Primero fueron las persianas bajadas, y poco después llegaron los letreros que anuncian alquileres y traspasos. En el centro de Barcelona, sobre todo, se extienden como una plaga, llamada a crecer en los próximos meses cuando se sumen los establecimientos que este verano han intetando dar salida al género que les quedaba, pero ya no están abasteciéndose para el otoño. La caída de las ventas ha sido definitiva, pero la estocada en muchas zonas la está marcando el peso de alquileres tan altos que resultan insorportables en un contexto de meses sin ingresos. Barcelona Oberta (entidad que integra a todos los ejes turísticos y del centro) destaca que en más de la mitad de casos no se está logrando renegociar las condiciones de alquiler.

De hecho, la carrera de resistencia que afrontan muchos negocios está estrechamente ligada a renegociar esos arrendamientos: quienes consiguen bonificaciones siguen adelante. Y en general son los grandes tenedores y fondos inversores los que más pegas ponen, porque pueden permitirse tener unos meses sus locales vacíos y relocolocarlos más adelante, según la voz de diversos afectados. 

Sumar deudas

María de Marco, especialista en Retail de Ascana, explica que el pequeño propietario suele preferir negociar que dejar el local vacío, y se aviene a considerar las opciones de rebaja. La gerente del Col·legi i Associació d’Agentes Immobiliaris de Catalunya (AIC), Anna Puigdevall, estima que en este segmento solicitaron revisiones el 40% de inquilinos, y se ha llegado a negociar el 70% de estos, a veces posponiendo pagos o reduciendo rentas. 

David Viladecans, director de Asesoría Jurídica de Tecnotramit, puntualiza que la moratoria que por real decreto permitía no pagar hasta septiembre va a dar paso a un nuevo periodo de crisis, ya que al margen de la evolución de la pandemia, la temporada turística ya ha muerto y muchos negocios enfocados a ese público se enfrentan a una deuda sin ingresos a la vista. En cambio, fuera del centros la mayor estructura de pequeños propietarios y de precios menos inflados por el turismo ha favorecido la negociación. Advierte que en otoño muchos comerciantes se abocarán a la disyuntiva de lograr «negociar o tener que cerrar».

Un nuevo informe que prepara Barcelona Oberta aporta datos preocupantes a corto plazo. Según un avance al que ha tenido acceso este diario, el 15% de los negocios ahora abiertos creen que ya no llegarán a Navidad. A estos hay que sumar la incógnita de los que ahora están cerrados (en algunos calles del centro son más de la mitad), ya que muchos están en barbecho esperando a ver cómo evoluciona la pandemia, mientras que otros ya se han rendido y exhiben carteles de alquiler. Es decir, que la situación pinta muy mal para el sector incluso antes de saber si puede llegar otro confinamiento. 

Los ejes turísticos discrepan sobre la propuesta de los API de reconvertir locales cerrados en viviendas

Decenas de comerciantes y restauradores consultados apuntan a los alquileres como un factor clave. En los barrios no dependientes del turismo, la bajada de facturación es notoria pero no tan grave como en el centro que vive un verano casi desértico. «Hemos recortado personal, recortado carta y hasta horario, pero si no nos ajustan el alquiler es imposible seguir adelante», explican en un restaurante de Ciutat Vella. «La moratoria no basta en este caso porque no podremos acumular esa deuda», añaden en una tienda, que también pide anonimato porque pertenece a un gran fondo con el que tratan de negociar de momento en vano. 

Gerard Marcet, socio fundador de Laborde Marcet, mantiene que hay grandes fondos propietarios que, en función de su empatía sí se avienen a bonificaciones para no perder al inquilino. En todo caso, estos ajustes se están produciendo a corto plazo, para tres o seis meses. En cambio, la situación puede prolongarse durante meses, lo que lleva a pensar que tras el periodo de erte muchos negocios acaben en concurso de acreedores, añade. 

Mucha oferta

De Marco coincide en que por delante vienen meses con mucha disponibilidad de locales y consiguiente bajada de precios excepto en las zonas top, como paseo de Gràcia o Portal de l’Àngel donde pese a la actual caída de ventas siempre hay grandes marcas dispuestas a entrar. No obstante, puntualiza que muchos contratos para el 2021 se están negociando aún a precios normales (precovid-19). Viladecans se atreve a vaticinar caídas de alquileres muy marcadas en buena parte de Ciutat Vella. 

En este horizonte incierto, Nuria Paricio, directora de Barcelona Oberta, destaca que desde abril sus sondeos de asociados cifran en más de un 50% las negativas a renegociar rentas y alerta sobre ese 15% de previsiones de cierre entre los que han probado fortuna este verano, pero no logran cubrir ni los gastos fijos. Los ejes que representan disienten de la propuesta del AIC de reconvertir parte de los locales que se queden vacíos en viviendas.

Puigdevall, basándose en la estimación de que un 30% de pequeños negocios no volverán a abrir y de que solo una parte resucitará con usos comerciales defiende la opción de aliviar de ese modo la falta de vivienda en la ciudad, o los problemas de accesibilidad de ancianos que viven en fincas sin ascensor. 

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