El desembarco del Primavera Sound en Madrid en 2023 plantea retos importantes para sus organizadores, sobre todo concernientes al recinto en el que se va a celebrar el festival. El lugar elegido es la Ciudad del Rock, un complejo a 41 kilómetros de la Puerta del Sol y a unos 8 km de la localidad más cercana, Arganda del Rey (55.000 habitantes).

El terreno se encuentra al borde de la autovía A-3 y en medio de un páramo sin transporte público cercano: el metro llega hasta el centro de Arganda, no hay líneas de autobuses que lleven hasta el evento y los desplazamientos de muchos asistentes dependerán de las lanzaderas que se pongan a su disposición. Dificultades a las que se añaden las altas temperaturas de Madrid a mediados de junio. Por eso son muchos los que se preguntan si se puede celebrar allí con la misma garantía de éxito un festival que en Barcelona se encuentra plenamente integrado en la ciudad, situado al borde del mar y que en su última edición acogió a 220.000 asistentes, con picos de 80.000 por día.

Fuentes de la Comunidad de Madrid, principal contraparte en el acuerdo con el festival barcelonés, han explicado que estos son detalles logísticos que habrá que ir cerrando con la organización, y hablan no solamente de la Ciudad del Rock, sino de otras parcelas cercanas que se podrían añadir para ampliar el recinto.

Por su parte, desde el Ayuntamiento de Madrid han declarado que están a la espera de concretar una reunión presencial con los responsables del festival para estudiar fórmulas de colaboración y que la música se pueda extender a diferentes locales y espacios culturales del centro de la ciudad, como también ocurre en Barcelona en los días previos y posteriores a los conciertos del Fórum.

Desde Más Madrid, la principal fuerza de oposición en Comunidad y Ayuntamiento, se ha saludado como una buena noticia la llegada del Primavera Sound a la capital, aunque dejando claro que “queremos que venga como lo ha hecho en Barcelona: con compromiso de sostenibilidad medioambiental, con reducción de impactos negativos, con un retorno social con el territorio y con unas relaciones sociolaborales justas”. Añaden que tienen muy poca confianza en que Ayuso se preocupe por garantizar que todo eso se produzca.

Un espacio polémico

La Ciudad del Rock ha estado envuelta en polémica desde su nacimiento en 2006, cuando fue concebida como el emplazamiento de la franquicia madrileña del festival Rock in Rio, un evento musical mastodóntico, de programación disparatada y propio de los años de la burbuja inmobiliaria que celebró allí tres ediciones bianuales.

Ya en su día, la recalificación de los terrenos adquiridos por la Comunidad para uso del Ayuntamiento de Arganda y la construcción de la infraestructura por parte de éste fue poco clara, y se vio además enturbiada por la implicación de dos de sus principales responsables políticos en las tramas de corrupción Gürtel y Púnica. A eso se añadió el cuestionable balance de Rock in Rio, un festival de programación incoherente en el que el ayuntamiento del PP de entonces invirtió una enorme suma de dinero que, para la oposición de entonces, no fue compensada con un retorno evidente en la economía local.

Noticias relacionadas

El actual alcalde socialista, Pedro Guillermo Hita, muy crítico en su día con aquella gestión, es ahora optimista. “Es lógico pensar que un festival de primerísimo nivel mundial dará repercusión económica importante para Arganda del Rey”, explica el regidor. “No solo durante esos tres días de junio de 2023, sino también durante los tiempos de preparación, para Arganda será de una potencia económica importantísima. Igual que la tiene en Barcelona”. Preguntado por la comparación con Rock in Rio, Hita aduce que entonces “el promotor dejó tirado al Ayuntamiento de Arganda”, porque al no encontrar los patrocinadores necesarios, el festival abandonó su intención de celebrar una cuarta edición sin compensar al consistorio por ello. “Creo que son situaciones diferentes”, dice ahora.

El recinto lleva estos dos años de pandemia sin uso, pero este verano volverá a acoger el festival de música electrónica A Summer Story, que en su edición de 2019 dijo haber reunido a un total de 100.000 asistentes. El alcalde explica que el acuerdo cerrado con el Primavera Sound, en el que Arganda alquila el espacio al festival por una cantidad que no se ha facilitado, sin tener que afrontar ningún gasto, se refiere solamente a la edición de 2023. “Aunque hay vocación por ambas partes de que pueda continuar en años posteriores”.  

All copyrights for this article are reserved to Portada