Los datos hablan por sí solos. Holanda y Estados Unidos no han perdido un solo partido en el Mundial femenino de Francia 2019. La contundencia de ambas, con un juego poco brillante pero efectivo, las ha situado en lo más alto del fútbol mundial en una cita histórica que tiene lugar en Lyon, la casa del equipo femenino más potente de Europa. En un contexto favorable, con la FIFA volcada e involucrada en el crecimiento con un plan de negocio para los próximos cuatro años, los dos onces más potentes del torneo deberán demostrar que los focos que han atraído durante el último mes no deben desviarse. La campeona del Mundo y la campeona de Europa se enfrentan en un encuentro donde la presión está en las estrellas. 

Estados Unidos tiene colgado el cartel de favorita desde antes de comenzar el torneo. La selección de Jill Ellis mostró su obsesión por reeditar su título siendo una apisonadora en la primera fase. Los 13 goles a Tailandia en el debut pusieron de manifiesto que habían llegado a Francia para ganar, y un mes después pueden hacerlo demostrando que tienen la mejor plantilla del mundo. Su entrenadora ha contado con 21 de las 23 futbolistas que convocó, dando la razón a quienes apuntaron que sus suplentes también podían ganar un Mundial. Con 24 goles a favor y solo tres en contra, ha dejado en el camino a España en una sufrida victoria, a la anfitriona Francia con algo de polémica, y a una Inglaterra aspirante a todo.

Naeher, bajo los palos

Solo Jenni Hermoso, Renard y Ellen White han sido capaces de perforar la portería de Naeher, heroína en semifinales al parar un penalti. Desde la seguridad defensiva, las norteamericanas tiran de estrellas para superar a cada rival. Lo ha hecho en 24 ocasiones, donde destaca una Alex Morgan cuya aportación se limita a dos momentos: cinco tantos ante Tailandia en el debut y el gol decisivo en semifinales. Se esperaba más de ella, pero ha dejado sus destellos de calidad en una cita donde ha destacado Megan Rapinoe no solo por sus declaraciones anti Trump fuera del campo, sino por su doblete ante España y Francia en octavos y cuartos de final. Lejos de los focos pero con más presencia sobre el juego de las Barras y Estrellas están Rose Lavelle y Julie Ertz, los dos pilares sobre los que se asienta el esquema de la tres veces campeona. Para la estadística, el tiempo máximo que ha aguantado su rival: 12 minutos.

Enfrente, las dudas. Holanda se proclamó campeona de la Eurocopa en su casa en 2017 de forma sorprendente. Desde entonces, sus credenciales han mejorado hasta el punto de convertirse en potencia mundial, pero durante Francia 2019 no ha mostrado el juego atractivo que le llevó a levantar el título. Aunque ha llegado por la parte teóricamente fácil del cuadro, su fútbol efectivo y el control de los partidos le ha valido para superar cada obstáculo del torneo. Una primera fase de grupos discreta pero contundente, con tres victorias, le llevó a evitar a las grandes candidatas hasta la final. Japón, Italia y Suecia han sido sus víctimas, pero en ninguno de los tres partidos ganaron con facilidad. 

La hora clave de la azulgrana Lieke Martens

De las ‘oranje’ se espera la explosión definitiva de Lieke Martens, quien ha sido MVP en dos ocasiones pero no termina de dar su mejor versión, como le ha pasado con el Barça las dos últimas temporadas. Su conexión con Miedema y Van de Sanden debe ser clave para superar a quien tiene la presión de ganar, aunque las dudas rodean a la estrella azulgrana, que se retiró en el descanso de la semifinal con un golpe en el dedo del pie. 

La hora de brillar enfrenta a las dos selecciones más potentes del momento. Lyon vivirá un momento histórico para ambas, con la opción de revalidar el título de 2015 para Estados Unidos o lograr el primer Mundial de la historia para Holanda. En juego, el reto de la doble corona.

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