La nueva hoja de ruta de Junts per Catalunya como partido político se fija como objetivo el «desgaste del poder del Estado en Catalunya» a través de la confrontación pacífica por la independencia. Para persistir en este choque, la formación reclama la «complicidad» de las instituciones y de los funcionarios públicos: «Hay que encontrar la complicidad mínima debida de las instituciones para impedir que actos de desobediencia cívica impulsados desde la ciudadanía sean reprimidos por aquellas instituciones propias a quienes justamente se pretende dirigir el compromiso en los objetivos comunes», indican los posconvergentes en la ponencia política aprobada este domingo con el 96% de los votos y un 27% de participación.

El mensaje va dirigido especialmente a la Conselleria d’Interior, por las actuaciones de los Mossos d’Esquadra con Miquel Buch a la cabeza contra manifestantes independentistas que fueron criticadas por el entonces ‘president’, Quim Torra. Pero también es un aviso a los servicios jurídicos del Parlament y al presidente de la Cámara, Roger Torrent, con quien a lo largo de estos tres años ha habido encontronazos constantes.

Documento

Ponencia política de Junts

Ponencia política de Junts

Los choques más sonados fueron por la retirada del escaño de Torra al ser inhabilitado por el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC), la suspensión de los diputados en prisión preventiva antes del juicio y la negativa del secretario general del Parlament, Xavier Muro, a publicar parte de las resoluciones aprobadas en el pleno sobre la Monarquía.

Los costes

Además, la ponencia inquiere en que «los ciudadanos y los trabajadores públicos tienen que ser -tenemos que ser- conscientes de que la confrontación, como aquella estrategia política que nos tiene que llevar a la libertad de Catalunya, supone sacrificios personales y patrimoniales».

«Catalunya es un país profundamente solidario […] y lo hemos demostrado en el proceso hacia la independencia, autoprotegiéndonos y protegiendo aquellos que se ha puesto al frente y se han implicado personalmente ante la desbocada represión del Estado español», reza la ponencia, que apuesta por «profundizar y ampliar» una red de apoyo que bautizan como fondo de protección para los defensores de la república para disponer de abogados y procuradores «en defensa de los represaliados».

El ‘expresident’ Carles Puigdemont se erige al frente de la formación con un plan que aboga por un nuevo «embate» contra el Estado si las fuerzas independentistas superan el 50% de los votos en las próximas elecciones catalanas y plantea la posibilidad de «solicitar la intervención de la Unión Europea (UE) para forzar un referéndum acordado». Para culminar el proceso de independencia, JxCat considera que «hace falta una revuelta democrática» como la del otoño del 2017 ejerciendo «todas las acciones políticas necesarias» -«democráticas y no violentas»- para hacer que la independencia sea «efectiva». «El Estado no cederá y no respetará el derecho a la autodeterminación (ya ejercido) del pueblo de Catalunya y no se sentará a negociar si no se lo fuerza a hacerlo por medio de una confrontación democrática, pacífica y no violenta», apuntan.

All copyrights for this article are reserved to Portada

Quantcast