad de Washington en St. Louis.

Ellebedy insiste en que esta «es una buena señal de cuán duradera es nuestra inmunidad con estas vacunas».

Respuestas que llegan con el paso del tiempo

Ante un virus nuevo como la COVID-19 es difícil o casi imposible, inicialmente, ir dando claves sobre cómo será su evolución y cuál será el efecto de los tratamientos.

Es el paso del tiempo y el desarrollo de investigaciones paralelas a su evolución lo que va permitiendo a la ciencia responder a las múltiples preguntas planteadas.

Con lo referente a la inmunidad de la población vacunada está pasando exactamente eso.

Hace varias semanas que el equipo del Doctor Ellebedy confirmó que las células inmunes que reconocen el virus permanecían en la médula ósea durante ocho meses después de la infección.

Otros estudios señalaron posteriormente que ese recuerdo estaba presente hasta un año después de haber superado la enfermedad.

Ahora, Ellebedy y su equipo, gracias a los datos analizados, confirman la durabilidad de la protección de las vacunas con ARNm durante varios años, será el tiempo el que confirmen cuánto dura exactamente esa protección.

Enfermedad más vacuna igual a mayor protección

Una de las grandes dudas desde que comenzó el periodo de vacunación en todo el mundo era si la protección al virus que daban las vacunas aumentaba en aquellas personas que hubieran superado la enfermedad.

En el reciente estudio publicado en la revista Nature se confirma esa teoría.

Según lo visto en los ensayos, cuando nuestro sistema inmunológico sufre el ataque de del coronavirus, el centro germinal, que es la estructura de reacción ante cualquier infección para «la formación» de nuestras células de recuerdo ante el virus, se forma en los pulmones; al contrario que en el caso de la vacunación, después de la cuál, ese centro germinal se forma en los ganglios linfáticos de las axilas.

Este hallazgo del equipo de inmunólogos de la Universidad de St. Louis no hace si no confirmar la mayor protección para aquellos pacientes que además de haber sido vacunados hayan superado los estragos del virus.

El tiempo de inmunidad de las vacunas

Esos centros germinales que se forman en nuestro organismo con la infección y la vacunación, normalmente, llegan a su punto máximo en torno a una o dos semanas después del hecho.

Sin embargo, en el estudio de la Universidad de St. Louis se ha confirmado que quince semanas después de la primera dosis de la vacuna el centro germinal aún se encontraba muy activo.

Además, la cantidad de células de memoria existentes capaz de reconocer al coronavirus no había disminuido en absoluto.

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Estos resultados son los que hacen confirmar el hecho de que las vacunas de Pfizer y Moderna asegurarían protección durante años contra el coronavirus. A menos, eso sí, de que permitamos que sigan mutando de tal manera que se vuelva aún más peligroso.

Un éxito según los inmunólogos de la Universidad de St. Louis, dirigidos por el Doctor Ali Ellebedy, que ayuda a responder a una de las preguntas más importantes en la lucha contra la COVID-19.

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