El movimiento político de Carles Puigdemont echará a andar definitivamente este fin de semana, cuando se celebra el congreso constituyente en el Centre de Convencions Internacional de Barcelona. El documento organizativo de la Crida Nacional per la República que se votará en el cónclave reserva al expresident, en tanto que “presidente impulsor”, el liderazgo de la acción política del nuevo partido. Así lo recoge la ponencia que los socios fundadores del movimiento deben respaldar tras el proceso de enmiendas ya concluido. A Puigdemont, Quim Torra y Jordi Sànchez se les atribuye el papel de impulsores del movimiento, que se fija como meta la consecución de la independencia de Catalunya.


















En ese mismo texto se recoge la promesa de disolver la Crida si se lograra la independencia en forma de república. Pero no se trataría de un mecanismo automático. Sus afiliados deberían respaldar la decisión en una convocatoria extraordinaria.


Sólo la mitad de los miembros de la dirección del partido podrán ostentar cargo público





Los órganos de gobierno del partido serán tres: la Assemblea, el Govern de la Direcció Política y el Consell de Representants. El primero lo conforman los asociados y celebran una reunión ordinaria al año donde se aprueba la gestión. Se considera el “máximo órgano de decisión, debate y representación”. Se habilitarán medios telemáticos para la participación de los militantes que no puedan hacerlo de forma presencial, como ya es habitual en otras formaciones políticas.







La dirección la integran 21 personas: un presidente, un secretario general, y 19 miembros. Para el Congreso del sábado hay dos listas que se someterán a votación: una oficialista con Jordi Sànchez de presidente y el diputado de Junts per Catalunya Toni Morral como candidato a la secretaría general y otra de personas del entorno del mismo grupo parlamentario que no tiene vocación de disputar el liderazgo pero quiere formar parte de la ejecutiva de la nueva formación. En la lista de Sànchez y Morral también están varios miembros del Govern o diputados como son Elsa Artadi, Damià Calvet, Laura Borràs, Albert Batet o Gemma Geis.


















En el primer borrador de ponencia política se fijaba que el secretario general y el presidente de la Crida no podían ser revocados. Tras las enmiendas, el nuevo texto señala que se debe establecer un reglamento para ello. Se han presentado 142 enmiendas al documento inicial y se han aceptado 42, se han rechazado 81 y se han retirado dos. Hay otras 11 que están pendientes de transaccionar.


Jordi Sànchez y Toni Morral, previsiblemente, ocuparán la presidencia y la secretaría general del partido





La dirección elegirá a los cargos orgánicos y las secretarías de la Crida, Organización, Finanzas, etc. y sólo pueden tener cargos públicos un 50% de los elegidos, es decir 10 de las 21 personas que la integran. Se reunirán cada 15 días y asumirán la representación oficial del partido. Todas las decisiones deberán contar con la mayoría más un voto de sus miembros y el presidente tendrá voto de calidad.

El Consell de Representants es el órgano de debate permanente y ejercerá la fiscalización y el control de la dirección del partido. Lo componen 204 personas, entre ellas los tres impulsores, los 21 miembros de la ejecutiva, 80 representantes territoriales, 60 de las corrientes ideológicas y 40 sectoriales -de temáticas prefijadas: libertades, bienestar, prosperidad y ámbito internacional-. Este órgano es el encargado de elaborar los documentos políticos que se elevan a la dirección, ratifica nombramientos y celebrará una reunión ordinaria cada dos meses.




















Rueda de prensa de presentación de la Crida en septiembre de l año pasado. Un vídeo de Puigdemont y abajo Toni Morral, Gemma Geis y Ferran Mascarell
Rueda de prensa de presentación de la Crida en septiembre de l año pasado. Un vídeo de Puigdemont y abajo Toni Morral, Gemma Geis y Ferran Mascarell
(Àlex Garcia)

Aunque han rehusado desde el primer día la etiqueta de partido y han optado por denominarse movimiento “organizado de abajo a arriba” o plataforma, la organización interna de la Crida será la de un partido y sus propios impulsores han reconocido la intención de que concurra a las elecciones y sea un instrumento electoral. De hecho, los trámites para su registro como formación política se completaron hace unos días, con un retraso de más de medio año por falta de documentos que requería el ministerio de Interior.

En la ponencia organizativa se fija como objetivo lograr la independencia con “métodos exclusivamente pacíficos y democráticos” . En la política se fija como compromiso una apuesta por el diálogo, la democracia, la transparencia y la no violencia. “No renunciamos a ninguna vía pacífica y no violenta para hacer efectiva la declaración de independencia e instaurar la república catalana al amparo de la causa justa de la independencia”, señala el otro documento, que acepta la vía de la desobediencia sin llegar a hablar en ningún momento de unilateralidad. Con todo, el diálogo ocupa un lugar “preferente” para acabar ejerciendo la autodeterminación y resolver el conflicto entre Catalunya y el Estado. Asimismo, se contempla que su estrategia no dé resultados a corto plazo.


















