Después de cuatro años desde que Alberto Nisman fue hallado en el baño de su apartamento sin vida, la Justicia busca aún determinar quién fue el responsable de su muerte.

“Uno de los avances más sustanciales de la investigación es haber corrido el velo de la tesis del suicidio y haber corroborado que se trató de un homicidio”, indicó a Clarín una de las principales fuentes de la causa. Con Diego Lagomarsino, ayudante del fiscal asesinado y procesado como partícipe necesario de su muerte y los guardaespaldas también involucrados, ahora la Justicia avanza sobre el Gobierno de Cristina Kirchner: buscan determinar si el mismo tuvo responsabilidad institucional en el asesinato de Nisman.




















Uno de los avances más sustanciales de la investigación es haber corrido el velo de la tesis del suicidio y haber corroborado que se trató de un homicidio”




Para la Justicia no hay dudas: Alberto Nisman fue víctima de un homicidio. Así, lo determinó el año pasado la Sala II de la Cámara Federal porteña, compuesta por los jueces Martín Irurzun y Leopoldo Bruglia. Para los magistrados, el ex fiscal fue asesinado como “directa consecuencia de la denuncia que formuló el 14 de enero de 2015 como titular de la Unidad Fiscal de Investigación del atentado terrorista perpetrado contra la sede de la (Asociación Mutual Israelita de Argentina) AMIA”, en la que acusaba de encubrimiento a Cristina Kirchner y exfuncionarios de su gobierno.







Nisman investigaba el atentado a un centro judío en 1994 y acusó públicamente a la presidenta Cristina Fernández de encubrir a los sospechosos iraníes; hizo ayer cuatro años, pocos días después de sostener esta denuncia, apareció muerto en su casa con un disparo en la cabeza.


La principal incógnita que prevalece es quién fue el responsable directo del homicidio que conmocionó al país el 18 de enero de 2015





A cuatro años de su asesinato, la principal incógnita que prevalece es quién fue el responsable directo del homicidio que conmocionó al país el 18 de enero de 2015. A la fecha solo se encuentran implicados Diego Lagomarsino, procesado como partícipe necesario del asesinato del ex fiscal y los guardaespaldas de Nisman, acusados de incumplimiento de los deberes de funcionario público y dos de ellos como encubridores, al no cuidar como corresponde al fiscal muerto aquel enero de 2015.


















La premisa de la causa es que Alberto Nisman “fue víctima de un homicidio”, desestimando la tesis sobre su suicidio, dando por descartado el planteamiento del temor que podría tener el exfiscal de ir a exponer al Congreso el 19 de enero de 2015 para explicar su denuncia contra Cristina Kirchner y parte de su gabinete, a quienes acusó de encubrimiento del atentado contra la sede de la AMIA.

Solo el año pasado los jueces indicaron: “Nos encontramos frente a una investigación en la que se ha logrado acreditar prima facie (a primera vista) que Alberto Nisman fue asesinado y que dicho suceso fue directa consecuencia de la denuncia que formulara el 14 de enero de 2015 como titular de la Unidad Fiscal de Investigación del atentado terrorista perpetrado contra la sede de la AMIA”, en relación a la denuncia por encubrimiento contra la expresidenta y otros integrantes de su gabinete, como también dirigentes políticos.

Así, la causa tomó un giro sustancial y mantuvo desde el fallo de la Sala II una premisa: se debe investigar la relación entre el homicidio del doctor Nisman que se produjo “cuatro días después de haber efectivizado la denuncia señalada y horas antes de ir a exponerla ante el Congreso de la Nación” y la decisión de avanzar con una acusación contra quien ejercía la jefatura de Estado.




















Manifestantes en el en el obelisco de la ciudad de Buenos Aires piden justicia para Nisman
Manifestantes en el en el obelisco de la ciudad de Buenos Aires piden justicia para Nisman
(Juan Ignacio Roncoroni / EFE)

Investigación: cruce de 4.000 llamadas telefónicas






El juez Ercolini y el fiscal Eduardo Taiano desde junio del año pasado, tomaron en consideración la sugerencia de la Cámara Federal porteña que remarcó que este escenario que entrecruza la muerte de Nisman con el escenario político, “obliga lógicamente a ahondar la investigación en el probable entendimiento de que la muerte del Fiscal se haya producido como consecuencia directa de la específica acción que adoptó en el marco de su función”, como titular de la UFI – AMIA.

Ahora la causa avanza en este sentido, en determinar si hubo -o no- responsabilidad institucional del gobierno de Cristina Kirchner sobre el asesinato del exfiscal de la UFI AMIA. Para esto a la fecha se están peritando los teléfonos que tuvo asignados la ex Presidenta y sus principales funcionarios. “Un total de 4.000 llamadas telefónicas se están entrecruzando, que incluyen además a exintegrantes de la entonces SIDE (servicios de inteligencia argentinos=”, explicaron fuentes de la causa a Clarín.




















Autoridades israelíes y argentinas hicieron hoy un homenaje en el 'Parque de la Amistad entre Argentina e Israel', en el bosque de Ben Shemen, a Alberto Nisman
Autoridades israelíes y argentinas hicieron hoy un homenaje en el ‘Parque de la Amistad entre Argentina e Israel’, en el bosque de Ben Shemen, a Alberto Nisman
(Joan Mas Autonell / EFE)

La tarea la realiza la Policía Federal, un trabajo encargado por la fiscalía a cargo de Taiano quien tiene delegada la causa. Este cruce de llamadas será determinante. Para la Justicia hay algo claro: “Esto no se armó en quince días, hay pasos a pasos milimétricos que demuestran que esto tenía una ingeniería más compleja, con más participantes y que no fue algo planteado días antes”, explicaron fuentes de la investigación a Clarín.

