Domingo 20 de enero. Llueve en Barcelona y las pistas del aeropuerto reflejan el cielo gris. A pesar del tiempo y la mala luz, algunos fotógrafos aeronáuticos no se quieren perder la ocasión de cazar algunos aparatos y una de los más exóticos de la jornada es el Airbus de la compañía Iraní Mahan Air.

A mediodía, uno de sus A340-600 el rueda lentamente hacia la pista en activo para despegar rumbo a Teherán y en ese momento Eugeni Reguill dispara su cámara dejando constancia del paso del avión por El Prat.

No es un avión más ni una compañía más, pues sobre esta hay una amenaza que se confirma al cabo de unas horas del despegue: Alemania le prohíbe el vuelo a sus aeropuertos a partir de esta semana y Mahan Air pierde, por decisiones que van más allá de lo aeronáutico, dos de sus destinos en Europa, Munich y Düsseldorf.




















Nuevo capítulo

La relación con Estados Unidos





No es la primera vez que una decisión política afecta a la operativa de Mahan Air, la segunda compañía aérea más importante de la República Islámica de Irán. En 2011, durante el primer mandato de Barack Obama, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos apuntó directamente a esta empresa con una Orden Ejecutiva que prohibía los estadounidenses realizar transacciones comerciales o financieras con esta y congelaba cualquier activo que pudiera tener bajo la jurisdicción de Estados Unidos.

La justificación se basaba, literalmente, en “apoyo al terrorismo” al brindar sustento financiero, material y tecnológico a la Guardia Revolucionaria Islámica-Quds Force como transportista de agentes, armas y dinero en sus aviones en vuelos hacia Irán y Siria. En la acusación estadounidense se ampliaba esta información indicando que la compañía pasaba por alto varios procedimientos de seguridad y que al gobierno estadounidense le constaba que Mahan Air había transportado personal, armas y mercancías en nombre de Hezbolá, omitiendo en su documentación cargamentos secretos de armas con destino a esa organización.









Un avión de Mahan en Yemen, en 2015
Un avión de Mahan en Yemen, en 2015
(Hani Mohammed / AP)

Todo cambió cuando verano de 2015 y ya en la segunda etapa del gobierno de Obama, un acuerdo histórico puso fin a 35 años de enfrentamientos entre Washington y Teherán: la firma del tratado nuclear entre Irán y las seis grandes potencias, China, EE.UU., Francia, Inglaterra, Rusia y Alemania. Para el presidente norteamericano ese acuerdo definió su presidencia marcando la política exterior de su país en la linea de la conciliación y el equilibrio mundial.


















A efectos prácticos, Irán volvió a muchos mercados internacionales gracias al levantamiento de unas severas sanciones económicas y compañías aéreas como Mahan Air e Irán Air pudieron ampliar sus redes,algo que incluyó volar a Barcelona directamente desde Irán, un proyecto que se hizo efectivo y celebró en junio de 2017, cuando se inauguró la ruta Teherán-Barcelona-Teherán, un vuelo que en seis horas en dirección oeste y cinco horas y media hacia el este une ambas ciudades. También se pretendió llegar a Madrid, aunque luego se paró el proyecto centrando la operación en El Prat.



El simbólico corte de cinta ‘a siete tijeras’ del vuelo inaugural Barcelona-Teherán el 23 de junio de 2017 (FlyToBCN)

En los estudios del comité de desarrollo de rutas aéreas de Barcelona se calculó que cada año volaban indirectamente entre las dos ciudades cerca de 36.000 personas. En 2018, el primer año completo en que la compañía operó, no se alcanzó esa cifra aun con los vuelos directos y se quedó a las puertas de 30.000 viajeros. Los estudios no iban errados.


















Lo que sucedió en este escenario fue un cambio radical en la política exterior estadounidense: el pasado mayo, Donald Trump decidió romper el pacto nuclear con Irán y reestablecer las sanciones al país, volviendo a dejar a la sociedad y economía iraní en una situación nuevamente complicada, con muchas restricciones que impiden su desarrollo y modernización.

Esta vez las sanciones han sido unilaterales y menos severas por parte de otros países occidentales, aunque el poder de Estados Unidos se ha demostrado de nuevo inmenso y aspectos como el transporte aéreo y su industria se han visto directamente afectados por la decisión de Trump.


La flota de Mahan

El impacto en las fabricantes





Los ambiciosos planes de renovación de la muy veterana flota comercial iraní se han venido abajo, y si bien no todos los aviones se fabrican en EE.UU., los ensamblados en Europa también tienen componentes norteamericanos cuya venta a Irán ha sido absolutamente vetada, con lo que fabricantes como la franco-italiana ATR o la paneuropea Airbus han perdido unos suculentos contratos por decisión de Washington y solo han conseguido enviar a Teherán un puñado de aviones nuevos en el periodo pre-ruptura del acuerdo.


Un A340-300 con casi 20 años de antigüedad que originalmente perteneció a Singapore Airlines y luego a Gulf Air: ante la situación del país, la compañía siempre ha tenido que recurrir al mercado de segunda, tercera o cuarta mano para incorporar aviones a su flota
Un A340-300 con casi 20 años de antigüedad que originalmente perteneció a Singapore Airlines y luego a Gulf Air: ante la situación del país, la compañía siempre ha tenido que recurrir al mercado de segunda, tercera o cuarta mano para incorporar aviones a su flota
(Eugeni Reguill)

















A lo anterior se añade que los últimos meses la administración estadounidense ha presionado al gobierno alemán para que también se añada a los países que presionan al gobierno de Teherán. Ya desde noviembre en círculos profesionales del derecho aeronáutico había trascendido que Berlín iba a prohibir la operación de Mahan Air en su territorio.

Finalmente esa decisión se ha concretado esta misma semana, tras unos días de cierta tensión en la que se había hecho pública la detención de un ciudadano alemán de origen afgano. De este se sospecha que podía estar trabajando para los servicios secretos iraníes siendo a su vez traductor para el ejercito alemán,con lo que disponía de información sensible.

Posteriormente y ya en rueda de prensa, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Angela Merkel subrayó que era del interés de su gobierno no permitir el tráfico aéreo hacia Alemania a compañías “que apoyan la guerra en Siria y contribuyen a reprimir personas en zonas en conflicto”, indicó refiriéndose directamente a Mahan Air, que hasta ahora volaba cuatro veces por semana desde Düsseldorf y dos desde Munich. Ya no podrá hacerlo.



















A las pocas horas de que se hiciese oficial este veto de un país europeo hacia Irán, el Secretario de Estado del ejecutivo de Trump, Michael Richard Pompeo, saludó, a través de su cuenta de Twitter, la decisión alemana indicando que “Mahan Air transporta armas y combatientes en todo el Medio Oriente, apoyando las ambiciones destructivas del régimen iraní en la región” y finaliza su breve mensaje en la red social con un “Animamos a todos nuestros aliados a seguir su ejemplo”, una alusión directa para que países como Italia, Francia o España veten a la aerolínea iraní en Milán, París y Barcelona.

En este ultimo aeropuerto sigue programado para el próximo jueves el vuelo regular 5136 de Mahan Air, que tras seis horas de viaje desde Teherán aterrizará en Barcelona a las 10:15 de la mañana.


Red mundial de rutas de Mahan Air: en el mapa aparecen los dos destinos en Alemania a los que ya no puede volar
Red mundial de rutas de Mahan Air: en el mapa aparecen los dos destinos en Alemania a los que ya no puede volar
(mahan)



















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