• Elige tu poema favorito entre nuestra especial cosecha para este día

  • Juana Inés de la Cruz, Federico García Lorca, Luis Cernuda, Jorge Luis Borges, Gerardo Diego, Alejandra Pizarnik y Gloria Fuertes, en nuestra selección

El amor y todas sus derivadas y combinatorias ha sido uno de los ingredientes esenciales en la poesía. Materia prima de la vida, aquí seleccionamos siete de ellos en lengua castellana para que el día de San Valentín venga acompañado de buena literatura.

Y a ti, ¿qué poema te gusta más? ¿Tienes una poesía preferida? Cuéntanos en los comentarios de la noticia y comparte tu afición a la lectura.

Sentimientos de ausente

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

Amado dueño mío,

Escucha un rato mis cansadas quejas.

Pues del viento las fío

Que breve las conduzca a tus orejas, 

Si no se desvanece el triste acento

Como mis esperanzas en el viento.

Óyeme con los ojos,

Ya que están tan distantes los oídos,

Y de ausentes enojos

En ecos de mi pluma mis gemidos;

Y ya que a ti no llega mi voz ruda,

Óyeme sordo, pues me quejo muda.

(fragmento)

El poeta pide a su amor que le escriba

FEDERICO GARCÍA LORCA

Amor de mis entrañas, viva muerte,

en vano espero tu palabra escrita

y pienso, con la flor que se marchita,

que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte

Ni conoce la sombra ni la evita.

Corazón interior no necesita

la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,

tigre y paloma, sobre tu cintura

en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena, pues, de palabras mi locura

o déjame vivir en mi serena

noche del alma para siempre oscura.

Si el hombre pudiera decir lo que ama

LUIS CERNUDA

Si el hombre pudiera decir lo que ama,

si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo

como una nube en la luz;

si como muros que se derrumban,

para saludar la verdad erguida en medio,

pudiera derrumbar su cuerpo,

dejando sólo la verdad de su amor,

la verdad de sí mismo,

que no se llama gloria, fortuna o ambición,

sino amor o deseo,

yo sería aquel que imaginaba;

aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos

proclama ante los hombres la verdad ignorada,

la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien

cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;

alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina

por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,

y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu

como leños perdidos que el mar anega o levanta

libremente, con la libertad del amor,

la única libertad que me exalta,

la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:

si no te conozco, no he vivido;

si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

El enamorado

JORGE LUIS BORGES

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas, 

lámparas y la línea de Durero, 

las nueve cifras y el cambiante cero, 

debo fingir que existen esas cosas. 

Debo fingir que en el pasado fueron 

Persépolis y Roma y que una arena 

sutil midió la suerte de la almena 

que los siglos de hierro deshicieron. 

Debo fingir las armas y la pira 

de la epopeya y los pesados mares 

que roen de la tierra los pilares. 

Debo fingir que hay otros. Es mentira. 

Sólo tú eres. Tú, mi desventura 

y mi ventura, inagotable y pura.

Quisiera ser convexo

GERARDO DIEGO

Quisiera ser convexo

para tu mano cóncava.

Y como un tronco hueco

para acogerte en mi regazo

y darte sombra y sueño.

Suave y horizontal e interminable

para la huella alterna y presurosa

de tu pie izquierdo

y de tu pie derecho.

Ser de todas las formas

como agua siempre a gusto en cualquier vaso

siempre abrazándote por dentro.

Y también como vaso

para abrazar por fuera al mismo tiempo.

Como el agua hecha vaso

tu confín – dentro y fuera – siempre exacto.

Solo un amor

ALEJANDRA PIZARNIK

Mi amor se amplía.

Es un paracaídas perfecto.

Es un clic que se exhala y

su pecho se hace inmenso.

Mi amor no ruge

no clama

no ruega

no ríe.

Su cuerpo es un ojo.

Su piel es un mapamundi.

Mis palabras perforan

la última señal de su nombre.

Mis besos son anguilas que él

se ufana en dejar resbalar.

Mis caricias un chorro reminiscente

de música sobre fuentes de Roma.

Nadie pudo huir aún de su territorio anímico.

No hay rutas ni pliegues ni insectos.

Todo es tan terso

que mis lágrimas se sublevan.

Mi creación es una mojigatería

junto a su rubio carromato.

En estos momentos el tintero alza vuelo

y enfila hacia linderos inacabables

de mosquitos haciendo el amor.

Suena el fatídico sonido.

Ya no vuelo.

Es mi amor que se amplía.

Ya ves que tontería

GLORIA FUERTES

Ya ves qué tontería,

me gusta escribir tu nombre,

llenar papeles con tu nombre,

llenar el aire con tu nombre,

decir a los niños tu nombre,

escribir a mi padre muerto

y contarle que te llamas así.

Me creo que siempre que lo digo me oyes.

Me creo que da buena suerte:

Voy por las calles tan contenta

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