Entonces, en este sentido, los investigadores ya comenzaron a recibir algunos informes sobre las pericias telefónicas pero aún queda camino por recorrer para “unir todas las piezas del gran rompecabezas” como reiteran en los Tribunales de Comodoro Py.


Los investigadores revisan las llamadas telefónicas de la expresidenta y varios integrantes de su gabinete





El análisis de las llamadas de los teléfonos tanto personales como laborales de la expresidenta y varios integrantes de su gabinete se realiza entre diciembre de 2014 y febrero de 2015. Ese lapso incluye el momento del despido del ex agente de inteligencia Jaime Stiuso, en diciembre de 2014.


















La pesquisa está ahora direccionada en lo que definieron como una “ardua tarea instructoria” con la finalidad de avanzar en la completa determinación de las responsabilidades y la individualización de todos sus partícipes” del ámbito político y los servicios de inteligencia.

La exmandataria no fue imputada en la resolución y no se encuentra mencionada en la misma. Los jueces desistieron de incluirla como parte del plan criminal que devino en el asesinato de Alberto Nisman. Pero esta situación podría modificarse una vez que ingresen a la fiscalía todos los informes periciales de las comunicaciones telefónicas.

Con esta dirección en el curso de la investigación, se da por avalado el informe de Gendarmería, que concluyó que la muerte del ex fiscal de UFI AMIA se trató de un asesinato “ocurrido en el interior del baño y en el que participaron dos homicidas, uno de ellos manipuló el arma, mientras que el restante lo asistió y manipuló el cuerpo de la víctima”. Todo habría ocurrido a las 2.46 del domingo 18 de enero de 2015.


Las llamadas de los agentes de inteligencia, investigadas






Tanto el juez Ercolini como el fiscal Taiano, decidieron ampliar en la investigación la temporalidad del entrecruzamiento de llamadas telefónicas de los ex agentes de inteligencia Jaime Stiuso, Fernando Pocino, Alberto Massino.


















Las órdenes de presentación para las empresas de telefonía incluía un gran conjunto de líneas asignadas a la ex Presidenta como a varios de sus ex funcionarios: Oscar Parrilli, Carlos Zannini, Héctor Timerman (recientemente fallecido), como también al dos de la entonces flamante Agencia Federal de Inteligencia, Juan Martín Mena.

Miles de llamadas se analizan y muchas de ellas provenientes de teléfonos que utilizaba Jaime Stiuso (ex agente de la SIDE), de otros integrantes del organismo de inteligencia, como Alberto Massino, Fernando Pocino y hasta César Milani, ex jefe del Ejército, de quien se sospecha que manejaba un grupo de inteligencia paralelo a la SIDE oficial.

También se investigan llamadas telefónicas de policías que integraban la custodia de Nisman y los aparatos ligados a una agencia de seguridad que estaba relacionada con el automóvil Audi que manejaba el fiscal. En estos casos, el análisis se circunscribe al domingo en el que fue encontrado sin vida el ex titular de la UFI AMIA.


El rol de Lagomarsino






El técnico informático está acusado por el juez Julián Ercolini como más que el “facilitador” del arma con la que según la junta interdisciplinaria de Gendarmería fue “asesinado Alberto Nisman”: su rol fue el de una “pieza clave” en el hecho investigado.

En la causa se planteó que el técnico informático entregó el arma calibre 22 con “pleno conocimiento de lo que ocurriría”; es decir, la muerte del entonces fiscal. Sin embargo, la Justicia no pudo acreditar su intervención en el momento en el que se consumó el asesinato. Los responsables del crimen son aún “autores desconocidos”.

Pese a ello, Lagomarsino sí brindó “un auxilio o cooperación” al asesino, sin el cual el delito investigado no se habría podido cometer. En otros términos, fue un “cooperador necesario” para que lleve adelante el “plan criminal” de terminar con la vida del ex titular de la UFI AMIA.

Sin embargo, el viernes Lagomarsino siguió insistiendo en el móvil del suicidio al asegurar que Nisman “tenía muchos motivos para quitarse la vida”, y que no hay “dinero ni motivo” por el que él hubiese podido participar en un asesinato.


Cuando dicen que fui parte de un superplan homicida me pregunto si saben por qué me cagaría la vida para siempre de esa manera”




“Yo le perdoné a Alberto Nisman el quilombo en el que me metió al usar mi arma para matarse. Traicionó mi confianza, pero yo lo perdoné. Alberto tuvo muchos motivos para quitarse la vida, lo supe después de leer el expediente y de ir conociendo cuestiones que me dieron mucha pena”, afirmó Lagomarsino en una entrevista en Radio con Vos y AM 530.

Las primeras pruebas e hipótesis de la investigación apuntaron a un suicidio, pero a finales de 2017, tras una revisión del caso, se estableció la versión de un asesinato y simulación de suicidio, y Lagomarsino fue procesado por ser partícipe necesario en el mismo. “Cuando dicen que fui parte de un superplan homicida me pregunto si saben por qué me cagaría la vida para siempre de esa manera. No existe dinero ni motivo por el que uno haga algo así”, dijo el exayudante de Nisman al respecto.

Lagomarsino destacó que no quiso apelar el procesamiento para ir cuanto antes al juicio “y poder demostrar” su “inocencia”, y recordó que desde la muerte del fiscal “no se encontró un solo contacto” del que fue ayudante “con alguien sospechoso”.

Sobre la pericia que determinó que el caso se trató de un asesinato, la calificó de “dudosa”, y aseveró que la Gendarmería, la fuerza que la realizó, “tendrá que dar muchas explicaciones”.

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