Como todo desde que llegó la pandemia, las fiestas de la Mercè han visto su programación afectada y con ella, el impacto de los actos y celebraciones que se sucedían en distintos puntos de Barcelona de forma tradicional. Entidades vecinales y de comerciantes del Barri Gòtic han manifestado estos días su enojo por la ausencia de actividades en su barrio: Lamentan que no haya ninguna expresión de cultura popular, como los gigantes o los grupos de danza «nacidos o arraigado en estas calles», que en cambio actuarán en lugares como el Raval, el Guinardó, el Parque Güell o en Nou Barris.

Lo que está claro es que será la Mercè más atípica, pero que nos ofrecerá imágenes sin precedentes que rompen con las que volvían año tras año. Hasta la lectura del pregón, con la que arrancan las fiestas, ha sido diferente, sin público en la plaza y con un Saló de Cent al que solo se podía acceder con invitación y altas medidas de seguridad sanitaria. El pregonero de este año ha sido Tortell Poltrona, mientras que el año pasado fue la ex alcaldesa de Madrid Manuela Carmena la protagonista, con un llamamiento al diálogo.

Una plaza Sant Jaume vacía 

La plaza Sant Jaume, durante el pregón que da el inicio de las fiestas este año / FERRAN NADEU

Para empezar, la plaza Sant Jaume no ofreció las imágenes con multitudes congregadas para disfrutar del ball dels gegants típico del primer día de las fiestas. Los gigantes y el bestiario habitual de estas celebraciones estuvo unos días expuesto en el vestíbulo interior del edificio consistorial, a resguardo, y solo se pudo ver una parte del espectáculo porque se trasladó al interior del Saló de Cent.

El popular baile de los gigantes, en en el Saló de Cent / FERRAN NADEU

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