El proceso participativo les llevó cinco largos años. Una larga travesía que parecía que había llegado a buen puerto. El concurso de ideas convocado justo antes de la pandemia gozaba de consenso y parecía que la transformación del solar de la vieja Ideal Plástica Flor, que La Prosperitat llevaba décadas reivindicando para cubrir sus déficits en equipamientos y zonas verdes, estaba más cerca. Pero llegó el covid y lo dinamitó todo. Tras dos años parado, y tras mucho insistir, desde el distrito informaron a las entidades movilizadas en una reunión que querían «redimensionar el auditorio». Un auditorio que era una de las reivindicaciones, igual que la biblioteca, los talleres o los salas de ensayo. La sorpresa para los vecinos fue darse cuenta que esa redimensión suponía prácticamente doblar sus dimensiones, lo que ha provocado su indignación.

Fue a propuesta del vecindario cuando en 1990 el Plan Especial de Reequipamiento y Mejora de la Prosperitat (PERI) calificó los terrenos como reserva de suelo para equipamientos y zona verde y no les cabe en la cabeza que, tras tantos años y tantas reuniones, se encuentren ahora con un proyecto que, a sus ojos, nada tiene que ver con el inicial. «Nosotros habíamos planteado un auditorio pequeño, nos plantearon que sería mejor uno más grande y lo aceptamos; pero es que ha pasado de ser grande a ser enorme. Un equipamiento de ciudad en el que los vecinos sentimos que seremos los últimos«, resume el sentir del barrio Elia Herranz, portavoz de la asociación de vecinos, entidad que este lunes ha hecho publico un manifiesto firmado por numerosas entidades, entre ellas todas las AFA del barrio.

«Es normal que distrito y vecinos tengamos visiones distintas, lo que no es normal es que hablen de participación y después nos encontremos con esto», prosigue la activista vecinal, quien insiste que les ha costado mucho redactar el manifiesto porque se sienten entre la espada y la pared. «Ahora estábamos muy contentos porque se había aprobado un presupuesto para tener el proyecto ejecutivo este mandato y sabemos que si no se hace el proyecto ejecutivo será empezar de cero; por eso lo que pedimos es que se reactive el concurso, pero con el proyecto aprobado con consenso en el proceso participativo«, concluye Herranz, quien destaca también que otra de las cosas que más les duele es que ellos planteaban un gimnasio que sirviera para la escuela y para otros usos deportivos del barrio y esa propuesta con el nuevo proyecto se lo ha perdido. «Sentimos que el proyecto de hacer un gran teatro de ciudad se se está comiendo los usos vecinales por los que tanto habíamos peleado», zanja.

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«Espacios polivalentes»

El concejal de Nou Barris, Xavier Marcè, en cambio, ve la ampliación del teatro como «una oportunidad para todos». «Nosotros nos encontramos con un concurso de ideas que estaba parado y lo que hemos hecho es reactivarlo«, se enorgullece el edil, destacando que su propuesta tiene el visto bueno de Cultura, «quien tiene mucho que decir». «Se trata de espacios polivalentes. Lo que hemos hecho es mejorar el equipamiento, que los proyectos del ICUB puedan llegar aquí con normalidad, que se pueda hacer actividad cultural con normalidad», prosigue su argumentación Marcè, quien considera que no ha roto ningún consenso, sino que «ha reiniciado y proyecto que estaba bloqueado». «Los vecinos formarán parte del jurado y tendrán mucho que decir.

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