Lana Turner se midió en pantalla con actores como Clark Gable, Spencer Tracy y Kirk Douglas, y participó en títulos memorables como ‘El cartero siempre llama dos veces’ (1946) y ‘Cautivos del mal’ (1950). Pero los críticos juzgaban que su talento era escaso y el público la consideraba una estrella sobre todo gracias a su glamur y su sensualidad –la apodaban ‘La chica del suéter’, por su costumbre de vestir jerséis ajustadísimos–; siempre, de hecho, se la reconoció menos por sus méritos profesionales que por su colección de amantes y los ocho matrimonios que acumuló con siete maridos. Y, en el centenario de su nacimiento (mañana, 8 de febrero), retiene su lugar en la cultura pop casi exclusivamente por su implicación –nunca resuelta del todo– en uno de los misterios más notorios de la intrahistoria del cine.

Novio mafioso y gigoló

La relación sentimental entre Turner y Johnny Stompanato, mafioso y gigoló, fue volátil desde el principio. Aunque hipnotizada por los encantos de él, la actriz era reticente a dejarse ver en público con un hombre asociado con el crimen organizado; y él, a cambio, la maltrataba física y psicológicamente de forma rutinaria. Carcomido por los celos y la dominación, el tipo llegó a presentarse en el rodaje de ‘Brumas de inquietud’ (1957), que Turner filmaba en Londres, y amenazar a Sean Connery con una pistola. El futuro Bond agarró la muñeca de su atacante y la torció hasta asegurarse de que el arma caía al suelo, antes de tumbarlo de un puñetazo. Al parecer, en algún archivo oculto hay imágenes del incidente. 

Un cuchillo de cocina

La sensación de humillación experimentada por Stompanato se vio acrecentada unos meses más tarde, cuando Turner acudió a la ceremonia de los Oscar de 1958–estaba nominada a la estatuilla por su trabajo en ‘Vidas borrascosas’– acompañada de su madre y de su hija Cheryl, de 14 años, en lugar de hacerlo con él.

Y eso ayuda a explicar lo que al parecer sucedió en casa de la actriz solo unos días después, la noche del 4 de abril. Según la versión oficial, tras escuchar cómo el mafioso golpeaba a su madre y la amenazaba con rajarle la cara, Cheryl cogió un cuchillo de la cocina, se dirigió al piso superior y, sin que llegara a saberse muy bien cómo, el acero acabó clavándose en el estómago de Stompanato, dañándole varios órganos vitales.

Siete días después, interviniendo en una vista judicial para relatar entre sollozos su versión de lo sucedido, Turner ofreció la que los expertos consideran la interpretación más importante de su vida, y con ella contribuyó de forma crucial a la absolución de su hija. A partir de entonces, claro, los rumores se desataron, y el más ruidoso de todos ellos señaló a la actriz como la verdadera autora material del asesinato. Eso, decimos, marcó su carrera de forma irreparable; pese al éxito inmediato que le proporcionó Imitación a la vida (1959), su identidad artística quedó enterrada para siempre bajo el peso del crimen y el morbo.


El Hollywood criminal: homicidios, escándalos y violencias machistas

En 1921, la rubicunda estrella de cine mudo organizó una fiesta salvaje de la que fue visto marchándose junto a una modelo. Cuatro días después ella murió a causa de lesiones en la vejiga, y él fue acusado de agresión sexual y homicidio. Pese a que los tabloides se ensañaron con el actor, los tribunales lo consideraron no culpable. El escándalo, eso sí, destruyó su carrera, su matrimonio y su patrimonio.

Fue descubierto por Francis Ford Coppola, que lo aclamó como una gran promesa del cine de terror. Tras el estreno de su primer largo, ‘Clownhouse’ (1989), un actor de 12 años lo acusó de haberlo obligado a practicar sexo oral con él. El director se declaró culpable, y confesó haber grabado el abuso. Tras pasar 15 meses en prisión, logró un gran éxito gracias a ‘Jeepers Creepers’ (2001), que Coppola produjo. 

En noviembre de 1981 murió ahogada en el océano, tras caer del barco en el que viajaba con su marido, Robert Wagner, y el actor Christopher Walken. ¿Suicidio, accidente u homicidio? Al margen de las diferentes versiones de una infidelidad, se sabe que el cadáver presentaba marcas propias de un ataque, y que en sus últimas horas la actriz tuvo una pelea con Wagner.

El protagonista de ‘A sangre fría’ (1967) y ‘Carretera perdida’ (1997) fue juzgado por el asesinato de su segunda esposa, que en 2001 recibió un disparo en la cabeza mientras lo esperaba dentro de un coche. El jurado lo absolvió por falta de pruebas pero, posteriormente, un juzgado civil lo declaró responsable de la muerte y le condenó a pagar 30 millones de dólares a la familia de la víctima. Él se declaró insolvente. 

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Fue novia de mafiosos, posó varias veces desnuda y en 1932 se vio implicada en la muerte de su segundo marido, el productor Paul Bern, tanto porque la nota de suicidio dejada por el muerto no era verosímil como porque Harlow tardó varias horas en llamar a la policía tras descubrir el cadáver. La amante de Bern, además, apareció muerta solo unas horas después.

En 1970 ganó el Oscar por su trabajo en ‘Danzad, danzad, malditos’, pero la gloria le duró poco: su alcoholismo le hizo perder sendos papeles en ‘Sillas de montar calientes’ y ‘Los ángeles de Charlie’, y lo sumió en la depresión. En octubre de 1978 su cadáver apareció junto al de su quinta esposa –llevaban casados tres semanas– en un apartamento de Manhattan. Se suicidó después de matarla.

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