• La mayoría de indecisos y abstencionistas se concentran en las ciudades de entre 100.000 y 500.000 habitantes

La medalla de oro en unas elecciones catalanas es el resultado de un frágil juego de imperfectos equilibrios entre la movilización de la Catalunya interior, con más peso en la ley electoral vigente, y la del área metropolitana de Barcelona, donde vive el 43% de la población catalana. La última encuesta del GESOP para EL PERIÓDICO ha lanzado el primer aviso: los indecisos y los abstencionistas no dejan de aumentar. Son casi dos millones de electores cuya deliberación acabará inclinando la balanza del 14-F.

Los entresijos del sondeo permiten detectar que esa balanza decisiva tendrá su epicentro en el cinturón de Barcelona, que fue rojo durante décadas y que en los últimos años se ha ido tornando morado o naranja. Ahí es donde libran su principal batalla por la victoria ERC y el PSC, y los datos demuestran que ahí estará en efecto la clave del 14-F. Según el GESOP, si en el conjunto de Catalunya solo garantizan que irán a votar el 61,5% del electorado, ese porcentaje desciende hasta el 54,4% en los municipios de entre 100.000 y 500.000 habitantes.

Primera y segunda corona

De las nueve localidades que se sitúan en esa franja de población, seis se encuentran en la primera o la segunda corona metropolitana: L’Hospitalet de Llobregat, Badalona, Terrassa, Sabadell, Mataró y Santa Coloma de Gramenet. En el resto de Catalunya, las expectativas de participación se sitúan por encima de la media en porcentajes muy similares, aunque levemente más alto en los municipios de hasta 100.000 habitantes que en la ciudad de Barcelona, donde el 62,6% de los encuestados tiene claro que acudirá a votar.

Irá a votar

¿A quién amenaza más la desmovilización? El récord de participación de 2017, cuando votó el 79,09% del electorado, propició la primera victoria de un partido no nacionalista catalán, Ciutadans, pero no impidió que el independentismo pudiera seguir gobernando. Este equilibrio se mantiene con la pandemia como trasfondo. Hay más electores que garantizan que irán a votar entre los secesionistas (74,3%) que entre los que no lo son (54,2%), pero los votantes más movilizados ahora mismo son los del PSC (78,7%). Con todo, los dos socios del Govern consignan también cotas de movilización por encima del 70%, siendo la de JxCat superior a la de ERC.

El factor de los indecisos

Estos datos ayudan a entender la máxima igualdad que están mostrando las encuestas. De hecho, el reparto territorial de los indecisos es bastante homogéneo, pero algo superior en el cinturón barcelonés, tradicionalmente más refractario al soberanismo. En el conjunto del país, el 31,6% de los votantes aseguran no saber todavía qué papeleta elegirán. En las poblaciones de 100.000 a 500.000 habitantes, ese porcentaje es del 32,8%. Y en los núcleos de entre 10.000 y 100.000 habitantes, del 32%. Por debajo de la media está la indecisión en Barcelona capital (31,2%) y en los municipios de menos de 10.000 habitantes (29,8%).

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Más significativo resulta, por ejemplo, que estén mucho más indecisos los catalanes nacidos en el resto de España (39,8) que los nacidos en Catalunya (28%). O que haya más indecisión entre la población de más riesgo al coronavirus, los mayores de 60 años (37,4%), y entre los que suelen consignar más desafección política, los votantes de entre 18 y 29 años (32,7%).

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