El PP vive una convulsión sin precedentes que podría desembocar en la convocatoria de un congreso extraordinario para dirimir la continuidad de la actual dirección o la elección en una nueva cúpula. Un proceso que, lejos de ser rápido y restañar heridas con facilidad, aún podría tensar más las costuras de la formación conservadora durante varios meses.

Esto es lo que dicen los estatutos del PP sobre la convocatoria de un congreso extraordinario:

En manos de la Junta Directiva

En el caso de que la guerra abierta en el PP llevase a la exigencia de un congreso nacional extraordinario para elegir un nuevo líder, la convocatoria necesita de dos tercios de la Junta Directiva Nacional, por lo que en el escenario hipotético en el que la dirección de Pablo Casado se negase a un cónclave, sus críticos necesitarían recabar el apoyo de centenares de cargos públicos.

La Junta Directiva es el máximo órgano entre congresos. La integran, además de la dirección del partido y los líderes y secretarios generales autonómicos y regionales, senadores, diputados y parlamentarios europeos, además de los cargos del PP en las distintas instituciones como alcaldes y presidente de diputaciones, entre otros. Suman en torno a 550 miembros.

Salvo que en el excepcional caso en el que ocurra una dimisión o fallecimiento y además se una la imposibilidad de convocar un congreso -en el que la decisión queda en manos del Comité Ejecutivo Nacional- el presidente del PP solo puede ser nombrado por un congreso nacional. El ordinario se celebra cada cuatro años y el próximo está previsto en julio. El extraordinario lo debe convocar la Junta Directiva Nacional, con un debate previo que debe figurar en el orden del día. La aprobación del congreso requiere de la aprobación de una mayoría de dos tercios de sus componentes. Es el presidente del PP el que convoca la Junta, a iniciativa propia, por acuerdo del Comité Ejecutivo, o a solicitud de tres quintos de sus vocales. Para pedir incluir temas en su orden del día, es necesario que lo apoye la mayoría absoluta de sus integrantes.

Respecto a los plazos, el congreso ordinario se convoca con dos meses de antelación y el extraordinario con mes y medio, como ocurrió tras la dimisión de Mariano Rajoy. Sin embargo, «en casos de excepcional urgencia”, podría celebrarse con tan solo treinta días de antelación, haciendo constar en la convocatoria el motivo de convocar y las causas que fundamentan la urgencia. De convocarse ahora un congreso extraordinario con “excepcional urgencia”, éste podría celebrarse a finales de marzo o principios de abril.

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No es la única competencia de la Junta Directiva Nacional. Este órgano puede también «aprobar o censurar, en su caso, la actuación desarrollada» por el Comité Ejecutivo y por la Junta Directiva (artículo 34) o conocer el informe del presidente del Comité Nacional de Derechos y Garantías y las sanciones de expulsión acordadas o ratificadas por dicho órgano.

El congreso nacional es la vía para cambiar el liderazgo del PP, pero no es necesario acudir a un cónclave para forzar la sustitución de los miembros de la dirección. El Comité Ejecutivo del PP, del que forman parte los dirigentes territoriales, tiene entre sus funciones la de nombrar a los secretarios generales y otros responsables de la organización. También puede el Comité Ejecutivo establecer gestoras, que en el léxico de los populares son comisiones que gobiernan transitoriamente algunas de las organizaciones territoriales dependientes de ellas, «siempre que se aprecien graves circunstancias que así lo aconsejen». Otra vía es que el Comité asuma «el gobierno de alguna de esas organizaciones a través de las personas que designe».

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