El partido pretende agrupar a todos aquellos que compartan ese objetivo, por lo que “hacen compatible la diversidad ideológica” en otras cuestiones. Por ello pretenden vertebrar la Crida con “pluralidad ideológica”. Para ello se han creado ya de antemano tres corrientes de opinión en las que militar: una liberal, otra de izquierdas y una socialdemócrata. Además, la dirección de la Crida debe incluir al menos a un representante de cada línea ideológica. El documento recoge la posibilidad de que se creen nuevas corrientes en momentos puntuales con la firma de 50 asociados y en ellas sólo puede haber un máximo de diez miembros del Consell de Representants.


La relación del PDeCAT con la Crida, a la espera del congreso constituyente





Aunque la Crida ha pretendido sumar a otras fuerzas políticas del espectro independentista, ERC, Demòcrates o la CUP han rechazado la adhesión desde un primer momento y enmarcan la Crida en el tradicional espacio convergente y en la última “mutación o refundación” de Convergència Democràtica de Catalunya, en el “centro derecha independentista”.

Sólo el PDeCAT ha valorado sumarse, pero la constitución de la Crida como partido ha hecho saltar las alarmas en la formación heredera de CDC y ahora debate si permite la doble militancia de sus afiliados y cómo se asocia con el nuevo partido al no haberse convertido en una fuerza aglutinadora, en la casa grande del soberanismo, sino en otro partido político. La Crida sí que permite la doble militancia.


















“No tiene sentido que una persona esté en dos partidos de forma muy continuada en el tiempo”, ha señalado el presidente del PDeCAT, David Bonvehí, a RAC1; y Ferran Bel, secretario de Organización, ya advirtió que la Crida puede fragmentar más el espacio independentista, una consideración que también ha hecho Artur Mas en el pasado. “No tendría sentido que un movimiento que nace para aglutinar a todos los partidos independentistas acabara significando que, en lugar de tres partidos, hubiera cuatro. Sería una perversión del objetivo inicial de la Crida”, señaló Bel en una entrevista con Efe en la que abogó por tratar a la Crida de “igual a igual”.


David Bonvehí junto a Carles Puigdemont en la ejecutiva del PDeCAT de la semana pasada celebrada en Waterloo
David Bonvehí junto a Carles Puigdemont en la ejecutiva del PDeCAT de la semana pasada celebrada en Waterloo
(Stephanie Lecocq / EFE)

Así las cosas, según se anunció, la decisión la tomarán los asociados del PDeCAT una vez se sepa cómo se configura el nuevo espacio político de Puigdemont y ha habido un grupo de trabajo para ello compuesto por los exconsellers del PDeCAT presos en Lledoners, Jordi Sànchez -principal interlocutor- el presidente del PDeCAT y la vicepresidenta Miríam Nogueras. Fuentes de la formación reconocen que pese a las muchas reuniones no se ha avanzado mucho y reconocen que la situación tiene “mal arreglo”. Lo que sí aseguran es que ningún caso se contempla la disolución o desaparición del PDeCAT, de modo que la opción más plausible sea plantear coaliciones ante las citas electorales. De hecho, el partido acaba de adquirir una nueva sede en Barcelona.


















El Consell Nacional y la ejecutiva, los dos máximos órganos de gobierno del PDeCAT, se reunirán la semana que viene y harán una reflexión al respecto. Pero las fuentes consultadas señalan que desde la Crida ya no se oculta el desdén por el PDeCAT y se intenta absorber a sus bases mediante adhesiones individuales. Prueba de ello son las palabras de Francesc Dalmases, que apuntó que la formación posconvergente no tendría ningún rol preferente en el nuevo partido.


Carles Puigdemont interviene en el acto de presentación de la Crida Nacional por videoconferencia en el Ateneu Barcelonès
Carles Puigdemont interviene en el acto de presentación de la Crida Nacional por videoconferencia en el Ateneu Barcelonès
(Llibert Teixidó)

También se prevé la presencia de la Crida por todo el territorio catalán. Por ello en las últimas semanas ha habido actos de presentación por toda Catalunya. En el documento se prevé que los entes locales puedan gozar de autonomía para desarrollar su acción política, siempre en conexión con los intereses del partido.

Como sucede con el Consell per la República, para unirse a la Crida y tener voto en el congreso constituyente hay que hacer un donativo de 10 euros. Para decidir en los órganos que dan voz a los asociados, en la Assemblea Nacional, es necesario estar al corriente de las cuotas y tener una antigüedad de seis meses. Los simpatizantes que sólo rellenan el formulario de la página web -los datos son gestionados por el grupo parlamentario de Junts per Catalunya- serán personas adheridas. Según los datos que ha difundido la propia Crida, hay más de 50.000 personas adheridas desde verano, 16.000 fundadores -los que han hecho un donativo de 10 euros- y 4.000 personas inscritas para el congreso de este fin de semana.

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