• El movimiento de los ‘indignados’ creció en un caldo de cultivo de crisis y reducción de los servicios sociales

Este sábado el 15-M cumple años. Una década ya desde que los ‘indignados’ salieron a las calles de toda España para protestar contra el bipartidismo, los recortes sociales, los privilegios de los políticos y de la banca… Contra el sistema, en general. Diez años que han dado para mucho y que han situado al 15-M en el imaginario colectivo español como el símbolo de la disconformidad ciudadana y el origen de una nueva etapa política. Más de 3.600 días desde entonces en los que aquel movimiento ha sido revisitado, reinterpretado, criticado y ensalzado. Pero, ¿qué ocurrió aquellos días?, ¿qué exigían?, ¿se logró algo?. A continuación, explicamos las claves del 15-M:

El 15-M no surgió por generación espontánea. Aquella indignación que llevó a miles de ciudadanos a tomar las plazas de las grandes ciudades españolas fue fruto de un caldo de cultivo en el que la crisis económica de 2008 llevaba tiempo haciendo mella en la sociedad. La tasa de paro en España superaba el 20 % -en los jóvenes esta cifra se publicaba-, los recortes en servicios sociales se empezaban a notar, los casos de corrupción afloraban de manera descontrolada, la reforma laboral del Gobierno de Zapatero enfurecía a la población y el rescate bancario crispaba los nervios de los ciudadanos.

En este clima e inspirados por la Primavera Árabe y otros movimientos europeos , la plataforma ‘Democracia Real Ya’ convocó movilizaciones en toda España para el 15 de mayo, domingo. Una semana después se celebrarían elecciones locales y autonómicas en más de una decena de comunidades. El proceso electoral, sin quererlo, sería clave para el crecimiento del 15-M.

La indignación del 15-M pudo haberse quedado en una mera anécdota, pero las cargas policiales para despejar la madrileña Puerta del Sol y la detención de 18 personas avivaron las llamas. Al día siguiente, un centenar personas acudieron a la céntrica plaza para protestar contra las detenciones y cuando la policía volvió a desalojarlos, los asistentes se multiplicaron. El ‘efecto Streisand‘ -un intento de censurar algo para acabar dándole mayor visibilidad- estaba en marcha.

La Puerta del Sol, kilómetro cero de España, se convirtió en la tarde del 17 de mayo en el kilómetro cero del 15-M. Miles de ciudadanos respondieron a las llamadas por redes sociales. La acampada cogió fuerza y cientos de ciudadanos empezaron a organizar una pequeña ciudad: convocaron asambleas, crearon comedores, servicios de guardería, bibliotecas…

En los días posteriores, la Junta Electoral Central -primero fueron las autonómicas- exigió la disolución de la acampada ante la proximidad de los comicios. Una vez más, lograron lo contrario. El movimiento se reforzó y en varias ciudades españolas replicaron la acampada de la Puerta del Sol. El asentamiento construido en la céntrica plaza madrileña estuvo funcionando hasta el 12 de junio. «No nos vamos, nos expandimos», gritaban.

Entre las claves del éxito del movimiento estuvo la amplitud de sus reivindicaciones. Lejos de criticas concretas sobre sectores de la sociedad, proponían un cambio total del sistema. El 20 de mayo, tras varios días de debates y asambleas, la acampada de la Puerta del Sol consensua una serie de propuestas.

  • Un cambio en la Ley Electoral para que «las listas sean abiertas y con circunscripción única». «La obtención de escaños debe ser proporcional al número de votos», exigen en su intento por acabar con el bipartidismo.
  • Mayor protección de los derechos básicos recogidos en la Constitución: vivienda digna; sanidad pública, gratuita y universal; libre circulación de personas y refuerzo de la educación pública y laica.
  • Abolir los sueldos vitalicios de los políticos y que todas su promesas electorales tengan un «carácter vinculante». Además, rechazan la corrupción y exigen que, por ley, no se puedan presentar a las elecciones los «imputados o condenados por corrupción». Demandan «total transparencia de las cuentas y de la financiación de los partidos políticos» para contener la corrupción.
  • Reducir la dependencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Central Europeo (BCE), nacionalizar las entidades bancarias que tuvieron que ser rescatadas durante la crisis económica.
  • «Verdadera regularización de las condiciones laborales» por parte del Estado y la derogación de la reforma laboral de José Luís Rodríguez Zapatero.

La participación ciudadana

Cuando los acampados de la Puerta del Sol y de otras ciudades levantaron sus improvisados asentamientos, la acción se desplazó a los barrios donde empezaron a convocarse asambleas populares en parques y plazas. El movimiento, que siempre había defendido la participación ciudadana y apostado por un mayor número de referéndums a la hora de tomar decisiones, logró atraer a un gran número de participantes.

Según la enciclopedia 15Mpedia la estructura que se creó en los meses posteriores llegó a contar con más de 450 asambleas por toda España que se organizaban en grupos de trabajo. Además, el movimiento se internacionalizó y meses después, al estilo de la acampada en Madrid, los norteamericanos hicieron lo mismo frente a Wall Street, dando lugar a Occupy Wall Street.

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Lejos de quedarse en solo buenas intenciones, el 15-M llegó a la política. Cansados del bipartidismo de PP y PSOE, en enero de 2013, varios ciudadanos afines al movimiento de los ‘indignados’ crearon el Partido X. Fue la primera vez que los intereses de las acampadas se materializaban en una opción política. Sin embargo, nunca lograron entrar en las instituciones.

Un año después, en 2014, nació Podemos de la mano de Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero… La formación morada dejó estupefaciente a la sociedad española logrando cinco escaños en la elecciones europeas de 2014. Iglesias -el último de los fundadores que seguían en Podemos- abandonó la política la semana pasada, a escasos 10 días de que el 15-M llegara a su décimo aniversario.

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